Jesús de Nazaret era feminista

Paolo Veronese 008

Las bodas de Caná, según El Veronés (Wikipedia)

Es curioso como la liturgia católica corre en el tiempo. No hace nada que se celebraba el nacimiento del niño Jesús y este domingo ya lo tenemos haciendo su primer milagro. Mucho más rápido corre este crecimiento para el mundo cofrade andaluz. Del nacimiento pasa directamente a la entrada de Jesús en Jerusalén, obviando todo lo que nos cuentan los evangelios que hizo Jesús antes de que el poder político y religioso de la época decidieran matarle.

Como digo, este domingo se contará en las iglesias católicas la historia de uno de los milagros más conocidos de Jesús, el de las bodas de Caná, donde faltaba vino para los invitados y su madre ,María que estaba allí como invitada se dio cuenta y le pidió a Jesús que ayudara a evitar ese problema y Jesús convirtió agua en vino para que hubiera para todos los invitados.

Esto le da a Jesús un aire de mago, de fantasioso, que ha colado mucho en la fe católica, olvidando que el Evangelio se escribió hace dos mil años y muchas veces es simbólico.

Realmente, el gran milagro de esta historia, ya no es que Jesús convierta el agua en vino, o lo que es lo mismo, lo inerte en algo vivo, sino que cuando su madre le pide ayuda, El no le dice ‘Mamá’ o María, le dice ‘Mujer’. Jesús reconoce en la persona de su madre a la mujer en sí, en una sociedad machista en absoluta. Muchos acusan a Jesús de no elegir mujeres apóstoles, pero claro ¿quién iba a hacer caso a las mujeres en aquella época y tomarlas en serio? Jesús lo sabía, sin embargo tiene gestos grandes, como éste. Mujer. Utilizar la palabra Mujer dándole el valor que tiene. Lo hará más veces, por ejemplo, eligiendo a la mujer como primera portadora de la noticia de la liberación. Y no elige a reinas. Elige a prostitutas, a extranjeras, a mujeres pobres.

Jesús era feminista más que le pese a algunos y aquí lo dice. MUJER. La palabra MUJER y FEMINISMO escuece dentro de las iglesias cristianas, especialmente la católica, donde la mujer sigue siendo un personaje de segundo lugar y llaman al feminismo con desprecio ‘ideología de género’ como si el machismo religioso no fuera eso, una ideología de género que machaca el derecho humano más elemental después del derecho a la vida, el de que todas las personas somos iguales. Las mujeres nunca llegarán a los puestos de responsabilidad de la Iglesia Católica. Nunca serán obispas. Ni curas. Ni diáconas. Están hechas para servir a la Iglesia pero dentro de lo que decidan los hombres.

¿Se imaginan ustedes que una organización, cualquiera, pidiera su legalización y entre sus puntos estatutarios declarara la prohibición de la mujer al acceso a determinados puestos, especialmente a los de más responsabilidad?.

Es increíble que en pleno siglo XXI esté ocurriendo esto y me pregunto cómo la mujer católica tiene tragaderas para aguantarlo, cuando el mismo Jesús les está dando su sitio. MUJER. Reafirmando el sexo y el género.  Así las llama y así tienen que ser consideradas: seres humanos con los mismos derechos que los hombres. Un cristiano machista es algo imposible. Porque si lo es, no es cristiano, no sigue a Cristo. Por mucha oración. Por mucho golpe en el pecho. Por mucha procesión. No es cristiano.

A los hombres también los matan

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

No puedo escribir en estado de shock. Tampoco debo escribir triste, así que he dejado pasar unos días. Pero todo sigue igual. No se me cae de la cabeza lo ocurrido el viernes pasado en Jerez con el intento de asesinato de dos mujeres por el mero hecho de ser eso: mujeres.

Hace unas semanas en estas mismas páginas hablaba yo de la desazón, del dolor tan distinto que te producen las muertes dependiendo de las distancias. Hay gente que no lo entiende, pero a mí me pasa.

En eso estaba mi mente cuando venía desde El Puerto a Jerez unas horas después del hecho y veía a lo lejos el campanario de San Miguel: ‘Ahí al lado ha sido’.

No voy a escribir ahora de por qué, del dolor, del intentar entender cómo suceden estas cosas.

Lo que quiero decir en esta columna es que estoy cansado. Me pasa en la radio. Me pasa cuando escribo: siempre que saco el tema de los asesinatos machistas de mujeres, siempre, siempre, tienen que aparecer hombres sobre todo, y alguna mujer – la mayoría de veces, suegras y madres de hombres separados – que me ‘recuerdan’ que también hay hombres que sufren, que si denuncias falsas, que si bla bla bla..

Pero ¿vamos a ver? ¿Estoy yo hablando de eso acaso? ¡Estoy hablando de que matan a mujeres porque son mujeres! Otro día sí quieren hablamos de las denuncias falsas, de los hombres que también son maltratados o de la violencia en las parejas homosexuales que también las hay! Pero HOY hablo de MUJERES ASESINADAS PORQUE SON ESO: MUJERES. ¿Por qué me queréis cambiar el tema? ¿por qué me mezclan churras con merinas? ¿por qué me intentan justificar los asesinatos machistas con razones como ‘ella se echó otra pareja y él lo veía y no lo pudo soportar’? ¿por qué se atreven a compararme a las mujeres asesinadas con el número de hombres maltratados? ¿Nos ponemos a contar ataúdes?… Les digo siempre.

Pero noy hay manera. Cada vez que hablo de una mujer asesinada, que no muerta (¡el lenguaje es tan importante!) termino hablando de que los hombres también sufren.  O de que hay que ver como soy que catalogo los asesinatos por categorías cuando todas las muertes son iguales. NO. Todas las muertes no son iguales. Serán iguales en el dolor que causan. Pero no son iguales por los motivos por los que se mata: No es lo mismo una muerte por terrorismo que por homofobia que por un robo que por una enfermedad o por machismo. Hay que saber y conocer la raíz para atajar la causa.

Y estoy cansado. Estoy harto. Verdaderamente harto de que con sangre delante nuestra, con muerte y con violencia haya gente que pretendan invisibilizar o suavizar algo que es una tragedia y es horrible.

Es como decía un amigo el otro día: te ocurre como si hablaras de las víctimas de ETA y alguien te dijera que hay víctimas que se aprovechan de las subvenciones.

Miren ustedes: lo peor del machismo es que uno lo lleva dentro y no se da cuenta. Especialmente de los micromachismos, que yo los llevo también, porque nos los han inoculado desde pequeños a través de la educación, la familia,  la religión y la política.

Y no se pueden ustedes ni imaginar lo que es para un gay tener machismo dentro, así que sé muy bien de lo que hablo.

Micromachismos que como un virus, un día se hace grande y mata.

Pero hasta aquí llegué: estoy cansado de hablar de mujeres asesinadas y que alguien me desvíe la atención para taparme la boca y que diga lo que sus machismos internos les impiden querer oír. Hasta aquí llegué: esto no va a ser el día de la marmota. Quién intente despistarme será anulado de mis conversaciones. Aislado. Es lo que se merecen los machistas. El aislamiento. Sean machistas que maten o no, porque yo no les veo diferencia: sólo el tiempo en el que atacan a la mujer. Unos los hacen, otros lo intentan, otros simplemente, lo desean o lo piensan. Y otros no llegan a la violencia nunca: pero tienen un nexo de unión dentro: el machismo. El machismo que mata.