El cofrade de Facebook

Beso

Beso

Imagen de Klaus Hausmann en Pixabay
Son pocos, pero siempre está ahí, indignados de una forma perenne. Buscando todo lo que sea en la redes para sentirse ofendidos. Su victimismo les alimenta la sangre. Se creen igual de damnificados que los cristianos que morían en el Coliseo. O como los que matan hoy en Oriente (de los que por cierto, no tienen ni idea).

No razonan. Aunque le expliques. Su obsesión es la falta de respeto. Todo el mundo les falta el respeto. No hay una semana que no tengan una polémica encima. Ahora están contentos: tienen para discutir de palcos de Semana Santa hasta feria y podrán seguir rellenando su índice jerezano de perfiles de facebook impíos que faltan el respeto. 

Este año tienen una novedad, como no hace mucho con la gripe A. Con el tema del coronavirus ha vuelto el debate de si es conveniente por razones sanitarias evitar actos como besamanos y besapies en Cuaresma, que como bien saben, consiste en besar las figuras de madera que son titulares de las hermandades. 

De madera. ¡De madera! Para que se me ocurriría decirle al cofrade del Facebook que sus figuras son de madera como la foto de mi madre es de papel o de bits electrónicos. Se puso como un basilisco. Menos mal que la ley me ampara y no me puede quemar en una hoguera. Imposible hablar y dialogar. Ya soy de los que falta el respeto. Un enemigo de la Iglesia Católica de Roma (aunque él crea que la Iglesia Católica de Roma es su hermandad del miércoles de ceniza al Viernes Santo). 

No hay más que hablar. 

Pobres cofrades que son como el cofrade de Facebook, pero menos mal, insisto, no todos son iguales. 

Estos, los de la metralleta en los dedos mientras teclean en sus móviles, carentes de educación religiosa, se comportan como una secta aparte de la Iglesia. Son idólatras. Sólo creen en figuras de madera. En los besamanos y besapies se les reconoce fácilmente. Están en el templo y no se callan. De chaqueta, monísimos. Porque allí no hay nadie más guapo que su Cristo, porque es suyo, y ellos. Cuando el cura sale a dar la eucaristía se salen a la calle. Ni saben lo que es la Eucaristía ni les importa. No son capaces de ver la cara de cabreo del cura cuando los ve salir. Ni escuchan al cura cuando pide silencio.  No tiene interés ninguno. Sólo quieren ronear. Termina la misa y vuelven a entrar. Y se ponen cerquita de lo que ellos consideran el poder. Pasan de largo ante el sagrario y ni se arrodillan porque ni saben qué hay dentro ni encuentran en él poder ninguno. Sueñan con ser hermano mayor algún día. Y no van a pasar de tener las llaves de la puerta. Porque la Iglesia no quiere ignorantes en la fe para responsabilidades. 

No es católico quien sólo sabe ver a Cristo en una estatua de madera o escayola y no es capaz de verlo ni en la Eucaristía, en el Evangelio, dentro de sí mismo y sobre todo, en el prójimo. 

El domingo termina y ya sueña con su próximo postureo del domingo que viene. Mientras, el tiempo de Cuaresma y conversión pasará de largo frente a sus narices sin darse cuenta, salvo el viernes, que no comerá mortadela y se tomará unas gambitas para no pecar, qué subirá en foto más rápido a Facebook que lo que tarde la gamba en llegarle al estómago. Y mientras, durante la semana, su mejor distracción será buscar en los foros de Facebook a ver qué comunista le vuelve a faltar el respeto. Ya la oración, la dejará para otro día, normalmente para cuando él esté enfermo o alguien cercano.

La eutanasia es una decisión personal

Hospital
Imagen de Parentingupstream en Pixabay
Ni a mi mayor enemigo le deseo lo mal que lo pasé (y lo paso) con la muerte de mi hermana. Sus días finales fueron con dolores horribles y con el miedo a la muerte porque estaba en sus cinco sentidos. El médico quiso hablar con un familiar y me tocó a mí. Mi madre había muerto y mi padre, ya mayor, no estaba en condiciones. Me contó el doctor que la enfermedad estaba ya terminal, irreversible, que no había nada que hacer. Que los dolores iban a ser contínuos y que además se estaba quedando ciega. Me dijo que había dos opciones: o dejar que la naturaleza siguiera su curso o suministrarle morfina, lo que la dejaría inconsciente hasta su muerte. O sea que la dormirían y ya no hablaría nunca más con ella. También había escuchado que la morfina acelera la muerte y su proceso. Yo tenía que decidir por ella y no podía preguntarle. Le pregunté al médico: ¿Qué haría usted si fuera su hermana la que está ahí? Me dijo: ‘Yo le pondría la morfina’. Pues así sea, le dije. Y así fue. Me la dejaron un día consciente para despedirnos. Ambos sabíamos que se iba aunque ella no estaba en condiciones para hablar y al otro día se durmió y no se despertó más.

Yo creo que después de una experiencia como ésta, la opinión sobre la eutanasia cambia. Yo no quiero tener una muerte así, pero sobre todo, no quiero que nadie tenga que decidir por mí. Sobre todo por mi opinión que tiene que ser respetada, pero también por el trance de tu ser querido de tomar decisiones por ti sin saber.

Sigue leyendo

Una estrella que se muere

orion

Estrella Betelgueuse – Imagen Software libre Stellarium

Después de estos días de lluvia, la tarde del sábado me ha regalado un bonito atardecer. El universo me recuerda que la vida no solo está a nuestros pies, sino que también está sobre nuestras cabezas. ¿Te has preguntado, amable persona que me lees, cuánto tiempo le dedicas en tu vida a contemplar lo que te rodea? Vivimos tan cabreados permanentemente por la vida diaria por el trabajo o la falta de él, por la política, por… tantas cosas que nos distraen, que nos impiden disfrutar de las cosas que tenemos gratis, como es por ejemplo, mirar y contemplar nuestro alrededor.

El atardecer me hizo mirar de nuevo al cielo, tapado por las nubes estos días. Noté más luz, el atardecer más tarde. Claro. El Sol me lo dijo: Alfonso, que ya hace un mes de la navidad. El tiempo pasa implacable. Sabemos que pasa por nuestras arrugas en la piel, pero también por lo que ocurre en el cielo. Las vueltas de la Tierra alrededor del Sol. Las aparentes vueltas del Sol alrededor nuestra. Y las estrellas. El cielo de invierno es precioso, lo malo es que las luces de la ciudad nos impiden ver el firmamento estrellado. Es un precio más a pagar por esto que llamamos civilización.
Pero hubo en tiempos remotos otras civilizaciones más oscuras que nosotros. Más oscuras porque no producían tanta luz nocturna que por las noches se maravillaban mirando las estrellas. Por ejemplo, en Egipto. Justo allí se fijaron en una constelación, en un conjunto de estrellas que marcaban una forma. Tres estrellas seguidas. El conocido como Cinturón de Orión. Usted que me lee seguro que alguna vez las habrá visto. Son fáciles de distinguir, incluso en un cielo sucio como el de Jerez, porque son muy brillantes. Pues más arriba de ellas, y la puede ver en el gráfico, hay una estrella roja muy conocida por los aficionados a ver estas cosas. Tiene de nombre Betelgueuse, aunque aquí cada cual la pronuncia como quiere: Betelgeus o Bitelchús. Es una estrella supergigante roja. Grandísima. Si estuviera en el sitio del Sol, su volumen llegaría hasta Júpiter.  Para que nos entendamos también, es una estrella abuelita. Está en los últimos momento de su vida. Os cuento esto porque desde noviembre pasado, esta estrella tan importante, que estaba entre las diez maś brillantes, de pronto ha perdido la mitad de su luz. Es lo que sucede cuando le están llegando sus últimos momentos. Muchos han pensado que nuestra estrella se muere. Pero una estrella no se muere como nosotros que vamos al tanatorio y ya está. No, una estrella se muere a lo grande, explotando y convirtiéndose en una supernova, que es un astro muy brillante que podríamos ver incluso de día. Suerte tenemos que Betelgueuse está lejos. A 642 años luz de distancia más o menos. Eso significa que la luz tarda esos años en llegar a nosotros. Lo que indica que lo que estamos viendo ahora sucedió hace todos esos años. O sea, que vemos el pasado. Parece magia. Pero así es. El cielo es una máquina del tiempo.

Sigue leyendo

Jesús liberador

Este domingo, si algún cristiano de los costumbres y tradiciones, lee o escucha lo que Jesús dice en el evangelio se va a quedar sorprendido. ¿De qué va este Jesús que en nada se parece al humillado que vemos el Jueves Santo o al muerto que vemos el Viernes Santo o a ese Jesús desfigurado que nos lo muestran como un príncipe con un corazón ensangrentado antes que un humano que dio la vida por los demás?

Jesús anuncia su plan de gobierno. Este plan que es una buena noticia y que tiene unas promesas que asustan al poder establecido: al del estado romano y al de los sacerdotes de la época. También sigue asustando este mensaje hoy. Por eso nunca encontrarás a una figura de Jesús subida en un paso anunciando para qué vino a la tierra.

Porque no vino para ser el protagonista de nacimientos o ser la estrella del folklore. Vino para ¡escuchen! dar la buena noticia a los pobres. para proclamar a los cautivos, la libertad. A los ciegos, la vista, la libertad a los oprimidos.

Es un mensaje totalmente revolucionario. Hoy, piensen, si algún partido proclamara esto en su ideario de nuevo, les aseguro, sería condenado por el estado, el poder sacerdotal y el mismo pueblo si cabe, que siempre da la espalda a quien pretende salvarle. Somos así, que le vamos a hacer.

Esto lo hace Jesús porque tiene una idea de Dios distinta al Dios judío que nos han enseñado. Al Dios vengativo y violento: el mismo Jesús evita referirse a él en esta lectura del párrafo de Isaías que lee en la sinagoga de su pequeño pueblo de Nazaret.

El Dios que nos enseña Jesús está en el prójimo, no en la imaginación ni en las alturas. Por eso, quiere lilberar a ese Dios que sufre dentro del pobre, del explotado, del marginado, del discriminado, del… de los nadies, como decía Eduardo Galeano.

Ese Jesús del domingo que viene será callado, sólo harán notar de él el valor espiritual, que si el espíritu de Dios está sobre Él, que si Dios le ha enviado, que si se cumple el tiempo. Pero te callarán para lo que vino a hacer. Una tarea sumamente peligrosa porque hace tambalear los poderes de la tierra. Esa es la razón por la que nos han secuestrado al Jesús humano y nos lo han convertido en un ser angélical, edulcorado, que sólo sirve para pedirle milagros y no para que cambiemos nuestro modo de vida, ese modo de vida que dejó tan triste al joven rico.

Jesús de Nazaret era feminista

Paolo Veronese 008

Las bodas de Caná, según El Veronés (Wikipedia)

Es curioso como la liturgia católica corre en el tiempo. No hace nada que se celebraba el nacimiento del niño Jesús y este domingo ya lo tenemos haciendo su primer milagro. Mucho más rápido corre este crecimiento para el mundo cofrade andaluz. Del nacimiento pasa directamente a la entrada de Jesús en Jerusalén, obviando todo lo que nos cuentan los evangelios que hizo Jesús antes de que el poder político y religioso de la época decidieran matarle.

Como digo, este domingo se contará en las iglesias católicas la historia de uno de los milagros más conocidos de Jesús, el de las bodas de Caná, donde faltaba vino para los invitados y su madre ,María que estaba allí como invitada se dio cuenta y le pidió a Jesús que ayudara a evitar ese problema y Jesús convirtió agua en vino para que hubiera para todos los invitados.

Esto le da a Jesús un aire de mago, de fantasioso, que ha colado mucho en la fe católica, olvidando que el Evangelio se escribió hace dos mil años y muchas veces es simbólico.

Realmente, el gran milagro de esta historia, ya no es que Jesús convierta el agua en vino, o lo que es lo mismo, lo inerte en algo vivo, sino que cuando su madre le pide ayuda, El no le dice ‘Mamá’ o María, le dice ‘Mujer’. Jesús reconoce en la persona de su madre a la mujer en sí, en una sociedad machista en absoluta. Muchos acusan a Jesús de no elegir mujeres apóstoles, pero claro ¿quién iba a hacer caso a las mujeres en aquella época y tomarlas en serio? Jesús lo sabía, sin embargo tiene gestos grandes, como éste. Mujer. Utilizar la palabra Mujer dándole el valor que tiene. Lo hará más veces, por ejemplo, eligiendo a la mujer como primera portadora de la noticia de la liberación. Y no elige a reinas. Elige a prostitutas, a extranjeras, a mujeres pobres.

Jesús era feminista más que le pese a algunos y aquí lo dice. MUJER. La palabra MUJER y FEMINISMO escuece dentro de las iglesias cristianas, especialmente la católica, donde la mujer sigue siendo un personaje de segundo lugar y llaman al feminismo con desprecio ‘ideología de género’ como si el machismo religioso no fuera eso, una ideología de género que machaca el derecho humano más elemental después del derecho a la vida, el de que todas las personas somos iguales. Las mujeres nunca llegarán a los puestos de responsabilidad de la Iglesia Católica. Nunca serán obispas. Ni curas. Ni diáconas. Están hechas para servir a la Iglesia pero dentro de lo que decidan los hombres.

¿Se imaginan ustedes que una organización, cualquiera, pidiera su legalización y entre sus puntos estatutarios declarara la prohibición de la mujer al acceso a determinados puestos, especialmente a los de más responsabilidad?.

Es increíble que en pleno siglo XXI esté ocurriendo esto y me pregunto cómo la mujer católica tiene tragaderas para aguantarlo, cuando el mismo Jesús les está dando su sitio. MUJER. Reafirmando el sexo y el género.  Así las llama y así tienen que ser consideradas: seres humanos con los mismos derechos que los hombres. Un cristiano machista es algo imposible. Porque si lo es, no es cristiano, no sigue a Cristo. Por mucha oración. Por mucho golpe en el pecho. Por mucha procesión. No es cristiano.

La difícil medida del sentimiento religioso

 

Religión

Religión

La actualidad se adelanta a lo que tenía pensado escribir desde hace ya un tiempo sobre la falta de respeto que sufro continuamente a mis creencias religiosas. A ver. Soy cristiano y considero un insulto grave a mi fe la utilización que determinadas corrientes de la Iglesia Católica hace de las imágenes de Jesús y María de Nazaret. Me ofende sobremanera que los vistan con joyas y coronas cuando son el ejemplo más claro de la pobreza. Ellos eligieron ser pobres y sin embargo aquí lo visten como ricos. Eso es un grave insulto a mi fe y una utilización negativa sobre mis símbolos sagrados. Las procesiones y romerías que hacen, que se parecen más a cabalgatas o carnavales, también me ofenden.

Pero no hay nadie que me defienda. Ni tampoco tengo dinero para pleitos. Así que me aguanto y sólo me queda el desahogo escribiendo con mi derecho al pataleo.

Medir la ofensa religiosa es muy complicada porque estamos hablando de percepciones íntimas de la persona religiosa que sólo ésta es capaz de medir en su total dimensión.

Ofender a la religiosidad de las personas es polémico porque una persona que no es religiosa no es capaz de entender lo que esa persona siente.

El gran problema surge por la falta de empatía de creyentes y no creyentes. Por un lado, las distintas iglesias cristianas y resto de religiones ofenden continuamente a los no creyentes cuando imponen su fe por narices, por ejemplo, invadiendo los espacios públicos como los colegios.

El otro problema es la reacción de los no creyentes contra estas imposiciones de las distintas iglesias. Los no creyentes reaccionan a esto no contra las iglesias que no son más que organizaciones de hombres (mayoritariamente hombres y gobernada absolutamente por hombres), sino que reaccionan contra las creencias. Y ahí está la madre del cordero: están reaccionando contra la esencia íntima del ser de la persona creyente.

Esta reacción puede ser lógica y respetuosa. Yo no me ofendo para nada porque alguien me diga que creo en un amigo invisible, que Dios no existe y tal. No, no me ofende. Está en su derecho de decirlo y pensarlo.

Lo que sí me ofende es cuando se utiliza el lenguaje vulgar, el chabacano, el grosero, la herramienta que especialmente tiene el lenguaje para ofender, como por ejemplo la expresión ‘me cago en Dios’. Es verdad, que esta frase no significa lo mismo según la zona de España donde se utilice. No es lo mismo en el Norte, que es muy común decirlo, que aquí en el Sur donde suena horrible. Pasa como el ‘me cago en tus muertos’ que aquí en el Sur se lo podemos decir hasta a nuestros propios hijos, pero en el Norte no dan crédito cuando ofendemos a los muertos de esa manera, cuando realmente no hay intención de ofender.

El ‘me cago en Dios’ utilizado en Andalucía sí ofende al creyente. Y ojo, partidos de izquierda, el creyente NO es la Iglesia. Con la Iglesia, los obispos, los curas,  te puedes meter todo lo que quieras. Pero con Dios, con la Virgen, no. Especialmente si te metes con imágenes como la Macarena o el Prendimiento.

Aquí lo que falta es respeto y mucha empatía entre unos y otros. Miren. Lo he dicho antes. No creo en las imágenes de Jesús, la Virgen o los Santos. No me gustan. Me ofenden. Pero me callo y respeto lo que cada cual quiera creer. Qué más me da. Al igual que respeto a musulmanes, judíos, budistas, etc… Mientras no me impongan nada, a mí me da igual. Y si me imponen la fe musulmana por ejemplo, iré contra el imán en su mezquita, pero no contra los creyentes islámicos.

También me ofende que ridiculicen la fe de otros. Miren que yo no soy de procesiones. Miren que no me gusta, pero me ofende esas procesiones del Santísimo Coño insumiso, que están hechas para ofender la fe de los cofrades, ojo, no para ofender a las Iglesias, que se sienten muy cómodas con las polémicas.

Recuerde la izquierda andaluza, que el 80 por ciento de la población de Andalucía es creyente. Ojo. No que pertenezca a ninguna Iglesia, sino que declara creer en Dios.

Un partido que aspira a gobernar debe respetar las ideas religiosas de la gente, gusten o no. Y si no las respeta nunca llegarán al gobierno. Como mucho, a un grupillo de la oposición. No se podrá gobernar nunca sólo con el 20 por ciento que se declaran ateos en España. Y estos ateos, no todos son de izquierda.  Hay que tener en cuenta eso. No es tan difícil. Sólo es cuestión de respeto y tolerancia por parte de unos y de otros y ya está.