El precio de tu opinión

Redes sociales

Los que trabajamos en medios de comunicación somos muy conscientes de lo que decimos y las consecuencias que puedan tener en todos sus ámbitos, desde la opinión que se cree nuestra audiencia de nosotros, de la influencia que podemos tener en ellos e incluso las consecuencias penales que puedan tener nuestra actuación. Por eso somos extremadamente cuidadosos con lo que decimos o lo que escribimos.

Pero la llegada de la expansión de las redes sociales a los teléfonos móviles hace que hoy cualquier persona, tenga conocimientos de comunicación o no, puedan tener una audiencia numerosa en los comentarios que se hagan en las redes sociales, especialmente Facebook, Whatsapp, Instagram o Twitter.

Toda opinión nuestra queda ya para siempre grabada en el ciberespacio. Todo lo que sale de nuestro móvil está ya fuera de nuestro control. Aunque borremos publicaciones, cualquier persona puede hacer una captura de pantalla de nuestras opiniones. 

Así, con lo que publicamos en nuestros perfiles, con las fotos que subimos, con lo que comentamos en otros perfiles, nos vamos creando una identidad digital ante los ojos del mundo cibernético. Unos ojos que mucha gente ignora cuando discute con alguien. No son conscientes que esa discusión con otra persona están siendo vistas por muchas personas.

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Si tú no quieres mis aceitunas, yo no quiero tus hamburguesas

TIO SAM

TIO SAM

Si no quieres mis aceitunas, yo no quiero tus hamburguesas. Eso es lo que me pide el cuerpo hacia la política de aranceles que contra los productos extranjeros, y en este caso, a la aceituna negra de Andalucía. Pero claro, si yo boicoteo los célebres restaurantes de cómida rápida made in USA, también estaría boicoteando a los trabajadores y trabajadoras españolas de dichos establecimientos. El boicot no sería justo. Más bien sería una medida de orgullo patrio, pero que se vuelve en contra.

Todo esto me lleva a pensar que estamos absolutamente cogidos por nuestras partes más débiles. Vivimos presos de los productos USA, y hay muy pocas alternativas a ellos. Hay cosas en las que sí, en Europa, vamos a dejar de depender de USA. Con el programa Galileo, prevista su implantación para 2020, podremos dejar de depender del sistema de señalización por satélite que utilizamos en nuestros móviles, Tom Tom, etc… conocido como GPS, para tener uno propio europeo. Supongo que esto es muy importante en caso de guerra. Europa no puede dejar su logística y sus manos en satélites guiados exclusivamente por los Estados Unidos.

Pero ¿y en el resto de cosas? ¿Tenemos alternativa? Servidor, el que escribe esto, está más que harto de la política de datos y de las puñeteras normas comunitarias de Facebook. La opción es no utilizar Facebook, pero claro, yo también me aprovecho de la visibilidad que me da. ¿Qué opciones tengo? Ninguna. No hay red que le haga sombra ahora a Facebook, Instagram y Whatsapp que son todas de USA. Quizás Telegram haga un poquito de pupa a Whatsapp. Telegram de origen ruso, pero que sólo crece cuando Whatsapp cae, para luego quedar en el olvido. Y de Google +, ese gran desierto, también USA, para qué vamos a hablar.

Pienso que Europa tendría que lanzar una alternativa a todas las redes sociales y los gigantes de los datos que son USA. Tenemos Facebook y sus satélites, Google o Microsoft con su Windows y su Office. En Andalucía se han dado pasos pequeños, al no utilizar la suite ofimática de Bill Gates en la Junta de Andalucía, ya que se usa la suite Libre Office, de código abierto y libre compartir. Sin embargo, la misma Junta andaluza abandonó su proyecto estrella del uso de software libre, Guadalinex, basado en Linux, por razones que yo aún desconozco.

O bien sea Europa quien lidere la alternativa, o bien podría ser España. Qué arrepentida debe estar Movistar cuando convirtió la red Tuenti, que era un Facebook en español, en operadora. Pudo haber sido la gran competencia y alternativa a Facebook, una red social para gente que hablara español.

Como digo yo ahora me siento preso. No puedo dejar las redes privativas porque no tengo alternativas libres. Ojalá nacieran. Sé que es cuestión de dinero y tiempo. Pero también es cuestión de libertad. ¿No defienden eso los liberales que admiran la economía de mercado? Pues ahora no hay libertad que valga. Somos presos de las grandes multinacionales que comercian con nuestros datos y se hacen ricos a costa nuestra y nosotros, los usuarios no tenemos derecho alguno. O lo tomas o lo dejas. No sé ustedes, pero yo me siento viviendo en una auténtica dictadura digital, donde crees que hay libertad de opinión, pero realmente no tienes libertad de movimientos y sólo se va a ver lo que ‘ellos’ te dejen enseñar.

¿Oh, Dios mío, pero a quién tenía yo metido en mi casa?

La red social más usada en el mundo es sin duda alguna Facebook. La clave está en su sencillez y luego en lo que la gente entendida llama ‘la democratización’, es decir, que todo el mundo puede acceder a ella sin ningún tipo de cortapisas. Se entiende desde el primer momento que la utilizas. Es muy cómoda. Lejos de las complicaciones de Twitter – eso de tener que resumir en 140 caracteres un pensamiento es mucho trabajo para algunos – o de la especialidad de Linkedin que sólo es para profesionales. Ya. Instagram es muy cómoda también. Sólo poner fotos. Pero recuerde. Instagram es Facebook. Al igual que Whatsapp. También muy fácil. Lo van pillando ¿no? Mark Zuckerberg también lo pilló antes que nadie.
Pero por lo fácil nosotros cometemos graves errores. Porque Facebook también tiene funciones algo más complicadas que por pereza no utilizamos. El primero, yo. Una de ellas, es la de agrupar a nuestros ‘amigos’ (para lo que ha quedado la palabra ‘amigo’, ¿eh?) por grupos e ir publicando cosas particulares para cada uno de ellos.
Pero no lo hacemos. Y entonces pasa lo que pasa. Lo hemos podido ver con los atentados en Cataluña.
El primer error mío ha sido tener entre mis amistades a todo el mundo mezclado. Amigos de verdad, familiares, compañeros de trabajo, oyentes de la radio, aficionados a la astronomía, aficionados al reiki, estudiantes de inglés… bueno, a toda la gente con la que me relaciono. ¿Ustedes serían capaz de hacer en casa – si tuvieran sitio – una comida e invitarlos a todos juntos? La que se podía formar por ejemplo, cuando tu cuñado de derechas se encuentra con tu amigo de Podemos, o cuando tu cuñada catolícisima ella se encuentra con tu vecina Testiga de Jehová, o cuando tu erudito cuñado catedrático de Historia se encuentra con tu primo que no sabe escribir sin poner una hache en su sitio. O más fácil, cuando la mitad son del Madrid y la otra mitad del Barcelona, y tú, como yo, sin entender ni jota de fútbol.
Y se forma y se lía.
Ese es el primer error que cometemos. Pero el otro, es aceptar la ‘amistad’ de gente que no conocemos. Así es cuando de pronto te encuentras en tu muro de noticias cosas que no quieres ver, que a otros les gusta, pero a ti no. Y ves mensajes homófobos, machistas, a favor de las corridas de toros, xenófobos, racistas, etc… Es cuando te preguntas ¿Pero a qué gente tengo yo aquí?
Porque encima lo peor no son estas gentes que hablan. Por lo menos son sinceros y se expresan. Pero ¿Y esa legión de gente que tienes ahí callada, mirando lo que haces y que no te dan ni un mísero ‘me gusta’ que no es que sirva para decir que le gusta, sino para darte a entender que te ha leído?
En estos días del atentado, respiré hondo y en el primer día borré de mi muro a más de 60 ‘amigos’. De una tacada. Y no quiero que se enfaden. Sencillamente es que no quiero leer las cosas que ponen. No estoy obligado. Distinto es si me meto en un grupo de política y leo cosas que no me gusta. Bien, ahí he entrado yo porque he querido. ¿Pero en mi muro que es como mi casa? No.
Hay muchas maneras para seguir a una persona sin tener que estar en su exclusivo muro de Facebook. Es seguir tus publicaciones públicas, si las pones o seguir tu página de Facebook, si pasas por caja claro, porque si no, no te ve ni Dios.
Te pregunto yo a ti que me lees ¿te has parado a pensar a quién tienes metido en tu muro – tu casa – y que tiene acceso a las fotos de tus hijos, tus fotos de boda y todas las cosas que compartes en Facebook?