Andalucismos

Bandera de Andalucía

La primera imagen de mi vida sobre el andalucismo es ver a uno de mis maestros llegar a clases totalmente cabreado aquél 28 de Febrero de 1980 que no se pudo conseguir aprobar de primeras el deseo de nuestros padres y madres de tener autonomía para Andalucía como el resto de comunidades históricas. También recuerdo la preguntita en cuestión que nos hizo la UCD a los andaluces.

¿Da usted su acuerdo a la ratificación de la iniciativa prevista en el artículo ciento cincuenta y uno de la Constitución a efectos de la tramitación por el procedimiento establecido en dicho artículo?

¡Muérdeles, Troylo! ordenó Antonio Gala a su perro en aquellos tiempos. Tenía yo catorce años.

Aquello me marcó y me hizo sentir esa necesidad que tenía Andalucía de decidir por ella misma su futuro y salir del pozo donde nos había metido la Historia a través de los siglos. También vivía en Jerez, donde la influencia del andalucista Pedro Pacheco era muy grande.

Y me sentí andalucista, aunque no milité en ningún partido de ellos. Era pequeño y no entendí muy bien la movida que ocurrió con el Partido Socialista Andaluz que junto al Felipe González de entonces, consiguieron salir del Congreso de los Diputados en 1982 con el triunfo del PSOE. Mi voto fue siempre blanco y verde hasta que en 1991 Alejandro Rojas Marcos pactó con el Partido Popular la alcaldía de Sevilla y ya eso no lo perdoné y les negué el voto a los andalucistas hasta hoy. ¿Por qué? Pues porque la izquierda tenemos esa virtud y ese defecto de no perdonar nada a nuestros líderes, cosas que la derecha sí hace y traga con todo.

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La lengua de las mariposas

Fotograma de la película “La lengua de las mariposas” del recientemente fallecido director José Luis Cuerda, donde se nos relata la historia de un maestro republicano, detenido los días después del golpe de estado del general Francisco Franco y fusilado por sus ideas demócratas y ser leal al gobierno legítimo de la República Española.

La Historia nos enseña mucho. Sobre todo, los errores que nunca debemos volver a cometer. Por eso, al fascismo no le gusta que se enseñe la Historia, así con mayúsculas. Les gusta que se hablen de su historia’, la manipulada, la no real. Porque al fascismo moderno del siglo XXI le interesa que las personas no conozcan qué hizo el fascismo en el siglo XX, para que se vuelvan a cometer los errores que para ellos supusieron la victoria.

No es casualidad que hoy los maestros estén en el punto de mira. Ya lo estuvieron en la España fascista en 1936. Los que tuvieron peor suerte murieron fusilados. Los que sobrevivieron si no fueron expulsados del Cuerpo de Maestros por haber sido fieles a la legítima República frente al ilegítimo régimen nacido del golpe de estado de Francisco Franco, eran represaliados. Recuerdo que ya mayor me enteré que el profesor que me daba mis clases de primera comunión era ateo. Fue castigado por el régimen a dar clases de religión por ser eso, ateo. Era el año 1973.

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La eutanasia es una decisión personal

Hospital
Imagen de Parentingupstream en Pixabay
Ni a mi mayor enemigo le deseo lo mal que lo pasé (y lo paso) con la muerte de mi hermana. Sus días finales fueron con dolores horribles y con el miedo a la muerte porque estaba en sus cinco sentidos. El médico quiso hablar con un familiar y me tocó a mí. Mi madre había muerto y mi padre, ya mayor, no estaba en condiciones. Me contó el doctor que la enfermedad estaba ya terminal, irreversible, que no había nada que hacer. Que los dolores iban a ser contínuos y que además se estaba quedando ciega. Me dijo que había dos opciones: o dejar que la naturaleza siguiera su curso o suministrarle morfina, lo que la dejaría inconsciente hasta su muerte. O sea que la dormirían y ya no hablaría nunca más con ella. También había escuchado que la morfina acelera la muerte y su proceso. Yo tenía que decidir por ella y no podía preguntarle. Le pregunté al médico: ¿Qué haría usted si fuera su hermana la que está ahí? Me dijo: ‘Yo le pondría la morfina’. Pues así sea, le dije. Y así fue. Me la dejaron un día consciente para despedirnos. Ambos sabíamos que se iba aunque ella no estaba en condiciones para hablar y al otro día se durmió y no se despertó más.

Yo creo que después de una experiencia como ésta, la opinión sobre la eutanasia cambia. Yo no quiero tener una muerte así, pero sobre todo, no quiero que nadie tenga que decidir por mí. Sobre todo por mi opinión que tiene que ser respetada, pero también por el trance de tu ser querido de tomar decisiones por ti sin saber.

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Una estrella que se muere

orion

Estrella Betelgueuse – Imagen Software libre Stellarium

Después de estos días de lluvia, la tarde del sábado me ha regalado un bonito atardecer. El universo me recuerda que la vida no solo está a nuestros pies, sino que también está sobre nuestras cabezas. ¿Te has preguntado, amable persona que me lees, cuánto tiempo le dedicas en tu vida a contemplar lo que te rodea? Vivimos tan cabreados permanentemente por la vida diaria por el trabajo o la falta de él, por la política, por… tantas cosas que nos distraen, que nos impiden disfrutar de las cosas que tenemos gratis, como es por ejemplo, mirar y contemplar nuestro alrededor.

El atardecer me hizo mirar de nuevo al cielo, tapado por las nubes estos días. Noté más luz, el atardecer más tarde. Claro. El Sol me lo dijo: Alfonso, que ya hace un mes de la navidad. El tiempo pasa implacable. Sabemos que pasa por nuestras arrugas en la piel, pero también por lo que ocurre en el cielo. Las vueltas de la Tierra alrededor del Sol. Las aparentes vueltas del Sol alrededor nuestra. Y las estrellas. El cielo de invierno es precioso, lo malo es que las luces de la ciudad nos impiden ver el firmamento estrellado. Es un precio más a pagar por esto que llamamos civilización.
Pero hubo en tiempos remotos otras civilizaciones más oscuras que nosotros. Más oscuras porque no producían tanta luz nocturna que por las noches se maravillaban mirando las estrellas. Por ejemplo, en Egipto. Justo allí se fijaron en una constelación, en un conjunto de estrellas que marcaban una forma. Tres estrellas seguidas. El conocido como Cinturón de Orión. Usted que me lee seguro que alguna vez las habrá visto. Son fáciles de distinguir, incluso en un cielo sucio como el de Jerez, porque son muy brillantes. Pues más arriba de ellas, y la puede ver en el gráfico, hay una estrella roja muy conocida por los aficionados a ver estas cosas. Tiene de nombre Betelgueuse, aunque aquí cada cual la pronuncia como quiere: Betelgeus o Bitelchús. Es una estrella supergigante roja. Grandísima. Si estuviera en el sitio del Sol, su volumen llegaría hasta Júpiter.  Para que nos entendamos también, es una estrella abuelita. Está en los últimos momento de su vida. Os cuento esto porque desde noviembre pasado, esta estrella tan importante, que estaba entre las diez maś brillantes, de pronto ha perdido la mitad de su luz. Es lo que sucede cuando le están llegando sus últimos momentos. Muchos han pensado que nuestra estrella se muere. Pero una estrella no se muere como nosotros que vamos al tanatorio y ya está. No, una estrella se muere a lo grande, explotando y convirtiéndose en una supernova, que es un astro muy brillante que podríamos ver incluso de día. Suerte tenemos que Betelgueuse está lejos. A 642 años luz de distancia más o menos. Eso significa que la luz tarda esos años en llegar a nosotros. Lo que indica que lo que estamos viendo ahora sucedió hace todos esos años. O sea, que vemos el pasado. Parece magia. Pero así es. El cielo es una máquina del tiempo.

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Capellanes en los hospitales públicos. ¿Hasta cuándo?

Cura

Cura

Imagen de Quidec Pacheco en Pixabay

Con la llegada al gobierno de la nación de la coalición de izquierdas, se han extendidos muchos bulos boca a boca donde se alerta que, entre las muchísimas cosas malas que va a hacer el gobierno, no se dejará entrar a los curas en los hospitales.

Las competencias de sanidad las tienen las Comunidades Autónomas y también dudo que en los planes del Gobierno esté intervenir en este asunto. Pero me gustaría reflexionar sobre la necesidad de un sacerdote en el hospital.

Creo que no. No son necesarios. Es muy sencillo de entender. Y cuando digo sacerdote católico, digo pastores protestantes o imanes musulmanes que estén en un hospital de una manera institucional.

Os cuento. Cuando mi abuela era muy mayor y estaba enferma, tuvo la visita de un cura cercano a la familia que se presentó a visitarla con toda su buena voluntad. Pero fue vestido de cura. Todo de negro con su tirilla blanca. Mi abuela pensó que iba a darle la extremaunción cuando el hombre lo que estaba haciendo era una visita de cortesía. Mi abuela empeoró su enfermedad debido al susto.

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Y su Dios no escuchó sus oraciones

Card. Canizares (30279529724)
Con motivo de la investidura del presidente del gobierno de España, la jerarquía de la Iglesia Católica se ha mostrado ‘muy preocupada’ y un cardenal, el ínclito arzobispo de Valencia, señor Cañizares, invitó a los fieles ‘a orar’ por el bien de España. Visto los resultados, pueden haber ocurrido varias cosas: que los fieles no hayan orado o que, en caso de que hubieran orado, su dios no les haya hecho caso.

Los jerarcas católicos cometen un gran error, no sé si a sabiendas o por ignorancia. Éste consiste en dar una imagen de Dios equivocada, de un ente que ‘vive’ en algún lugar y se dedica a hacer y deshacer nudos según su propia voluntad. Este Dios ‘banquero’ que da a cambio ‘de’ no es el Dios que Jesús muestra en su Evangelio. Esta manera supersticiosa de enseñar a Dios, ha convertido para mucha gente la religión católica en un conjunto de ritos muy parecido al que utilizaban las primeras civilizaciones cuando se encontraban ante situaciones difíciles.

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¡Necesitamos inmigrantes!

Imagen de moonietunes en Pixabay

Yo pertenezco a la generación conocida como baby boom, que somos los nacidos entre 1960 y 1975 en España, más o menos. A día de hoy, yo me jubilaría en 2032, pero poquito a poco nos llegan noticias, que no salen en portada ni entre otras noticias más importantes, como una aguita que cala poco a poco, con mensajes subliminares, de que no hay dinero para pensiones, que vamos a tener que jubilarnos más tarde, que si las pensiones tendrán que ser mixtas, la mitad pagada por el Estado y la otra mitad por un plan de pensiones privado (si se tiene, claro) etc.

Miren. En primer lugar, nuestras pensiones no deben depender de los impuestos. La hemos estado pagando a lo largo de nuestra vida laboral con nuestras cotizaciones. Si ustedes, señores políticos que nos gestionan, no tienen dinero ahora, búsquenlo. El dinero no desaparece. Sólo cambia de sitio. Pregunten por quien lo tiene y cuando lo sepan, pídanle el dinero. Y si no lo quieren dar, se lo quitan. Que es nuestro: de los pensionistas y de los futuros pensionistas.

Pero vista la experiencia y lo malos que son nuestros políticos gestionando, sí nos conviene recoger impuestos por lo que pueda pasar. Y ahí nos encontramos con el problema. La pirámide poblacional es clara. Desde los años 80, la población no deja de descender y cada vez somos menos jóvenes y más ancianos. Esta es la causa más clara y real de que España necesitará de personas extranjeras si queremos mantener no ya nuestro sistema público de pensiones tal como lo conocemos, sino el resto de servicios públicos como pueden ser la sanidad y la educación.

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