Por qué es necesario que un niño de doce años sepa qué es ser gay

Colegio

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Hay una polémica ahora provocada por los de siempre que dicen que se les está enseñando a los niños en los colegios a ser gay. Adoctrinando, dicen ellos. Ya saben. Los de siempre, esos machotes que continuamente están persiguiendo al movimiento gay, pero que con los casos de pederastia que se dan en el mundo, callan.

Les voy a explicar por qué un niño de diez, once , doce años necesita saber qué es ser gay.

Allá por los setenta, la educación sexual en España no existía. La mujer la padecía en primer lugar en sus propias carnes. Sé por casos cercanos – muchos, tal vez demasiados – que las mujeres no tenían ni idea de lo que era la mestruación antes de que les llegara. Lo sé por mi hermana, que no sabía nada y pensó que se moría cuando le vino. Mi madre hizo lo que se hacía entonces. No decir nada. Pero cuando vio la que montó mi hermana decidió que yo iba a aprender sexualidad. No es que ella supiera mucho, la pobre, imaginen la educación sexual de una mujer que creció en la dictadura franquista. Pero tuvo las suficientes luces para comprarme revistas y libros. ‘Que aprenda con eso y no en la calle’ la escuché una vez decir a una vecina cuando ésta le recriminaba porque me vió una vez con esas revistas. Sí, yo soy hijo del consultorio sexológico del Pronto, del Nuevo Vale y del LIB que compraban mis primos.

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Guía cristiana para votar

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De El GrecoWeb Gallery of Art:   Image  Info about artwork, Dominio público, Enlace

Tenemos que partir de la base que ningún partido político español o extranjero tiene un programa que sea autënticamente el seguimiento de la doctrina que Jesús de Nazaret nos dejó a la humanidad, pero sí podemos analizar y tener un criterio sobre las distintas propuestas que los partidos políticos hacen para ver que está acorde o no con la doctrina cristiana.

EL DERECHO A LA VIDA.

Es el derecho por esencia del hombre y la mujer, de los animales y del reino vegetal. Uno de los temas más polémicos con el que se intenta manipular el voto cristiano es el del aborto. Evidentemente, un cristiano no puede estar de acuerdo con el aborto porque la ciencia no es capaz de decir en qué momento un feto es un ser humano o no. Por lo tanto, los cristianos no queremos aborto. Pero sabemos que la prohibición del aborto no consigue que deje de haber abortos. De hecho, lo que se consigue es que las mujeres con capacidad económica aborten en clínicas privadas en otros países como Reino Unido y las mujeres sin recursos, aborten clandestinamente con el consiguiente riesgo de salud para feto (lógico) y madre.

Lo mejor es votar a partidos que mantengan una ley como la actual, que no evitando totalmente el aborto, ha reducido su número, facilitando a la mujer asesoramiento antes de la decisión.

Unida a esta política, hay que valorar los programas que lleven una educación sexual en métodos anticonceptivos  para las personas jóvenes para evitar embarazos no deseados.

El derecho a la vida se enfrenta a la pena de muerte. Un cristiano no puede votar a ningún partido que defienda esta condena fatal y sin remedio.

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Jesús de Nazaret era feminista

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Las bodas de Caná, según El Veronés (Wikipedia)

Es curioso como la liturgia católica corre en el tiempo. No hace nada que se celebraba el nacimiento del niño Jesús y este domingo ya lo tenemos haciendo su primer milagro. Mucho más rápido corre este crecimiento para el mundo cofrade andaluz. Del nacimiento pasa directamente a la entrada de Jesús en Jerusalén, obviando todo lo que nos cuentan los evangelios que hizo Jesús antes de que el poder político y religioso de la época decidieran matarle.

Como digo, este domingo se contará en las iglesias católicas la historia de uno de los milagros más conocidos de Jesús, el de las bodas de Caná, donde faltaba vino para los invitados y su madre ,María que estaba allí como invitada se dio cuenta y le pidió a Jesús que ayudara a evitar ese problema y Jesús convirtió agua en vino para que hubiera para todos los invitados.

Esto le da a Jesús un aire de mago, de fantasioso, que ha colado mucho en la fe católica, olvidando que el Evangelio se escribió hace dos mil años y muchas veces es simbólico.

Realmente, el gran milagro de esta historia, ya no es que Jesús convierta el agua en vino, o lo que es lo mismo, lo inerte en algo vivo, sino que cuando su madre le pide ayuda, El no le dice ‘Mamá’ o María, le dice ‘Mujer’. Jesús reconoce en la persona de su madre a la mujer en sí, en una sociedad machista en absoluta. Muchos acusan a Jesús de no elegir mujeres apóstoles, pero claro ¿quién iba a hacer caso a las mujeres en aquella época y tomarlas en serio? Jesús lo sabía, sin embargo tiene gestos grandes, como éste. Mujer. Utilizar la palabra Mujer dándole el valor que tiene. Lo hará más veces, por ejemplo, eligiendo a la mujer como primera portadora de la noticia de la liberación. Y no elige a reinas. Elige a prostitutas, a extranjeras, a mujeres pobres.

Jesús era feminista más que le pese a algunos y aquí lo dice. MUJER. La palabra MUJER y FEMINISMO escuece dentro de las iglesias cristianas, especialmente la católica, donde la mujer sigue siendo un personaje de segundo lugar y llaman al feminismo con desprecio ‘ideología de género’ como si el machismo religioso no fuera eso, una ideología de género que machaca el derecho humano más elemental después del derecho a la vida, el de que todas las personas somos iguales. Las mujeres nunca llegarán a los puestos de responsabilidad de la Iglesia Católica. Nunca serán obispas. Ni curas. Ni diáconas. Están hechas para servir a la Iglesia pero dentro de lo que decidan los hombres.

¿Se imaginan ustedes que una organización, cualquiera, pidiera su legalización y entre sus puntos estatutarios declarara la prohibición de la mujer al acceso a determinados puestos, especialmente a los de más responsabilidad?.

Es increíble que en pleno siglo XXI esté ocurriendo esto y me pregunto cómo la mujer católica tiene tragaderas para aguantarlo, cuando el mismo Jesús les está dando su sitio. MUJER. Reafirmando el sexo y el género.  Así las llama y así tienen que ser consideradas: seres humanos con los mismos derechos que los hombres. Un cristiano machista es algo imposible. Porque si lo es, no es cristiano, no sigue a Cristo. Por mucha oración. Por mucho golpe en el pecho. Por mucha procesión. No es cristiano.

Asociación de fibromialgia de Jerez

Asociación de Fibromialgia de Jerez

Asociación de Fibromialgia de Jerez

Una entrevista dura, en la que solo puedes escuchar, porque te quedas sin palabras ante el sufrimiento que ocasiona esta enfermedad, tan incomprendida por la misma medicina y administraciones públicas.

Podéis escuchar la entrevista aquí

 

Educación para la igualdad y contraeducación religiosa

Pixabay

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Hoy no escribo para opinar. Escribo para preguntar porque no sé cómo se está llevando a cabo (si se lleva) lo que planteo.

La violencia machista, ese terrorismo que vivimos por desgracia en España (y en el mundo) que mata a mujeres a diario por el hecho de serlo o que mata a sus hijos e hijas por el mero hecho de hacerle daño a la mujer, es una de las peores lacras que está soportando nuestra sociedad sin haber conseguido erradicarla aún.

Todo lo que se haga es poco para combatir esta violencia. Por un lado, necesitamos una justicia con unas leyes más justas, mucho más claras, que como ocurre con la experimentación en el método científico, haga que ante un mismo caso, las sentencias sean idénticas.

Por el otro, es la educación nuestra principal aliada para evitar lo que está ocurriendo. Muchos adultos hombres, no todos,  ya son un caso perdido: no van a cambiar su personalidad machista, pero sí podemos acorralarlos, controlarlos, alejarlos de la mujer. Pero con las generaciones venideras sí podemos hacer mucho. Nuestra gente joven serán quienes luchen y venzan al terrorismo machista.

Hoy día se invierte mucho desde el Estado para educar en valores ciudadanos que enseñen que matar o maltratar a una mujer por el hecho de serlo es un crimen y un delito. Todo el profesorado debe  implicarse en llevar estos valores a nuestros jóvenes. Pero dentro de los claustros de los colegios e institutos públicos hay un grupo de personas que tienen una peculiaridad especial: los maestros y maestras de religión, muchos de ellos también a su vez, pastores evangélicos, sacerdotes católicos o imanes islámicos.

¿Se tiene constancia de qué están haciendo desde las clases de las distintas religiones que se dan en los colegios e institutos públicos para combatir la violencia contra la mujer?

Lo pregunto por desconocimiento. Me preocupa mucho esto porque la visión que tienen las distintas religiones sobre la mujer deja mucho que desear en asuntos relativos a los derechos humanos. Un ejemplo sería que la mujer, en la Iglesia Católica no puede acceder a los puestos de responsabilidad (sacerdocio, obispos, etc.) por el simple hecho de ser mujer. La concepción en este caso la podemos considerar de machista. Lo mismo ocurre con las distintas partes de la religión  musulmana. Las más extremas llegan a tener a la mujer tapada con un burka.

¿Qué ofrecen estas religiones como solución, insisto, para combatir los asesinatos de tantísimas mujeres? ¿Qué se habla en estos días sobre la violencia contra la mujer en las clases de religión pagadas por el dinero de todos?

Lo pregunto porque temo la cuestión. Que nadie me mal entienda. Sé perfectamente que nadie va a justificar la violencia contra la mujer, pero sería una contradicción total que mientras el Estado por un lado invierte en educación en valores para luchar contra la violencia machista, por otro, desde instituciones del mismo Estado, las escuelas o institutos, haya personas que den al alumnado una visión no feminista de cómo tiene que ser el comportamiento humano.

Porque una cosa está clara: es con feminismo transversal en cada política cómo se podrá vencer el terrorismo contra la mujer. Y no podemos tolerar que nadie, amparado en una ideología de género, dónde un género predomine sobre el otro por el mero hecho de ser hombres, no aplique el feminismo en sus enseñanzas. A ver qué hacemos con las religiones machistas en las instituciones públicas de un Estado que debe ser feminista para ser justo.

A los hombres también los matan

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

No puedo escribir en estado de shock. Tampoco debo escribir triste, así que he dejado pasar unos días. Pero todo sigue igual. No se me cae de la cabeza lo ocurrido el viernes pasado en Jerez con el intento de asesinato de dos mujeres por el mero hecho de ser eso: mujeres.

Hace unas semanas en estas mismas páginas hablaba yo de la desazón, del dolor tan distinto que te producen las muertes dependiendo de las distancias. Hay gente que no lo entiende, pero a mí me pasa.

En eso estaba mi mente cuando venía desde El Puerto a Jerez unas horas después del hecho y veía a lo lejos el campanario de San Miguel: ‘Ahí al lado ha sido’.

No voy a escribir ahora de por qué, del dolor, del intentar entender cómo suceden estas cosas.

Lo que quiero decir en esta columna es que estoy cansado. Me pasa en la radio. Me pasa cuando escribo: siempre que saco el tema de los asesinatos machistas de mujeres, siempre, siempre, tienen que aparecer hombres sobre todo, y alguna mujer – la mayoría de veces, suegras y madres de hombres separados – que me ‘recuerdan’ que también hay hombres que sufren, que si denuncias falsas, que si bla bla bla..

Pero ¿vamos a ver? ¿Estoy yo hablando de eso acaso? ¡Estoy hablando de que matan a mujeres porque son mujeres! Otro día sí quieren hablamos de las denuncias falsas, de los hombres que también son maltratados o de la violencia en las parejas homosexuales que también las hay! Pero HOY hablo de MUJERES ASESINADAS PORQUE SON ESO: MUJERES. ¿Por qué me queréis cambiar el tema? ¿por qué me mezclan churras con merinas? ¿por qué me intentan justificar los asesinatos machistas con razones como ‘ella se echó otra pareja y él lo veía y no lo pudo soportar’? ¿por qué se atreven a compararme a las mujeres asesinadas con el número de hombres maltratados? ¿Nos ponemos a contar ataúdes?… Les digo siempre.

Pero noy hay manera. Cada vez que hablo de una mujer asesinada, que no muerta (¡el lenguaje es tan importante!) termino hablando de que los hombres también sufren.  O de que hay que ver como soy que catalogo los asesinatos por categorías cuando todas las muertes son iguales. NO. Todas las muertes no son iguales. Serán iguales en el dolor que causan. Pero no son iguales por los motivos por los que se mata: No es lo mismo una muerte por terrorismo que por homofobia que por un robo que por una enfermedad o por machismo. Hay que saber y conocer la raíz para atajar la causa.

Y estoy cansado. Estoy harto. Verdaderamente harto de que con sangre delante nuestra, con muerte y con violencia haya gente que pretendan invisibilizar o suavizar algo que es una tragedia y es horrible.

Es como decía un amigo el otro día: te ocurre como si hablaras de las víctimas de ETA y alguien te dijera que hay víctimas que se aprovechan de las subvenciones.

Miren ustedes: lo peor del machismo es que uno lo lleva dentro y no se da cuenta. Especialmente de los micromachismos, que yo los llevo también, porque nos los han inoculado desde pequeños a través de la educación, la familia,  la religión y la política.

Y no se pueden ustedes ni imaginar lo que es para un gay tener machismo dentro, así que sé muy bien de lo que hablo.

Micromachismos que como un virus, un día se hace grande y mata.

Pero hasta aquí llegué: estoy cansado de hablar de mujeres asesinadas y que alguien me desvíe la atención para taparme la boca y que diga lo que sus machismos internos les impiden querer oír. Hasta aquí llegué: esto no va a ser el día de la marmota. Quién intente despistarme será anulado de mis conversaciones. Aislado. Es lo que se merecen los machistas. El aislamiento. Sean machistas que maten o no, porque yo no les veo diferencia: sólo el tiempo en el que atacan a la mujer. Unos los hacen, otros lo intentan, otros simplemente, lo desean o lo piensan. Y otros no llegan a la violencia nunca: pero tienen un nexo de unión dentro: el machismo. El machismo que mata.

Un #libro que te hará #feminista Sueños en el Umbral, de Fatema Mernissi #loslibrosdesaborido

SueñosenelUmbral
Esto es uno de los regalos que te da la vida en forma de libros. En noviembre, moría Fatima Mernissi, que fue premio Príncipe de Asturias de las letras en el año 2003. Me avergüenza decir que no sabía nada de su existencia. Fue gracias a mi amiga Teresa Fuentes, y por la noticia de su fallecimiento, quien me hizo interesarme por ella.
Me llamaba la atención: una autora, mujer, marroquí ¿qué podían escribir en Marruecos? Marruecos: ese país que está a cien kilómetros de donde vivo y que tanto impresiona ver desde las orillas de nuestras playas: allí enfrente, con sus montañas apuntando al cielo y el Estrecho que nos divide y hace de frontera natural.
Fronteras. Apellido de mi ciudad natal y de lo que trata precisamente el libro que leí de Fatima: Sueños en el umbral. Es un libro que habla de fronteras: las que hacemos las personas, como por ejemplo la que tenía partida en dos a Marruecos en los años 40, entre Francia y España. O Fronteras, como la que tenía la mujer con respecto al hombre en cuestión de derechos.

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