Isabel Canales: Despertares, la poesía de la vida.

Despertares Isabel Canales poesía

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contraportada

Isabel Canales Poemas Despertares

Isabel Canales Poemas Despertares

 

Hoy hemos recibido en Frontera Radio a Isabel Canales, a la cuál yo conocía anteriormente porque había asistido a algún programa de Un Punto Azul como oyente; hoy, sin embargo, nos ha revelado una faceta que no conocíamos suya: la escritura, en este caso, la poesía.

Nos ha presentado su libro ‘Despertares’, que se presentará próximamente en Jerez, una recopilación de poemas escritos por ella.

Despertares tiene una poesía sencilla, fácil de entender; sin embargo, díficil de construir. Hay que vivir la vida, sufrirla, amarla, gozarla, temerla, perdonarla, reconciliarla para poder tejer todos estos poemas. Pero no sólo vivir la vida, también vivir la conciencia del ser, vivir la Tierra, vivir el planeta, vivir que somos universo.

Isabel Canales Poemas Despertares

Isabel Canales Poemas Despertares

Personas, accidentes geográficos, cuerpos celestes, matemáticas, sentimientos, enfermedad, música, naturaleza… tienen su sitio en este libro.

No hemos tenido mejor manera de celebrar el día, la semana del libro, que con la asistencia de Isabel Canales a nuestra radio.

Hemos compartido la lectura plácida de sus poemas. Hemos tenido al libro – y éste es un libro de los que te ayuda a ser libres – y al alma, al espíritu del libro, que es su autora. Hemos disfrutado de unos instantes preciosos que nosotros hemos agradecido en Frontera Radio, como ella misma, Isabel Canales, dice en su poemario:

A todos los presentes en mi vida,

agradezco su presencia.;

de todos ellos pude aprender,

aunque un instante durara.

Isabel Canales Poemas Despertares

Isabel Canales Poemas Despertares

 

Gracias Isabel por tu visita y aquí pueden disfrutar de su entrevista como nosotros con ella:

 

http://www.ivoox.com/player_ej_4407117_4_1.html?c1=ff6600

Sebastián en la laguna, literatura LGTB de calidad. @ElPutoJacktwist.

Los tiempos cambian que son una barbaridad. He pasado de ser Huckleberry Finn a Don Hilarión. Mi primer libro, un cuento: el patito feo (no pierdan de vista este enlace), como un déjà vu, sin saber lo que era, me descubrió que los libros tenían autores. Andersen. Nombre mágico que me hizo leer, y sobre todo, llorar y asustarme. Vinieron muchos más. Julio Verne: me hizo soñar y aún sigo soñando con balas de cañón en la Luna, veinte mil leguas en un submarino o con viajar en una balsa dentro del volcán Strómboli.
Los autores, aquellos tan lejanos que nos hicieron personas. Leías, mirabas en la solapa al autor, porque te daba muchas pistas de por qué escribía así o había escrito ese libro. Luego le seguías, si te gustaba. Te hacías fans de los autores: yo cuando era Huckleberry Finn era fan de Julio Verne, de Enid Blyton, de Agatha Cristhie cuando crecí …
Hoy los tiempos han cambiado. Hoy conoces al autor antes gracias a las redes sociales. En algún momento el autor comenta algo que te dice tengo que leer ese libro. Es el autor el que te lleva a su libro. No el libro el que te lleva al autor.
En este caso, es José Luis Serrano – y perdónenme porque tengo que poner ahora la BSO de Brokeback Mountain para seguir escribiendo –

(@elputojacktwist en twitter, ¿entienden ahora? ) el que un día en su perfil de Facebook dijo algo así como que ‘Ya está el libro en las librerías, a partir de ahora el libro es vuestro’.
Yo creía que el libro era de los autores, per o no realmente, un libro cuando cae en tus manos, ya el libro es tuyo. ¿O no son míos porque forman parte de mi vida Huckleberry Finn, Tom Sawyer, los siete secretos, el capitán Nemo o Heidi? Sí, son míos, como ya es mío Sebastián en la Laguna, el último libro de José Luis Serrano.
No voy a desvelar el argumento porque quiero que lo lean. Habla de un muerto que aparece en una laguna. Una laguna que no está muerta, que es una laguna muy viva. En particular, en algún momento he sentido que esa laguna ha sido la misma que yo he tenido en mi vida tantas veces: laguna con un niño asustado montado en un autobús escuchando por la radio que Cecilia había muerto en la carretera, descubriendo que por dónde en ese preciso instante iba, se podía morir. Laguna con un niño asustado también al lado de su madre, aprendiendo a tener miedo a esa carretera general que tenía tantos accidentes. Laguna de ese niño esperando ver ovnis las tardes de verano y que nunca vio. O que si vio. Laguna preludio de esos grandes miedos que te vendrían de mayor y que no tenían que ver con la carretera. Laguna de esos muertos también que viste, que sufriste, que lloraste, que se dejaron la vida en la otra carretera que no circulan los coches y que aún aparecen como fantasmas.
Sebastián en la Laguna ya es mío, como también sus personajes. Yo quiero que también sea vuestro. Léanlo. Cómprenlo. Compárenlo. Pero no busquen otro mejor porque no lo van a encontrar.