El alcoholismo, esa adicción tan aceptada socialmente y tan asesina

Alcoholismo

Alcoholismo

Hace unos días, estando en la cola del supermercado, una niña, con uniforme de colegio religioso, pidió permiso para pasar ya que sólo llevaba un artículo. El artículo era una botella de Vodka. Creo que no fui yo sólo el que se sorprendió al ver a la niña con semejante bebida alcohólica de tanta graduación. Además, no era hora para salir de ‘botellón’. La ‘niña’ presentó su carnet en caja y no era tal niña. 18 años por lo menos.
Pero reflexiono esto desde mi lugar, donde conozco muy bien los efectos que produce el exceso de consumo de alcohol. He visto a familiares y conocidos morirse literalmente por el alcoholismo. Pero no fue una muerte súbita, no. Porque el alcohol te mata, pero antes te va minando por dentro, destrozando a la persona adicta y a todo su círculo familiar y cercano.
Vivimos en una ciudad complicada para evitar el consumo de alcohol. Nuestra industria más importante fue y casi es, el vino. Que con moderación no es malo, pero en exceso, es cruel. En nuestra Feria podemos verlo de la manera más brutal.
Nadie sabe lo que es el alcoholismo hasta que le toca. El alcoholismo me parece de una gravedad extrema que esta sociedad parece no querer ver. Es más. Es de guays salir en nuestras fotos en las redes sociales con nuestras copas, nuestras cervezas, nuestros vinos, etc.
Sabemos el daño que hace. La mayoría de los accidentes de tráfico vienen por consumo de alcohol al volante. Pero no veo campañas contra el alcoholismo en sí, al igual que se ha hecho con otro veneno, el tabaco. Las campañas de si bebes, no conduzcas, van dirigidas a evitar el accidente de tráfico, pero no a que la persona no beba.
De hecho, en la campaña electoral última ¿Han oído ustedes algún debate sobre el consumo de alcohol, el tabaco o las drogas en general?.
No sé cuál es la solución. No creo que prohibir sirva para algo. Quizás poner en las botellas fotografías y textos avisando de las consecuencias del alcoholismo, al igual que se hace con el tabaco. Tampoco sé si funcionaría el sistema sueco de solo vender alcohol en establecimientos del Estado, los famosos Systembolaget, que sólo abren a una hora determinada. O poner unidades de ayuda a las personas con alcoholismo en los Centros de Salud, al igual que ocurre, otra vez, con las unidades contra el tabaquismo.
La verdad, digo que no lo sé. Supongo que todo tendrá que venir desde la educación en los colegios hasta una buena campaña educativa por prensa, televisión, etc…
Pero imagino que también nos vamos a enfrentar a la industria de bebidas alcohólicas que obviamente pondrán sus reparos.
Repito, no lo sé. Pero no podemos consentir que esta sociedad española viva de espaldas a un problema tan difícil y duro como es el alcoholismo.
Aquí os dejo un informe del Defensor del Pueblo Andaluz sobre el alcoholismo en la juventud andaluza de 2017. Échense a temblar.

Asociación de fibromialgia de Jerez

Asociación de Fibromialgia de Jerez

Asociación de Fibromialgia de Jerez

Una entrevista dura, en la que solo puedes escuchar, porque te quedas sin palabras ante el sufrimiento que ocasiona esta enfermedad, tan incomprendida por la misma medicina y administraciones públicas.

Podéis escuchar la entrevista aquí

 

Es derecho de los andaluces y andaluzas que nos protejan del cáncer de colon

Cáncer de colon

Cáncer de colon

Según fuentes de la Asociación Española Contra el Cáncer cerca de dos millones de personas en Andalucía, los que están entre los 50 y 69 años, no están protegidas contra el cáncer de colon por el Gobierno que preside la socialista Susana Díaz, sustentada por el partido de Albert Rivera, Ciudadanos.

El cáncer de colon se puede curar en el 90% de los casos que se detectan a tiempo, con una simple muestra de heces.

Esta prueba forma parte de un programa de prevención que todas las comunidades autónomas están obligadas a poner en práctica.

En Andalucía está poco implantado. Si tienes entre 50 y 69 años tienes derecho a participar en este programa de prevención. ¡RECLÁMALO!

Para reclamar tu derecho a este programa, rellena el siguiente formulario con:

Asunto: Derecho “Programa de Cribado de Cáncer de Colon”
Texto:  Yo …… con D.N.I ….
Solicito a la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía que garantice mi derecho a participar en el programa de cribado de cáncer de colon, extendiendo y acelerando la implantación en todo el territorio de Andalucía.
¡Comparte esta información, por favor, nos va la vida en ello!

En este enlace accedes al formulario y puedes hacer tu reclamación. Pincha en él para acceder.

De cómo el sistema sanitario andaluz termina enviándome a urgencias sin ser urgente.

en la consulta médica

En la consulta médica

El pasado día de Andalucía viajé a Roquetas de Mar (Almería) por cuestiones personales con tan mala pata que coincidió con el fenómeno de la calima, ese polvo microscópico que cruza el Mediterráneo  colándose en nuestros pulmones y recordándonos como un castigo divino que la República Árabe Saharahui Democrática existe y que no le hacemos ni caso desde las instituciones oficiales españolas.

La calima es enemiga número de los alérgicos como yo y me provocó el episodio de alergia más grande de mi vida. Así que con los síntomas propios de la crisis alérgica fui a un consultorio médico del SAS cercano a la casa donde me estaba quedando.

Y fui a un consultorio médico, esperando pasar los días de fiesta, porque consideraba que lo mío no era urgente, que lo podía tratar un médico de familia.

La primera en la frente. En el consultorio médico me dicen que tengo que ir a mi médico y que no me pueden atender. Y ya comenzamos las conversaciones absurdas. Le digo que no puedo ir a mi médico porque está en Jerez. Me dicen que entonces tengo que hacer un traslado. Les digo que sólo voy a estar cinco días en Roquetas. Me dicen que entonces tengo que ir al Centro de Salud de Roquetas. Y allí que me planto.

Una hora y pico de espera. Colas enorme. El 90 por ciento de la cola, extranjeros. Lógico, aquello está lleno de inmigrantes. El personal no da para más. Encima, el problema del idioma hace que cada consulta sea un suplicio para el personal y para el paciente. Demasiado hacen los celadores. Mi aplauso a ellos por su paciencia.

Llega mi turno. Me dicen que tenía que haber ido a otro sitio, que era el que me correspondía por el sitio en que me estaba quedando a dormir. Les digo que sí, que lo entendía, pero que yo no estaba en condiciones de aprender la zonificación sanitaria del Poniente Almeriense y que había ido al Centro de Salud que sabía. Por lo visto había otro.

El caso es que tampoco me puede atender un médico de familia. Que para eso tengo que ir a urgencias. Pero que no me preocupe que el mismo Centro de Salud tiene urgencias. Le digo que lo mío no es una urgencia. Que es una crisis de alergia que me puede tratar un médico de familia cualquiera. No puede ser. A urgencias.

Pues nada. A urgencias. Entro y me dicen que tengo que esperar hasta cuatro horas porque lo mío no es urgente. Pues claro que sé que no es urgente. Eran la una de la tarde. Desde las nueve de la mañana diciendo que lo mío no era urgente. Pues nada. A urgencias. Y allí estaba. Esperando hasta que me atendió un médico que me mandó un jarabe, me auscultó, me dijo que era la alergia y que cuando llegara a mi médico en Jerez fuera a consulta. Así que me vine para mi casa con mi jarabe de ocho euros que pagué yo porque el SAS no lo paga y con mi alergia que fue aliviada de golpe en mi centro de salud jerezano con un pinchazo de urbason y oxígeno con un broncodilatador. Aumento de mi tratamiento y estoy mucho mejor, aunque sufriendo la primavera.

Resumiendo, que yo, que estoy plenamente concienciado de que no debemos utilizar las Urgencias para no colapsar el sistema, terminé en el servicio de Urgencias sin ser Urgente. Espero que alguien tome nota y pueda arreglar esto.

El tratamiento de las noticias relacionadas con el cáncer en los medios.

Asociación Española Contra el Cáncer

                                              Asociación Española Contra el Cáncer

Yo tengo que reconocer que después de haber vivido el proceso de cáncer de mi hermana y su posterior fallecimiento, me he quedado herido y demasiado sensible, percibiendo matices en las noticias y las maneras de informar de los medios de comunicación sobre todo aquello que tiene que ver con el cáncer, especialmente, cuando muere alguien famoso; no ocurre con las noticias relacionadas con las investigaciones en torno al cáncer.

Pero cuando alguien famoso muere de cáncer, creo que no lo hacen bien los medios de comunicación.

Ha vuelto a ocurrir con la muerte de Bimba Bosé (caso para estudiar también por cómo cierto sector de la sociedad española a linchado en las redes sociales a la familia Bosé estando aún de cuerpo presente Bimba).

Los medios tienen que tener muy claro a quién va dirigido ese mensaje que ellos lanzan con la información del fallecimiento por cáncer. Posiblemente, lo hagan con buena intención hacia el público en general. Pero es que entre ese ‘publico en general’ está también la población enferma de cáncer y sus familiares.

No se pueden ustedes ni imaginar el golpe psicológico tan duro que es ver en los telediarios, escuchar en la radio, internet, etc… continúamente que Bimba Bosé ha muerto de cáncer. La misma enfermedad que tengo yo. La misma enfermedad que tiene mi familiar. Recuerdo que durante el proceso de enfermedad de mi hermana murieron las dos Rocíos: Rocío Jurado y Rocío Dúrcal. Ni que decir que mi hermana lo pasó falta, porque sin poder salir de casa, de las pocas distracciones que tenía para su cabeza era la televisión.

Digo yo que no costaría mucho decir y explicar después de cada muerte por cáncer de alguien famoso, que el cáncer hoy es una enfermedad que se cura. Que se cura con prevención y con sanidad pública. Que si dan el número – uno – de una persona famosa que ha muerto de cáncer, que a continuación digan cuántas personas – no famosas – se han salvado este año y se han curado de cáncer gracias como digo, a una buena labor de prevención, seguimiento en hospitales y una sanidad públicas sin recortes.

Piénsenlo. No cuesta trabajo y no hundirán a las personas enfermas de cáncer en un pozo. Al revés, les alumbraréis con un toque de esperanza. Una esperanza que no es ficticia, que es cierta al cien por cien: que el cáncer en muchas ocasiones, se cura.

Jerez sin tabaco

tabaco o salud
El 31 de mayo es el Día Mundial sin Tabaco organizado por la OMS. Muchas personas piensan que los ‘días de‘ no sirven para nada. Pues están equivocadas. En mi caso, sí sirvió.
Era fumador desde los 17 años. Paquete y medio de Ducados. A 32 pesetas me costaba en 1983, cuando comencé a fumar en el servicio militar. Ya saben, hacerse un hombre y esas cosas.
En aquél tiempo, fumar era cosa de machotes, de hacerte el mayor y no había la información que tenemos hoy sobre las maldades del tabaco. Aunque un dato ya tenía yo: mi hermana me regaló un cenicero que decía: ‘Fumar hace pupa’. 
Tuve la suerte de encontrar una pandilla de amigos donde el tabaco estaba mal visto y así el fumar cada vez se convertía en una acción más incómoda.
Un sábado por la noche de 1992, escuché decir por la radio mientras volvía a casa: ‘Mañana es el Día mundial sin tabaco’. Y pensé. Pues a partir de mañana, no fumaré. Realmente, ya tenía en mente quitarme del tabaco, pero no me había puesto una fecha. Así que aproveché la circunstancia. Dejé de fumar radical.
Engordé 11 kilos. Me comía los chupachups Kojak por decenas. De hecho me puse la lengua mala porque me comía hasta el palo de tanto mascar con los nervios. Tuve un humor insoportable los primeros meses, pero recuperé el sabor y los olores, y con el dinero que me ahorré en los primeros meses, me compré una guía de estrellas que me costó 5000 pesetas. Escribí a lápiz en su primera hoja: Esto me lo compré con mi dinero por dejar de fumar.
Y así seguí, todo feliz sin humos.
Hasta 2001. Donde aprendí que la carne es débil y donde descubrí que yo no era un exfumador: yo sólo era un fumador que no fumaba. Por una ruptura amorosa, volví a fumar. Coincidió con una feria. Había bebido. No tanto para perder la voluntad, pero si lo suficiente como para no ser responsable. Me ofrecieron tabaco y dije: total, por uno. A los tres días, estaba en el paquete y medio otra vez. Nueve años perdidos. Caí. Ahora era peor, porque el sentimiento de culpa era horrible. Estaba enfadado conmigo mismo. De nuevo enganchado. De nuevo la tos por la mañana. De nuevo la peste en la ropa y en el aliento. De nuevo quemar dinero.
El amor llamó a mi puerta otra vez en persona no fumadora. El motivo perfecto. Un no fumador no tiene porqué aguantar el aliento de quien fuma. ‘Tu boca huele como un cenicero’ me dijeron una vez y me hundieron en la miseria. Dejé de fumar por amor. Qué bonito. Qué quieren ¡tenía que motivarme aunque suene cursi! El desamor me trajo el tabaco y el amor se lo llevó. La mancha de la mora con otra mora se quita. 
Hoy sigo sin fumar. Son ya once años. He aprendido una cosa. Lo dije antes: que soy un fumador que no fumo. De la caída se aprende. He soportado la muerte de mi madre sin fumar. Soporté los tres años de cáncer – y viendo lo que veía en el hospital a cuenta del tabaco – de mi hermana y su fallecimiento (aunque ella nunca fumó, salvo el humo que le echaba yo indirectamente. No crean que no me arrepiento y me siento culpable por eso). Con el Alzheimer de mi padre, tampoco. Con oposiciones y nervios tampoco he vuelto. Pero tengo que estar alerta. El bicho que pide nicotina sigue dentro. Pero reconozco que aquella caída me hizo más fuerte.
Y ahora me dirijo a ti que me lees, que quieres dejar de fumar y no sabes cómo. Que no tienes fuerza. No te agobies. ¡SE PUEDE! Si yo pude, puede cualquiera, de verdad. Si no puedes sólo, busca ayuda. Entre exfumadores, entre tu familia, entre tus amigos. Los centros de salud ponen a tu disposición programas antitabaco. Yo los utilicé pero los dejé: demasiado caro pagarse los medicamentos y parches que te mandan. Así que lo conseguí con mi fuerza de voluntad. Pero hay técnicas. Muchos trucos. En la asociación contra el cáncer también te pueden ayudar.
He tenido una idea que comparto gracias a La Voz del Sur, este periódico digital que va más allá de la información para convertirse en una verdadera plataforma de blogs ciudadanos y es referencia de la comunicación social digital en Jerez. Crear un grupo en facebook para fumadores y exfumadores de Jerez y cercanías, para que nos contemos nuestras experiencias, como dejé de fumar yo, tú, aquél. Para animar a quien quiera dejarlo, para ayudarlos en las recaídas. En definitiva, para defender nuestro derecho a la salud y no caer en la esclavitud del tabaco. ¿Os parece? Pues estaremos en dicho grupo ¡únete, por tu salud, porque te quieres y por la gente que te quiere!

La palabra ‘cáncer’ en el lenguaje de la comunicación – Día Mundial contra el cáncer 4 de febrero

Asociación Española Contra el Cáncer
Somos muy dados a utilizar la palabra ‘cáncer’ – a mí mismo se me escapa, aunque cada vez menos – cuando tenemos que referirnos a algo negativo, a algo que destruye algo. Un buen ejemplo sería la frase ‘La corrupción es el cáncer de la política’ para explicar que la corrupción está destruyendo a la política desde su interior.
Sin embargo, no somos conscientes que cuando utilizamos la palabra ‘cáncer’ nos pueden estar leyendo o escuchando familiares o personas enfermas de cáncer. Hay que tener más sensibilidad con ellos porque la enfermedad del cáncer no tiene por qué significar necesariamente la muerte.
Hoy, el cáncer se cura en la gran mayoría de los casos, gracias a los adelantos médicos y sobre todo, a la prevención.
Así que no siempre ‘cáncer’ tiene que ser algo negativo. Muchas veces el ‘cáncer‘ es el triunfo de la ciencia sobre la enfermedad, que es el mensaje que hay que transmitir con más fuerzas, no sólo el negativo.
Y también ya de camino, aprovecho esta llamada de atención para utilizar la palabra ‘cáncer’ cuando haya que utilizarla.
Estamos en las mismas que en el caso anterior si para definir la enfermedad del cáncer utilizamos expresiones tales como ‘murió de una larga enfermedad’ o bien, en el lenguaje más coloquial de la calle: ‘tiene una cosa mala’.
Al cáncer no hay que esconderlo. Esta ahí y hay que llamarlo por su nombre. Pero en su justa medida. El cáncer se puede curar. Ese es el mensaje. Quien escribe esto es socio de la Asociación Española contra el Cáncer y durante la enfermedad de mi hermana, tuve que padecer como ella soportaba el trato que los medios de comunicación dieron a  la enfermedad de Rocío Jurado y Rocío Dúrcal, ambas enfermas en 2006.