Visibilidad homosexual en los cargos oficiales #LGTBI

Gobierno Pedro Sánchez - (c) La Moncloa

Gobierno Pedro Sánchez – (c) La Moncloa

El que una persona sea homosexual, bisexual, transexual, no le da más capacidad o menos para hacer lo que hace todo el mundo. La sexualidad no influye en tus habilidades. Por lo tanto, no es un dato importante a la hora de realizar un trabajo.
Hago esta reflexión al caso de que nos hemos encontrado en el nuevo gobierno socialista con dos ministros abiertamente gays.
¿Y a mí que me importa? Dirá más de uno. Es algo que irrelevante, que no tendrían ni que contar, dirán otros.
Pues bien, es verdad, no debería nadie en su profesión tener quedar explicaciones de su sexualidad, pero en el caso de los ministros, yo pienso que no está mal que lo hagan.
La visibilidad de la homosexualidad es muy importante para todas las personas que son homosexuales y tienen que asumir que lamentablemente y a pesar de todo lo que se ha avanzado en España, son ‘distintos’ al resto de la población y serán víctimas del rechazo y la homofobia por una parte de la población, cada vez más pequeña, pero que hace mucho ruido. Recuerden el autobús naranjito.
Frente a los casos de crítica, el ver que otras personas llegan a puestos tan altos, anima al homosexual a salir del armario ante su familia, compañeros de trabajos, etc…
Un ministro homosexual era impensable en los años 50. Hoy, ya se puede. Es un gran paso y hay que agradecerles su visibilidad porque abren camino.
Pero queda mucho por andar. ¿Para cuándo ministras lesbianas? La mujer lesbiana se enfrenta a una doble discriminación. La que ya lleva implícita por ser mujer y de regalo, la que lleva por ser lesbiana.
El caso de la diputada madrileña Carla Antonelli ha llevado también la dignidad de las personas transexuales muy alto.
Tenemos que agradecer, insisto, esta visibilidad para ayudar al resto, Ser un personaje público tiene esas.
No os podéis imaginar lo mal que se pasa en el armario. Hace poco me encontraba con la ex concejala jerezana Antonia Asencio. Siempre que la veo se lo recuerdo. Cuando yo tenía 20 años (año 1985) estaba en el armario. Una de las consecuencias de estar en el armario es que no conoces a gente como tú. Me ayudó mucho llamar a aquél teléfono de información sexual y que ella me atendiera. Me puso en contacto con asociaciones. Pude conocer gente y pude darme cuenta de que ni era el único ni que era un bicho raro.
Hemos adelantado mucho desde aquellos años hasta hoy. Pero aún queda mucho por avanzar.
Por ejemplo, es labor del nuevo gobierno el ilegalizar – qué iluso soy – o por lo menos, quitar todo tipo de ayudas públicas a las organizaciones que no admiten a personas homosexuales en su seno y en sus áreas de gobierno por el mero hecho de serlo.
La gente LGTBI siempre vamos de la mano de las mujeres, que nos abren el camino con su feminismo. De hecho, el origen de la homofobia a los gays, es que ‘nos parecemos a las mujeres’. También el gobierno debe ir contra las organizaciones que impiden acceder a su entidad a mujeres u otras organizaciones similares, que sí aceptan mujeres pero le impiden llegar a los órganos de gobierno. Eso pasa hoy en España en 2018 y nadie mete mano a este asunto. Si, todos y todas estamos pensando en las mismas organizaciones: las religiosas. Pero no ha habido todavía valentía para que se nos respete la igualdad de derechos para todas las personas. Espero que algún día la haya.

Los silencios cómplices

Silencios cómplices

Silencios cómplices

Hazte Oír y su autobús le está haciendo un daño inmenso a la nueva imagen de la Iglesia Católica que pretende dar el Papa Francisco.

El Papa Francisco ha dejado la rigidez moralista de Juan Pablo II sobre la transexualidad con una opinión que hizo temblar a muchos ultras dentro de la Iglesia. En el viaje de regreso desde Gergoia y Azerbaiyán a finales de 2016 el Papa dijo:

“El año pasado recibí una carta de un español que me contaba su historia de niño y de joven. Era una niña, una niña que había sufrido mucho, porque él se sentía chico, pero físicamente era una chica. Se lo contó a su mamá -ya de 22 años- le dijo que quería hacer una operación quirúrgica y todas estas cosas. Y la mamá le pidió que no lo hiciera mientras ella estuviera viva. Era anciana, y murió poco después. Se hizo la operación, es empleado en un ministerio de una ciudad de España”.

“Fue a ver al Obispo: el Obispo lo ha acompañado tanto. Un buen Obispo: “perdía” tiempo – perdía entre comillas – para acompañar a este hombre. Y después se casó; cambió su identidad civil, se casó y me escribió una carta que para él habría sido un consuelo venir con su esposa: él, que era ella, pero es él. Y los recibí. Estaban contentos. En la colonia en donde él vivía había un viejo sacerdote, de ochenta años, el viejo párroco, que había dejado la parroquia y ayudaba a las monjas, allí en la parroquia… Y había uno nuevo. Cuando el nuevo párroco lo veía, le gritaba desde la banqueta: “¡Te vas a ir al infierno!”. Cuando se encontraba con el viejo, le decía: “¿Desde hace cuánto no te confiesas? Ven, ven, vamos que te confieso y podrás tomar la Comunión. ¿Has entendido? La vida es la vida, y hay que tomar las cosas como vienen. El pecado es el pecado. Las tendencias o los desequilibrios hormonales dan muchos problemas y debemos estar muy atentos a no decir: “Todo es lo mismo, hagamos fiesta”. No, esto no”.

“Cada caso hay que acogerlo, acompañarlo, estudiarlo, discernir e integrarlo. Esto es lo que haría Jesús hoy. Por favor, no digan: “¡El Papa santificará a los trans!”. Por favor ¿eh? Porque ya estoy viendo las primeras páginas de los diarios. No, no. ¿Hay alguna duda en lo que he dicho? Quiero ser claro. Es un problema moral. Es un problema. Es un problema humano. Y se debe resolver como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad, como hemos hablando en el caso del matrimonio, leyendo toda la [Exhortación apostólica] Amoris Laetitia, pero siempre así, pero siempre con el corazón abierto.

Algo muy lejano como podemos ver de la postura tránsfoba de Hazte Oír, organización que se considera ‘cristiana’.

El arzobispado de Madrid, con Osoro a la cabeza y de la misma cuerda del Papa (y en las antípodas del resto de la Conferencia Episcopal) ha desvinculado muy claramente a la Iglesia del autobús naranja.

En el semanario Alfa y Omega el arzobispado también se pronuncia:

El bus tránsfobo de HazteOir es “una iniciativa de un grupo que no representa a la Iglesia, aunque quiera presentarse como la voz de una parte de los católicos. Y eso es un problema serio”. El semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega, sacude una dura andanada contra los grupos ultracatólicos en su editorial de este jueves.

En el mismo, que lleva por título “Dejemos a los niños en paz”, la revista –que se distribuye todos los jueves con el diario ABC– subraya que “es evidente que en la trinchera hay oportunidades de negocio”, pero advierte que “la comunidad católica debería resistirse a los cantos de sirena de quienes se erigen en paladines de la pureza doctrinal con propuestas que más tienen que ver con la toma del poder al asalto que con convencer al otro con razones y testimonios de vida”.

Para el semanario católico, “campañas como la del autobús solo consiguen fortalecer en sus posiciones a quien piensa de forma distinta y generan división entre los católicos. Por eso resultan contraproducentes, salvo que el objetivo real sea instrumentalizar reivindicaciones nobles como la libertad educativa para aumentar la propia capacidad de influencia social”.

Lleva razón el arzobispado: el autobús divide a los católicos. Entre ultras y progresistas. O lo que es lo mismo. Los partidarios de Francisco y sus contrarios, porque realmente todo esto es un pulso de poder utilizando a las personas transexuales de por medio.

Pero lo que más inquieta son los silencios. Los silencios de los obispos nos lo imaginamos. Valen más que mil palabras. Pero ¿Y el silencio de sacerdotes y diáconos, y especialmente, de hermanos mayores de cofradías en Andalucía?

Esta división entre católicos, esta guerra continua a diaria contra el mundo homosexual por una parte muy escandalosa de la Iglesia, donde hace que cada día te levantes con un titular homófobo por parte de católicos, me consta que está inquietando a mucha gente comprometida por la Iglesia. Son ya varias y cada vez más numerosas las personas que se dirigen a mí e intentan convencerme que la Iglesia Católica, que toda la Iglesia no es así y me ponen de ejemplos y testigos vivos que sí están comprometidos con los derechos de las personas homosexuales. No hace falta que me lo cuenten, yo lo sé. Pero no son ellos quienes tienen que partir la lanza a favor de la Iglesia. No son suficientes. Son los sacerdotes y los diáconos, hermanos mayores y resto de representantes de la Iglesia,  quiénes tienen que dar el paso y decir verdaderamente lo que piensan. ¿Qué tiene el párroco que decirle a las personas transexuales y homosexuales que están en su parroquia? ¿Por qué no hablan? ¿Les puede más el miedo a perder sus privilegios o a enfrentarse a un obispo que el defender la verdad y la justicia? ¿No fue con estos enfrentamientos, y recuerdo ahora a Teresa de Jesús o San Juan Bosco, como la Iglesia avanzó y sobrevivió a lo largo de los siglos? ¿No son capaces de medir que la Iglesia se muere porque no es capaz de engendrar nuevos sacerdotes? ¿no son conscientes que han convertido el campo sembrado de semillas de mostaza en un campo estéril? ¿No tienen estos sacerdotes y diáconos absolutamente nada que decir sobre el dichoso autobús? ¿Con quienes éstán? ¿Están con Jesús, o contra Jesús? ¿O acaso prefieren vivir entre los tibios (Ap 3,15-16)? Sus silencios les hace cómplices.

El respeto a los símbolos religiosos – Fanastimos y estrategias

Alan suicidio

En la fotografía, Alan, adolescente transexual de 17 años que se quitaba la vida en nochebuena de 2015, en Barcelona. ¿Qué estará pensando su madre en estos días al ver el autobús de Hazte Oír? La transfobia, mata. La homofobia, mata. Tú, obispo, cura, católico y católica que me lees, ¿Te atreverías a tirarle la primera piedra a Alan? (Foto: álbum familiar)

A ver, no es difícil de entender lo que últimamente está ocurriendo con mucha gente que se siente herida en sus sentimientos religiosos por otras personas que no las respetan. Esto no es nuevo. Sucede desde que los medios de comunicación mueven masas y está todo planificado, porque consigue sus frutos: adeptos, y sobre todo, votos y poder.

Vayamos por partes y veamos la Iglesia Católica y su particular manera de ser en Andalucía. Por un lado, tenemos al clero. El clero es el clero: por lo general, conservador. Los más conservadores son los que más se escandalizan por todo y son monotemáticos: homosexualidad, su modelo de familia y aborto. De ahí no salen, como si no hubiera otros problemas más importantes que resolver. Del  clero, se salen muy pocos del tiesto: curiosamente, el Papa Francisco parece ser el más flexible. Tomen nota de esto. Muchos de estos escándalos son pulsos del poder contra el mismo Papa.

Por otro lado, tenemos a los laicos comprometidos: no son muchos, pero se mueven. Son esa gente que participa en las parroquias y en los movimientos católicos: desde el Opus Dei a las comunidades neocatecumenales, pasando por todo el amplio catálogo existente.

Luego tenemos la particularidad andaluza: el mundo cofradiero. Es el más numeroso y suele ser un grupo – no todos – que viven sin practicar el catolicismo ni sus liturgias. De hecho, ni van a misa ni les importa. Eso sí: su cofradía es como un equipo de fútbol. Les encanta la semana cofradiera, que como vemos, se va extendiendo a todas las semanas del año. No saben vivir su fe si no es con una procesión en la calle. No saben vivirla en el templo salvo en un besapies / besamanos. Quieren calle.

Y por último, el resto. Mucha gente criada en la costumbre católica pero que no practica nada. Bautizan a sus hijos/as, hacen la comunión, se casan por la Iglesia y hacen un entierro cristiano.

Entre todos estos grupos descritos hay una cosa común: la creencia en Dios, la Virgen y los santos.

Comienza la estrategia:

Paso primero: desde los sectores más radicales – ultracatólicos le llaman ahora – no paran de dar la tabarra a diario a los mismos colectivos: homosexuales y transexuales especialmente. Ni un día sin una declaración que afecte y encienda a dichos colectivos.

Paso dos: Los colectivos se irritan y contestan con toda la razón del mundo. Cuando los ataques son grandes – como ese exceso de frenada del autobús – las respuestas son más grandes.

Paso tres: el mundo que no es religioso y se considera atacado y con razón por esa parte ultra de la Iglesia católica contesta a la religión y comete el error. Un error ya previsto por los ultras: que el no religioso no es capaz de discernir, de separar lo que es la Iglesia (formada por personas, hombres varones sobre todo) de las creencias (Dios, la Virgen, etc.). El error es, por ejemplo como hemos visto en carnaval, parodiar a la Virgen o a Jesús. Como digo, error previsto y al que los ultras le sacarán punta. Esto no es nuevo. Se ha hecho muchas veces.

Cuando alguien que no cree en la Virgen parodia a la Virgen, siente que está haciendo una crítica legítima. Pero cuando alguien que cree en la Virgen ve una parodia de la Virgen la recibe como si fuera una crítica a su misma madre, porque sí: para los católicos la Virgen es la Madre de Dios y por tanto, tu madre también. Si midiéramos las críticas en kilogramos, tendríamos el siguiente ejemplo: Un ultracatólico critica a un transexual con 20 kgrs de peso. El transexual hace un parodia de la Virgen con 20 kgrs de peso (proporcional) pero la recibe el católico que nada tiene que ver con el ultra con una fuerza de 200 kgrs de peso.

Y ya tenemos el lío. Previsto, por supuesto, como ya he dicho. Los ultras tienen la excusa perfecta: el lobby gay ataca a la Virgen María. Eso lo lee un católico normal y lo toma como un ataque a su Madre.

Y en río revuelto, que es lo que se pretende (no olvidemos quién tiró la piedra primero), ganancias de pescadores: aparecen los partidos de derechas, muy piadosos ellos como defensores de la fe. Se les puede ver en las filas de las procesiones del Santo Entierro. Estos partidos tienen políticas totalmente contrarias al Evangelio de Jesús, pero dicen estar de parte de la Iglesia y la Virgen. Cuando hay elecciones, el elector católico, se decanta por quién defiende a algo tan importante como es para él su Fe. Aunque el partido luego le haga la puñeta económicamente. Pero a su Virgen que no la toquen.

Y eso es lo que pasa, no más. Son fáciles de detectar estas estrategias. Sólo tienen que ver a los ultras que ponen el grito en el cielo, se muestran indignadísimos por las parodias de Carnaval, pero que antes los casos de pederastia. Callan. Observenlo: callan.

Además miren ustedes las dimensiones de escándalos que construyen. El caso del concejal de El Puerto. Le están dando mucho más importancia en las estrategias de redes a esto que al seguimiento del caso de la presunta pederastia de Granada. Ve usted en en el muro de algún católico o de alguien de derechas alguna mención a esto? Mutis. Y el caso del concejal de El Puerto también nos da ejemplo de cómo un político novato, sin tener ni idea de con quién está jugando, mete la pata. Podemos no va a perder votos por esto, porque la gente que vota a Podemos tiene las cosas muy claras. Pero Podemos no va a ganar votos tampoco con esto, y eso sí le hace daño, porque si no gana votos, siempre será oposición. Además, este caso ayer era noticia nacional en los medios de derechas. Vende. Por lo tanto, le dan altavoz.

Sólo un mensaje al movimiento LGTBI y a la izquierda en general para terminar. Hay que ser  más listos. Aunque hay libertad de expresión, hay que ser más listos y no caer en la trampa de buscarse enemigos entre el electorado de costumbre católica, porque si no seguirán teniendo el mismo coladero de votos. Os la cuelan por la escuadra. Sin el voto católico en España no se ganan elecciones.

Homosexuales en cofradías y hermandades. Igualdad ¿Para cuándo?

No todo en la Iglesia es igual.

No todo en la Iglesia es igual. Acto religioso contra la homofobia hecho por cristianos/as en Sevilla.

 

En menudo jardín se metió la delegada de – esperen que busque a ver cómo se llama ahora esa concejalía – Igualdad, Acción Social y Medio Rural del Ayuntamiento de Jerez en el instante en el que escribo esto – Carmen Collado al hacer unas declaraciones con respecto a la situación de la mujer dentro de las hermandades jerezanas. Ha tenido una respuesta rápida por parte de las hermandades, cómo cabía esperar. Para otras cosas, dígase situación de los refugiados sirios y el mandato de Francisco, son mucho más lentas.
Yo creo que la Delegada se ha confundido al valorar el papel de la mujer en las hermandades. Como bien se ha dicho por sus portavoces, la mujer en las cofradías jerezanas está plenamente integrada en cualquier puesto que se quiera. Bien es verdad que la presencia no es mayoritaria entre los hermanos mayores, pero ya es cuestión de las mismas mujeres, si quieren acceder o no. No hay nada que se lo impida.
También la imagen que se da al exterior puede que no vaya en consonancia con la realidad. En algunos besamanos del pasado fin de semana vi como el varón cofrade estaba de pie, vestido de chaqueta, dando vueltas por el templo y las mujeres, sentadas en una mesa donde vendían todo tipo de estampitas, llaveros y demás quincalla de tema cofrade. Una típica estampa que puede dar lugar a equívocos.
Porque partamos de una base: la mujer en la Iglesia Católica es un cero a la izquierda, desde el mismo momento en el que se les impide acceder a determinadas funciones por el mero hecho de ser mujer. Y me refiero principalmente a la del sacerdocio. No me vale esa excusa de que Jesús eligió a los apóstoles varones. ¿Qué iba a hacer en la Jerusalén de hace dos mil años? También se apareció primero a una mujer cuando resucitó y los sabios – varones, claro – de la Iglesia, nunca le hicieron caso a esto.
Sin embargo, sí hay un colectivo que no mencionó la Delegada dentro del mundo de las hermandades que merecería un reconocimiento por parte de estas. Me refiero al colectivo gay cofrade.

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La @FELGTB reclama a Ministerio Interior medidas urgentes contra agresiones por LGTBfobia

Homofobia

Homofobia

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, reclama la implicación del Ministerio del Interior para afrontar con urgencia las agresiones contra personas LGTB cuyas denuncias han venido aumentando en 2016.

Hace sólo unos meses FELGTB lanzó la campaña #ConLaVozBienAlta para promover la denuncia de los crímenes de odio ante la conciencia de que las agresiones y discriminaciones que llegaban a la policía suponían sólo la punta de un iceberg de LGTBfobia que debía ser visibilizado. En lo que va de 2016 han proliferado las denuncias de esta clase de violencia con casos en Granada, Sevilla, Santiago y Madrid, donde tan sólo en la noche del pasado sábado hubo tres agresiones recogidas por el Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia de Arcópoli.

La seguridad en las calles debe ir acompañada de apoyo y justicia para las víctimas de estas agresiones, pero esas medidas quedarían incompletas si no se aborda de forma transversal la prevención de estos delitos con una Ley por la igualdad LGTBI de ámbito estatal que contemple políticas educativas, de formación de profesionales, de visibilización de la diversidad sexual y de género, etc.

“El aumento de las denuncias por agresiones a personas transexuales, homosexuales o bisexuales requiere de medidas urgentes. No vamos a permitir que la gente se acostumbre a nuestro dolor ni a nuestras heridas, queremos la implicación del Ministerio del Interior para garantizar la seguridad en las calles y queremos un Gobierno que garantice medidas concretas y contundentes por la igualdad real. La lucha contra la LGTBfobia requiere de la implicación y la coordinación de todas las administraciones”, ha señalado Jesús Generelo, presidente de FELGTB.

¿Cómo se puede querer morir a los 17? #suicidio #transexual #menor #bullying

alan

“Siento en el alma tener que dar esta terrible y triste noticia. Nuestro hijo Alan se quitó ayer su corta vida de 17 años. No pudo con la presión de la sociedad y nos ha dejado para siempre. Muchas gracias por todo vuestro apoyo recibido.”

Con estas palabras, la madre de Alan comunicaba el suicidio de su hijo, agobiado por la incompresión y la presión que sufría en su vida cotidiana, en el colegio, en la sociedad.

Aún hay quienes llama a las personas transexuales enfermas. Y realmente, quienes son la enfermedad, los agentes patógenos en sí, son los que les señalan con el dedo y les hacen la vida imposible.

Descanse en paz Alan, pero no descansen nunca quienes luchan por los derechos humanos.

Fuente: http://chrysallis.org.es/alan-nos-ha-dejado/