Asociación de fibromialgia de Jerez

Asociación de Fibromialgia de Jerez

Asociación de Fibromialgia de Jerez

Una entrevista dura, en la que solo puedes escuchar, porque te quedas sin palabras ante el sufrimiento que ocasiona esta enfermedad, tan incomprendida por la misma medicina y administraciones públicas.

Podéis escuchar la entrevista aquí

 

Educación para la igualdad y contraeducación religiosa

Pixabay

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Hoy no escribo para opinar. Escribo para preguntar porque no sé cómo se está llevando a cabo (si se lleva) lo que planteo.

La violencia machista, ese terrorismo que vivimos por desgracia en España (y en el mundo) que mata a mujeres a diario por el hecho de serlo o que mata a sus hijos e hijas por el mero hecho de hacerle daño a la mujer, es una de las peores lacras que está soportando nuestra sociedad sin haber conseguido erradicarla aún.

Todo lo que se haga es poco para combatir esta violencia. Por un lado, necesitamos una justicia con unas leyes más justas, mucho más claras, que como ocurre con la experimentación en el método científico, haga que ante un mismo caso, las sentencias sean idénticas.

Por el otro, es la educación nuestra principal aliada para evitar lo que está ocurriendo. Muchos adultos hombres, no todos,  ya son un caso perdido: no van a cambiar su personalidad machista, pero sí podemos acorralarlos, controlarlos, alejarlos de la mujer. Pero con las generaciones venideras sí podemos hacer mucho. Nuestra gente joven serán quienes luchen y venzan al terrorismo machista.

Hoy día se invierte mucho desde el Estado para educar en valores ciudadanos que enseñen que matar o maltratar a una mujer por el hecho de serlo es un crimen y un delito. Todo el profesorado debe  implicarse en llevar estos valores a nuestros jóvenes. Pero dentro de los claustros de los colegios e institutos públicos hay un grupo de personas que tienen una peculiaridad especial: los maestros y maestras de religión, muchos de ellos también a su vez, pastores evangélicos, sacerdotes católicos o imanes islámicos.

¿Se tiene constancia de qué están haciendo desde las clases de las distintas religiones que se dan en los colegios e institutos públicos para combatir la violencia contra la mujer?

Lo pregunto por desconocimiento. Me preocupa mucho esto porque la visión que tienen las distintas religiones sobre la mujer deja mucho que desear en asuntos relativos a los derechos humanos. Un ejemplo sería que la mujer, en la Iglesia Católica no puede acceder a los puestos de responsabilidad (sacerdocio, obispos, etc.) por el simple hecho de ser mujer. La concepción en este caso la podemos considerar de machista. Lo mismo ocurre con las distintas partes de la religión  musulmana. Las más extremas llegan a tener a la mujer tapada con un burka.

¿Qué ofrecen estas religiones como solución, insisto, para combatir los asesinatos de tantísimas mujeres? ¿Qué se habla en estos días sobre la violencia contra la mujer en las clases de religión pagadas por el dinero de todos?

Lo pregunto porque temo la cuestión. Que nadie me mal entienda. Sé perfectamente que nadie va a justificar la violencia contra la mujer, pero sería una contradicción total que mientras el Estado por un lado invierte en educación en valores para luchar contra la violencia machista, por otro, desde instituciones del mismo Estado, las escuelas o institutos, haya personas que den al alumnado una visión no feminista de cómo tiene que ser el comportamiento humano.

Porque una cosa está clara: es con feminismo transversal en cada política cómo se podrá vencer el terrorismo contra la mujer. Y no podemos tolerar que nadie, amparado en una ideología de género, dónde un género predomine sobre el otro por el mero hecho de ser hombres, no aplique el feminismo en sus enseñanzas. A ver qué hacemos con las religiones machistas en las instituciones públicas de un Estado que debe ser feminista para ser justo.

A los hombres también los matan

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

No puedo escribir en estado de shock. Tampoco debo escribir triste, así que he dejado pasar unos días. Pero todo sigue igual. No se me cae de la cabeza lo ocurrido el viernes pasado en Jerez con el intento de asesinato de dos mujeres por el mero hecho de ser eso: mujeres.

Hace unas semanas en estas mismas páginas hablaba yo de la desazón, del dolor tan distinto que te producen las muertes dependiendo de las distancias. Hay gente que no lo entiende, pero a mí me pasa.

En eso estaba mi mente cuando venía desde El Puerto a Jerez unas horas después del hecho y veía a lo lejos el campanario de San Miguel: ‘Ahí al lado ha sido’.

No voy a escribir ahora de por qué, del dolor, del intentar entender cómo suceden estas cosas.

Lo que quiero decir en esta columna es que estoy cansado. Me pasa en la radio. Me pasa cuando escribo: siempre que saco el tema de los asesinatos machistas de mujeres, siempre, siempre, tienen que aparecer hombres sobre todo, y alguna mujer – la mayoría de veces, suegras y madres de hombres separados – que me ‘recuerdan’ que también hay hombres que sufren, que si denuncias falsas, que si bla bla bla..

Pero ¿vamos a ver? ¿Estoy yo hablando de eso acaso? ¡Estoy hablando de que matan a mujeres porque son mujeres! Otro día sí quieren hablamos de las denuncias falsas, de los hombres que también son maltratados o de la violencia en las parejas homosexuales que también las hay! Pero HOY hablo de MUJERES ASESINADAS PORQUE SON ESO: MUJERES. ¿Por qué me queréis cambiar el tema? ¿por qué me mezclan churras con merinas? ¿por qué me intentan justificar los asesinatos machistas con razones como ‘ella se echó otra pareja y él lo veía y no lo pudo soportar’? ¿por qué se atreven a compararme a las mujeres asesinadas con el número de hombres maltratados? ¿Nos ponemos a contar ataúdes?… Les digo siempre.

Pero noy hay manera. Cada vez que hablo de una mujer asesinada, que no muerta (¡el lenguaje es tan importante!) termino hablando de que los hombres también sufren.  O de que hay que ver como soy que catalogo los asesinatos por categorías cuando todas las muertes son iguales. NO. Todas las muertes no son iguales. Serán iguales en el dolor que causan. Pero no son iguales por los motivos por los que se mata: No es lo mismo una muerte por terrorismo que por homofobia que por un robo que por una enfermedad o por machismo. Hay que saber y conocer la raíz para atajar la causa.

Y estoy cansado. Estoy harto. Verdaderamente harto de que con sangre delante nuestra, con muerte y con violencia haya gente que pretendan invisibilizar o suavizar algo que es una tragedia y es horrible.

Es como decía un amigo el otro día: te ocurre como si hablaras de las víctimas de ETA y alguien te dijera que hay víctimas que se aprovechan de las subvenciones.

Miren ustedes: lo peor del machismo es que uno lo lleva dentro y no se da cuenta. Especialmente de los micromachismos, que yo los llevo también, porque nos los han inoculado desde pequeños a través de la educación, la familia,  la religión y la política.

Y no se pueden ustedes ni imaginar lo que es para un gay tener machismo dentro, así que sé muy bien de lo que hablo.

Micromachismos que como un virus, un día se hace grande y mata.

Pero hasta aquí llegué: estoy cansado de hablar de mujeres asesinadas y que alguien me desvíe la atención para taparme la boca y que diga lo que sus machismos internos les impiden querer oír. Hasta aquí llegué: esto no va a ser el día de la marmota. Quién intente despistarme será anulado de mis conversaciones. Aislado. Es lo que se merecen los machistas. El aislamiento. Sean machistas que maten o no, porque yo no les veo diferencia: sólo el tiempo en el que atacan a la mujer. Unos los hacen, otros lo intentan, otros simplemente, lo desean o lo piensan. Y otros no llegan a la violencia nunca: pero tienen un nexo de unión dentro: el machismo. El machismo que mata.

Un #libro que te hará #feminista Sueños en el Umbral, de Fatema Mernissi #loslibrosdesaborido

SueñosenelUmbral
Esto es uno de los regalos que te da la vida en forma de libros. En noviembre, moría Fatima Mernissi, que fue premio Príncipe de Asturias de las letras en el año 2003. Me avergüenza decir que no sabía nada de su existencia. Fue gracias a mi amiga Teresa Fuentes, y por la noticia de su fallecimiento, quien me hizo interesarme por ella.
Me llamaba la atención: una autora, mujer, marroquí ¿qué podían escribir en Marruecos? Marruecos: ese país que está a cien kilómetros de donde vivo y que tanto impresiona ver desde las orillas de nuestras playas: allí enfrente, con sus montañas apuntando al cielo y el Estrecho que nos divide y hace de frontera natural.
Fronteras. Apellido de mi ciudad natal y de lo que trata precisamente el libro que leí de Fatima: Sueños en el umbral. Es un libro que habla de fronteras: las que hacemos las personas, como por ejemplo la que tenía partida en dos a Marruecos en los años 40, entre Francia y España. O Fronteras, como la que tenía la mujer con respecto al hombre en cuestión de derechos.

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La #MarchaVida2015 en #Jerez se desinfla y se convierte en ‘mesa informativa’ #MarchaVida

(c) El Roto

Quien me conoce sabe que no me gusta el aborto, que estoy en contra de él. Pero no por ninguna convicción religiosa, sino porque no tengo claro en que momento de la vida del embrión deja de ser un bebé para no se nada como dicen algunas personas.

Sin embargo, eso no quita de que no esté de acuerdo con una regulación del aborto, porque es una realidad que está ahí, nos guste o no.

Prohibir el aborto no evita el aborto. Lo único que consigue es que las mujeres con posibles – como bien explica la viñeta de El Roto – se vayan a abortar a Londres con toda la discrección del mundo y las que se quedan aquí, caen en manos del carnicero de turno, muriendo en muchas ocasiones la madre y el hijo.

El aborto sólo se evita utilizando métodos anticonceptivos – y aún hay colectivos en contra de ellos – y con una educación responsable.  Pero mientras no lleguemos a esto, necesitamos una ley como la que hay.

El Partido Popular no cumplió sus promesas al colectivo con ese nombre tan raro autodenominado los ‘provida’, como si el resto de la humanidad no estuviera a favor de la vida y que luego no se les ve antes las guerras y lo que vemos cada día contra la infancia, como la pederastia, y las organizaciones están muy enfadadas con el PP.

Por eso, mañana, Derecho a Vivir convocan una marcha en toda España para recordarle a Rajoy que están ahí, y que les pueden negar su voto si no cambian la ley a las que ellos quieren.

En Jerez, no hay marcha, ni apenas concentración. Sólo una mesa informativa. Lejos quedan aquellos tiempos en que se utilizaban estas cosas por parte de determinados colectivos para desgastar al Gobierno de Zapatero y al que acudía la candidata al Senado por el PP, María José García Pelayo, que desconozco que postura tiene ahora en este tema, ya que algunos diputados del PP que se manifestaron en contra del aborto, no repiten en lista.

Ahora parece que o bien no tienen las mismas ganas o no tienen fuerzas. Sólo una mesa informativa en la Plaza del Caballo. Un sitio por el que pasa muy poca gente andando comparado con otros. Mejor la mesa en la Alameda Vieja, que está llena de gente. Pero bueno, ya digo, hay falta de fuerzas, o de ganas o de ideas. O de las tres. O de nada. Ellos mismos.

Hoy con todas las mujeres en el #DiaContraelCancerdeMama @VozdelSurJerez #Jerez

Tener cáncer de mama hay que contarlo. Aunque no tengas ganas. Las otras mujeres enfermas o recién enfermas necesitan de la compañía y que le cuenten. Recuerdo a mi hermana cuando se encontró a alguien con cáncer de mama y ésta le contó que estaba perfectamente, que los tratamientos de quimio y de radio no le habían afectado en absoluto. Eso hundió a mi hermana porque pensaba que todo lo peor le estaba pasando a ella. Luego, nos enteramos que esta mujer pasó lo suyo en los tratamientos. ¿Para qué mintió? ¿Por qué oculto su sufrimiento? Sus razones tendría, no la culpo. La enfermedad te afecta también a tu manera de ser a tu manera de reaccionar, pero a mi hermana ese compartamiento le hizo mucho daño. La enfermedad, hay que contarla y no tienes que convertirte en un Titán para demostrar que eres fuerte. Eres humana, somos humanos y somos débiles. Tenemos derecho a ser débiles, porque cuando somos débiles seguro que tenemos alguien que es o se hace el fuerte para ayudarnos a nuestro lado.

Fuente: La voz del Sur

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