Por qué es necesario que un niño de doce años sepa qué es ser gay

Colegio

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Hay una polémica ahora provocada por los de siempre que dicen que se les está enseñando a los niños en los colegios a ser gay. Adoctrinando, dicen ellos. Ya saben. Los de siempre, esos machotes que continuamente están persiguiendo al movimiento gay, pero que con los casos de pederastia que se dan en el mundo, callan.

Les voy a explicar por qué un niño de diez, once , doce años necesita saber qué es ser gay.

Allá por los setenta, la educación sexual en España no existía. La mujer la padecía en primer lugar en sus propias carnes. Sé por casos cercanos – muchos, tal vez demasiados – que las mujeres no tenían ni idea de lo que era la mestruación antes de que les llegara. Lo sé por mi hermana, que no sabía nada y pensó que se moría cuando le vino. Mi madre hizo lo que se hacía entonces. No decir nada. Pero cuando vio la que montó mi hermana decidió que yo iba a aprender sexualidad. No es que ella supiera mucho, la pobre, imaginen la educación sexual de una mujer que creció en la dictadura franquista. Pero tuvo las suficientes luces para comprarme revistas y libros. ‘Que aprenda con eso y no en la calle’ la escuché una vez decir a una vecina cuando ésta le recriminaba porque me vió una vez con esas revistas. Sí, yo soy hijo del consultorio sexológico del Pronto, del Nuevo Vale y del LIB que compraban mis primos.

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La decepción con el Papa Francisco y su homofobia

Muchas personas se han sentido decepcionadas por el Papa Francisco y sus declaraciones homófobas.

A ver. Esto es por desconocimiento de la doctrina católica que existe entre los católicos, que se dedican más al culto de imágenes y no tienen ni idea porque no están formados sobre la doctrina de la Iglesia Católica.

El papa Francisco no es un Papa nuevo. Ni revolucionario. Es como todos. Lo único, que sonríe y tiene una cara amable. Pero en el fondo, es lo mismo que Juan Pablo II o Benito XVI.

El rechazo a la persona homosexual no lo saca la Iglesia Católica de los Evangelios donde no hay ni una palabra de Jesús a los homosexuales. Lo saca del Antiguo Testamento, un libro mitológico, machista, homófobo y violento, y de las palabras de Pablo de Tarso. Pero Jesús, que es el que importa, no dijo nunca nada contra las personas homosexuales.

La homofobia de la Iglesia Católica queda retratada en su Catecismo, algo que usted, católico que me lee, levante la mano si lo ha leído. Si por si acaso, como me temo, no lo ha hecho, más abajo le copio los puntos homófobos de la doctrina de la Iglesia Católica, que en resumen lo que dice es que el homófobo será aceptado en la Iglesia Católica mientras permanezca casto. En el momento en que ‘practique’ la homosexualidad, estará en pecado, y por tanto, fuera de la Iglesia si no tiene ‘arrepentimiento’.

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El suicidio homosexual

Suicidio

Suicidio

En estos días se ha celebrado el aniversario de ínternet, o mejor dicho, sería el aniversario de la democratización de Internet, ese momento en que Internet llega a la población en general. Por ello, he estado recordando cuando descubrí yo Internet, que fue por 1995, aproximadamente.

Para un homosexual como yo, aquello fue una liberación. Porque Jerez siempre ha sido un pueblo de provincias y hasta esa fecha, era muy difícil conocer a otro homosexual a no ser que fuera por una página de contactos (el Cambalache, en aquella época) con todos los riegos que conllevaba.

Los homosexuales siempre hemos sido en algún momentos de nuestras vidas personas miedosas de que se supiera nuestra condición. Mi contacto con Internet fue un curso de informática en una academia. Me maravilló la web como herramienta de conocimiento, el correo electrónico, como manera de comunicación pero sobre todo el IRC como manera de liberación. El IRC era un chat donde habían muchos canales de todo tipo incluído el #gay. Cuando lo vi, sabía que aquello era la solución para conocer gente igual que yo y que estaba pasando lo mismo que yo. Recuerdo que dije ‘Hola’, que alguien me contestó y que apagué el ordenador de golpe. Sentí pánico. Pánico ante lo desconocido y pánico a que en la academia me descubrieran o que quien me contestó detectara donde estaba… ahora me río de aquello, pero la verdad es que la situación fue terrible.

En aquel canal #gay y en sus canales hermanos como #GayAndalucía o #GayCádiz conocí a muchas personas que hoy siguen siendo buenos amigos míos.

Recordando aquellos día en mi cuarto con mi ordenador (el móvil sólo servía para llamar o mandar un sms), gastando facturas de 20.000 pesetas al mes por conectarte a infovía a partir de las diez de la noche, dejando el teléfono de la casa comunicando… me acuerdo de muchas anécdotas. Pero quizás la que más me impactó fue la de un chico de 16 años que anunció en el canal de #GayAndalucía que se iba a suicidar porque no soportaba el ser gay, el tener que salir del armario, el que lo discriminaran , el que su familia lo supiera.

Tuvimos que hacer uso de lo que se llama ‘ingeniería social’. Hubo alguien que llamó a la policía, pero claro no sabíamos quién era ni dónde estaba. Con paciencia, y con miedo, entre todos descubrimos la edad, dónde estaba (en Sevilla capital), quienes eran sus padres (su madre era enfermera en un hospital de Sevilla) y gracias a esos datos, se consiguió localizar a la madre y que llegara a su casa a tiempo de evitar lo que hubiera sido la muerte de su hijo.

El ser homosexual no es nada fácil. Los tiempos han cambiado, es verdad. Pero aún es muy difícil. Parece que vienen tiempos oscuros con autobuses que quieren meternos a los homosexuales de nuevo en las carvernas, en aquellos sitios horrendos donde muchos han muerto suicidados o simplemente, de pena por el rechazo.

A quienes me leen: hagan lo posible para parar la homofobia. No voten a los partidos que no apoyen la libertad de las personas homosexuales. Son fáciles de detectar estos partidos: hablan de ideología de género o de lobbys LGTBI. Por favor, la vida de muchas personas dependen de sus votos. Y alguna persona de éstas, puede ser su hijo o hija, o hermanos o hermanas y ustedes no saberlo.

La nueva homofobia en las redes sociales.

Foto Pixabay

Foto Pixabay

La homofobia de hoy se ha adaptado a las redes sociales. Ya no te pueden decir tan fácilmente maricón por la calle porque te pueden grabar en vídeo o denunciarte. Insultar no está hoy tan tolerado y el homófobo ha cambiado de estrategia.

Veía los comentarios sobre el estudio provincial hecho por Jerelesgay y estos desprendían esa homofobia. Por un lado, los pocos comentarios. El silencio. El silencio también es homofobia. El callarse. El no denunciar. El mirar para otro lado cuando a una persona se la discrimina por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual.

Otro de los recursos del homófobo o la homófoba, que también las hay y muchas, es no comentar nada  de lo que dice el estudio y soltar el mantra de que no está de acuerdo con el ‘lobby’ gay. Realmente, cuando se refiere al ‘lobby gay’ lo que está queriendo decir es que ‘no soporto que gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, visibles, sin complejos, accedan a puestos de poder o reconocido prestigio como jueces, médicos, políticos, etc.’

Otro recurso muy de moda es decir ‘que no estoy de acuerdo con la ideología de género’, que es lo mismo que querer decir ‘no soporto que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, que existan políticas que igualen a las personas y sobre todo, que pongan a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales al mismo rasero que los que somos normales’.

Con esto consiguen, además del acto homofóbico, que la gente no lea el contenido del artículo periodístico y se enfrasquen en lo que quieren los homófobos: el follón y desprestigiar al colectivo LGTBI.

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Visibilidad homosexual en los cargos oficiales #LGTBI

Gobierno Pedro Sánchez - (c) La Moncloa

Gobierno Pedro Sánchez – (c) La Moncloa

El que una persona sea homosexual, bisexual, transexual, no le da más capacidad o menos para hacer lo que hace todo el mundo. La sexualidad no influye en tus habilidades. Por lo tanto, no es un dato importante a la hora de realizar un trabajo.
Hago esta reflexión al caso de que nos hemos encontrado en el nuevo gobierno socialista con dos ministros abiertamente gays.
¿Y a mí que me importa? Dirá más de uno. Es algo que irrelevante, que no tendrían ni que contar, dirán otros.
Pues bien, es verdad, no debería nadie en su profesión tener quedar explicaciones de su sexualidad, pero en el caso de los ministros, yo pienso que no está mal que lo hagan.
La visibilidad de la homosexualidad es muy importante para todas las personas que son homosexuales y tienen que asumir que lamentablemente y a pesar de todo lo que se ha avanzado en España, son ‘distintos’ al resto de la población y serán víctimas del rechazo y la homofobia por una parte de la población, cada vez más pequeña, pero que hace mucho ruido. Recuerden el autobús naranjito.
Frente a los casos de crítica, el ver que otras personas llegan a puestos tan altos, anima al homosexual a salir del armario ante su familia, compañeros de trabajos, etc…
Un ministro homosexual era impensable en los años 50. Hoy, ya se puede. Es un gran paso y hay que agradecerles su visibilidad porque abren camino.
Pero queda mucho por andar. ¿Para cuándo ministras lesbianas? La mujer lesbiana se enfrenta a una doble discriminación. La que ya lleva implícita por ser mujer y de regalo, la que lleva por ser lesbiana.
El caso de la diputada madrileña Carla Antonelli ha llevado también la dignidad de las personas transexuales muy alto.
Tenemos que agradecer, insisto, esta visibilidad para ayudar al resto, Ser un personaje público tiene esas.
No os podéis imaginar lo mal que se pasa en el armario. Hace poco me encontraba con la ex concejala jerezana Antonia Asencio. Siempre que la veo se lo recuerdo. Cuando yo tenía 20 años (año 1985) estaba en el armario. Una de las consecuencias de estar en el armario es que no conoces a gente como tú. Me ayudó mucho llamar a aquél teléfono de información sexual y que ella me atendiera. Me puso en contacto con asociaciones. Pude conocer gente y pude darme cuenta de que ni era el único ni que era un bicho raro.
Hemos adelantado mucho desde aquellos años hasta hoy. Pero aún queda mucho por avanzar.
Por ejemplo, es labor del nuevo gobierno el ilegalizar – qué iluso soy – o por lo menos, quitar todo tipo de ayudas públicas a las organizaciones que no admiten a personas homosexuales en su seno y en sus áreas de gobierno por el mero hecho de serlo.
La gente LGTBI siempre vamos de la mano de las mujeres, que nos abren el camino con su feminismo. De hecho, el origen de la homofobia a los gays, es que ‘nos parecemos a las mujeres’. También el gobierno debe ir contra las organizaciones que impiden acceder a su entidad a mujeres u otras organizaciones similares, que sí aceptan mujeres pero le impiden llegar a los órganos de gobierno. Eso pasa hoy en España en 2018 y nadie mete mano a este asunto. Si, todos y todas estamos pensando en las mismas organizaciones: las religiosas. Pero no ha habido todavía valentía para que se nos respete la igualdad de derechos para todas las personas. Espero que algún día la haya.

Aniversario de las bodas homosexuales.

Créditos: masterdesigner https://goo.gl/DNM276

Dentro de poco , se celebrará el aniversario de la modificación del Código Civil que permitía las bodas (que no bodas gays como suelen nombrar determinados medios de comunicación) entre personas del mismo sexo, que fueron legalizadas el 3 de julio de 2005.
Por aquél tiempo tuve un debate con un señor, casado, católico, muy conservador que estaba en contra del matrimonio homosexual. El decía que la familia estaba en peligro. Después de pasado todo este tiempo, me pregunto qué habrá sido de él. Desde que el PSOE perdiera las elecciones y entrara a gobernar el Partido Popular, este hombre calló de pronto.
¿Habría dejado de interesarle ya el tema de la familia? ¿Dejó ya de hacer ruido puesto que gobernaba ya el partido que él quería y que nunca decía? Uno de sus argumentos era “Yo no soy político ni entiendo de política, sólo defiendo a la familia”. Y un cuerno, pensaba yo en mis adentros. Tú eres más político que un diputado del Congreso y haces política a favor de quienes todos sabemos, lo que pasa que tu estrategia es esa.
Esas preguntas me las hacía y me las hago. ¿Dónde se habrá metido? Creo que estaba casado con una señora y tenía tres hijos. Me gustaría volverlo a ver y preguntarle qué tal le ha ido. ¿Sigue su familia en pie? ¿Fue su familia destruida como por un rayo después de la aprobación de la ley? ¿Se casó algún amigo, pariente o conocido suyo con alguien de su mismo sexo y murió de un infarto? O peor. ¿Tuvo tentaciones gays? ¿Se contagió de lo gay y abandonó a su familia para divorciarse y ser una de las estrellas más grandes de los sitios de ambiente?
¿Qué sería de él? Y generalizo. ¿Qué habrá sido de todas aquellas familias que salían en procesión manifestación en Madrid en defensa de la familia? O mejor dicho de su modelo de familia, porque siendo claros, no hay mayor destructor de la familia nuclear que algunos sacerdotes (muchos iban en manifestación) que abandonan a su familia para servir a la Iglesia quedando sus familiares a cargo de otras personas o de nadie, porque ellos ya no se pueden ocupar por “servir” a Jesús.
¿Se separaron? ¿Fueron destruidas? ¿Descendió la natalidad?
No. No pasó nada. No sé que les pasaría a ellos. Pero al resto, a los normales, a los comunes, a los que amamos sin normas establecidas por dioses, libros mitológicos o imposiciones, no nos ha sucedido nada.
O sí. Sí, en verdad, sí nos sucedió.
Nos ocurrió que somos más libres. Que tenemos más derechos. Pero no crean que más que los demás. Me refiero a que tenemos más derechos que los que teníamos antes y que nos IGUALA con el resto de la población de España. Claro, claro que nos pasó. Nos pasó que nos legalizaron nuestra familia. Porque nosotros, los que nos casamos o nos hacemos pareja de hecho y somos del mismo sexo, ya somos iguales en derechos. Que parece poco pero es mucho. Ya no estamos condenados a por ejemplo, tener que trabajar el día que muere tu pareja porque no te daban permiso en el trabajo para ir a su entierro. (Cruel ¿eh? Pues esa es la España que el Partido Popular quería mantener con su recurso contra el matrimonio homosexual). Ya no estamos condenados a no poder acompañar a nuestra pareja al médico o en el hospital. Ya tenemos derecho a ser viudos o viudas y cobrar una pensión por la que cotizamos como todo el mundo. Tenemos derecho a una luna de miel. Y muchas cosas más como el resto de la gente.
Los años han demostrado que las parejas homosexuales no han acabado con la familia tradicional heterosexual. Ellos siguen con sus divorcios, sus felicidades y sus historias. Nosotros igual, con nuestros divorcios, nuestras historias y nuestra mayor felicidad. Y digo mayor porque la apreciamos más porque un día no la tuvimos. Ojalá que pase el tiempo y llegue una generación en que este tipo de homofobia sólo sea historia. Desde aquí, mi felicitación a todas las parejas homosexuales que disfrutan de su matrimonio y mi recuerdo a todos aquellos que murieron sin poder hacerlo, pensando que todo era un sueño lo que hoy es una realidad, le pese a quien le pese.