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Restos de petardos en la barriada de la Granja (La Voz del Sur)

Restos de petardos en la barriada de la Granja (La Voz del Sur)

Llega Navidad y llegan los petardos. Algún gen valenciano debemos tener por aquí, pero el caso es que Jerez es una ciudad que no aprende del daño que hacen los petardos.

Es de todos conocidos la tragedia que vivió una mujer de Los Albarizones cuando un petardo le hizo perder un ojo.

Tampoco podemos olvidar como en éste año 2016 una compañera de Radio Jerez pudo sufrir una desgracia similar en la calle Consistorio cuando un petardo surgido de la nada le explotó cerca.

Son muchas las zonas de Jerez donde se quejan por el lanzamiento de estas pequeñas bombas que no sé si pretenden divertir o asustar. Aun recuerdo el estruendo que un gracioso chiquillo produjo en una casapuerta de la barriada de La Granja.

También es sabido del gran daño que hacen los petardos a los perros, que  no pueden soportar el ruido de estas pequeñas bombas.

Pero también habemos otros afectados. En mi caso, un petardo me hace doble daño. Primero, porque padezco de la enfermedad de Ménière, un transtorno auditivo que produce vértigos y sordera. El ruido a mí me ocasiona mareos y hace que no entienda nada de lo que se habla. Y es suficiente el ruido de la gente de un restaurante con gente comiendo o en más demasía, una caseta de feria, para que yo  no me entere de nada y pueda tener una crisis de vértigo, que toco madera, hace ya tiempo que no las sufro.

Pero también padezco del corazón. No es grave. Taquicardia paroxística supraventricular. Me ocurre con situaciones de estrés. Puedo llegar a las 160 pulsaciones por minuto. Y el estallido de un petardo sin esperarlo, me la puede provocar.

A lo que voy es a dejar constancia de que la pirotecnia no controlada como es la que se produce en Jerez en Navidad es un peligro para la integridad y la salud de las personas.

Ya el año pasado por estas fechas me quejaba de lo mismo, pero en Jerez parece que algunas normas o no existen o no existen quienes las hagan respetar.

Posiblemente hará falta alguna desgracia más para que nuestros políticos se rasguen las vestiduras y se pongan manos a la obra.

Miren: los petardos son peligrosos. Prohíbanlos totalmente como se prohíbe fumar en un Hospital. No pasará nada y todos viviremos en paz.

Y ya aviso que si algún día sufro daño en mi salud auditiva o cardíaca debido a un petardo voy a ir legalmente contra quien lo haya hecho estallar como una agresión hacia mi persona. Y si es un menor, iré contra sus padres, madres o tutores. Y por supuesto, contra una administración que no sabe controlar todavía el peligro que son los petardos en esta nuestra ciudad de Jerez de la Frontera, capital del ruido y la contaminación acústica en Navidad.

Y después de esto, sólo me queda desear a quienes tienen la paciencia de leerme un año nuevo, bueno de verdad, con salud, es lo que importa. Y no es un copia y pega. Os deseo salud, porque sé lo que se sufre cuando no se tiene. Desearos una ciudad y un mundo sin ruidos, donde podamos hablar sin gritar. Y también una ciudad donde las farolas alumbren hacia la tierra y no hacia el cielo, impidiéndonos en general a la ciudadanía ver las estrellas, y a los astrónomos en particular, observar y estudiar el cielo, pero eso, la contaminación lumínica de Jerez será tema para el año nuevo.

¡Salud, justicia social y felicidad para todo el mundo en 2017!

 

Cuando la Iglesia Católica te da una patada en el trasero.

Foto: Pixabay

Foto: Pixabay

La entrevista que ha publicado la Voz del Sur a quien fue sacerdote y nunca obispo de la ciudad de Jerez es una entrevista penosa. No, no por quién la ha realizado, que me parece excelente, sino por el contenido.

Sólo le doy la razón en lo de sacar los santos a ventilar. Lleva razón. Lo de las procesiones en Jerez es un puro pitorreo. Pero lo es porque ellos, el clero, así lo dejan y así lo ha querido.

Nadie niega tampoco la labor histórica que este hombre ha hecho por nuestra ciudad y es digna de reconocerse, pero como cristiano, lo que dice, lo que desprende, deja mucho de desear.

Cito:

Pregunta: El pasado mes de abril, Francisco, a través del documento Amoris laetitiaLa alegría del amor, en latín- hacía una llamada a los sacerdotes de todo el mundo para que acepten y reciban a divorciados, familias monoparentales, homosexuales y parejas heterosexuales que viven juntas, pero no están casadas.

Respuesta: Pero aceptar no significa darle la comunión a un homosexual o a un heterosexual si por la noche ha estado con su pareja. O a un divorciado que se junte con otra mujer, porque viven en público pecado mortal.… Eso no lo ha dicho el Papa ni lo va a decir.

Se le olvidó al  periodista preguntar si los curas gays o los curas heterosexuales podían dar de comulgar también si por la noche habían estado con su pareja. Y lo digo porque lo sé. Y ya no me refiero a parejas con amor (que por cierto, donde hay amor está Dios y el amor es lo más importante de todo. Ya lo decía San Pablo en su carta a los corintios: Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor. (Corintios, 13); me refiero a esas parejas sin amor – ojo, que nos la crítico – a ese polvo nocturno de algunos curas en clubs de hombres  o a esos otros curas que tienen su amiguita para cuando les hace falta. Esos curas que me dieron por saco bastante tiempo en mi blog y luego te enteras que se salen porque se han casado. ¡Y ahora siguen dando lecciones de moral! U otros curas, gays, que por ser yo como soy, cristiano, me acosaban por teléfono para hablar u otras cosas conmigo y nunca consiguieron nada de mí, salvo mi compasión. 

No por ello desprecio a toda la Iglesia Católica. Hay muchas personas buenas que hacen una labor encomiable. Y muchos curas gays buenos que son todo un ejemplo de ser cristianos.

Pero miren. Yo estoy harto de que cada día la Iglesia Católica te despierte con un insulto, un desprecio, un ataque. Mientras tú estás con los laudes, ellos, los de siempre, amanecen insultándote. Son sus buenos días. Como a Jesús en la Cruz. Ellos se reían de Él porque no reconocían al Dios hecho hombre. Ahora se ríen de las personas homosexuales o divorciadas porque no reconocen al Dios que está en el prójimo, sea homosexual o sea una persona divorciada.

Yo estoy harto. Me siento humillado, insultado, vilipendiado, discriminado. Siento que me tratan como un apestado. Me siento expulsado cada día de la Iglesia Católica. Expulsado a patadas. Golpeándote donde más te duele. Comparando a tu pareja – a la que quieres, a la que amas, a la que Dios está presente en ella en forma de amor – como si fuera una unión entre dos perros. Y se conoce que tampoco saben apreciar el amor que es capaz de dar un animal.

No, yo no puedo más. Yo tiro la toalla, lo siento. No volveré a pisar mi parroquia, la que me toca por mi barrio, porque es donde este señor da misa. Lo siento. Yo no voy a donde se me echa. No puedo ir a dónde tengo que romper con mi pareja que es lo que más quiero y tengo en este mundo, para estar en comunión con su Dios. Y digo su Dios, porque ese Dios que discrimina a las personas por ser como son o porque el matrimonio les falló, no puede castigar con el desprecio de esa manera. Parece que siguen creyendo en el Dios del Antiguo Testamento, y no en el mensaje que trajo Jesús de Nazaret, con ese Dios nuevo, misericordioso y hecho persona.

No, no puedo más. Les digo adiós y que se queden ahí: solos, con sus rezos que nadie escucha, con sus misas repletas de niños y niñas de primera comunión que  nunca harán la segunda; con sus figuras por las calles que son más espectáculo que acto de fe y con sus puertas cerradas, porque así están casi todos los templos de Jerez salvo en horario de misa: cerrados.

Y a pesar de los insultos, de los desprecios, de sentir cada día que te llaman enfermo, de que gasten sus energías en querer curarte de los que ellos llaman enfermedad, a pesar de todo, a pesar de todo ello, no van a poder con mi fe.

Me levantaré cada día dando gracias a Dios por estar vivo. Y a las doce aunque el trabajo no me permita pararme siempre tendré un momento para María de Nazaret, la que estaba a favor de los oprimidos y derribaba del trono a los poderosos. La que es mi Madre y no me rechaza. Intentaré ser buena persona, a pesar de todos mis errores y fallos que tendré, porque soy humano y estoy hecho de barro.

No, no podrán con mi fe, aunque ya no vaya a la casa que de la que me han echado. Jesús está en todos sitios: en cada persona que sufre, en cada campo, en cada mar, en cada estrella. Y hasta en los malos, también está en los malos. Que son dignos también de perdón y les perdono, aunque como Jesús, no puedo ni debo callarme.

No, no podrán con mi fe. Cada noche me acostaré diciendo lo mismo: Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.

La Virgen de la Rotonda

Virgen de Lourdes

Virgen de Lourdes (Francia) – Wikipedia

Ya estamos. Por si nos faltara poco para ahogarnos, tenemos una nueva cortina de humo. Sí, de esas que nos nublan la vista, nos hacen toser y sobre todo nos hace no ver lo que tendríamos que ver.

Resulta que de nuevo sale a la palestra ese monumento que quieren poner a la Virgen María en una rotonda en la antigua nacional IV por Montealto.

Perdonen mis lectores/as pero ahora me voy a poner en plan místico y cristiano, aunque en algunas cosas coincida con los defensores del laicismo, como es la no presencia de cuestiones religiosas en ambientes públicos.

A ver. Y hablo como cristiano y es sólo una opinión personal. La Virgen María para los cristianos es una figura importantísima. También para los musulmanes. Y para algunos cristianos es la madre de Dios y la sienten de la misma manera que a su madre carnal.

No sé que les pasa a algunos católicos de Jerez (ojo, se puede ser cristiano sin ser católico) que están empeñados en sacar las imágenes de los templos. Es como si huyeran, como si les diera miedo la casa de Dios. Sólo tenemos que ver el maratón de procesiones que hemos vivido en Jerez durante este año que va a terminar.

Poner una figura de la Virgen María en una rotonda es por lo pronto, ponerla al nivel del Michelín de Caulina, del toro mohoso del Pelirón o de los caballitos de colores (los que quedan) de la Avenida de Europa. Eso por lo pronto: una auténtica falta de respeto. ¿En una rotonda? Si fuese en una plaza… pero ni eso. Es que el sitio de una imagen de la Virgen María no es ni una plaza ni mucho menos una rotonda: es el templo o la casa particular de cada cristiano/a.

Exponer una imagen religiosa de tal manera es exponerla al vandalismo. Ya tenemos experiencia hace tiempo con la imitación de la gruta de Lourdes al lado del zoobotánico.

Tampoco entiendo muy bien lo de los monumentos en las rotondas. ¿No atentan contra la seguridad del tráfico? ¿Qué pasa cuando alguien que no es de aquí llega a una rotonda (tenemos cientos) y se pone a mirar el toro, la moto, el número, los olivos o el minotauro? Que pierde atención y se la pega. Porque no hay cosa más fácil que darse un golpe en una rotonda en Jerez. Ya saben, las hacemos rectas, nada de girar, para qué. Tenemos mucha prisa. Hacer una rotonda en Jerez es actividad de alto riesgo.

A lo que voy. La Virgen, al templo que es su casa, que es donde se la respeta y se la quiere. Pero dejarla ahí sola, en medio de una avenida… lo único que sirve es para hacer política. Sí, política. Poner a la gente en contra y a favor de la Virgen de la rotonda. A dividirnos. A enfrentarnos. A echarnos a pelear a unos contra otros y a ahogarnos en una cortina de humo intencionada para cuando se revuelva el río, recoger peces.

Señores y señoras responsables religiosos de Jerez: menos imágenes y preocupénse de que los sagrarios (que ahí es dónde está Jesús de verdad, o eso me contaron desde siempre) están vacíos. A rezar, al sagrario o en casa. Y menos imágenes de una Virgen María muda que dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos cuando habla.

Ganemos Jerez y su tormenta perfecta

Campaña de Ganemos Jerez

Campaña de Ganemos Jerez

Han pasado unos días desde que Ganemos se hizo un bucle de sí mismo y se convirtió en lo que fue la tormenta perfecta para llevarse la culpa de todos los males que ocurren en la ciudad. No me nieguen que hay que tener arte para no gobernar y acarrear con las culpas ajenas. Pues así fue y así nos lo contaron.

No han podido tener una política u estrategia de comunicación más nefasta, como fue aquella de convocar una rueda de prensa para el día siguiente mientras la ciudad entera se quedaba en ascuas sin saber si el ayuntamiento seguía bloqueado con unos presupuestos aprobados o no. Ya en el siglo XXI, te vienen con una propuesta del siglo XX: ‘Mañana daremos una hora de prensa a las doce’. Con lo fácil que hubiera sido en un tweet: ‘Nos abstendremos. Mañana a las doce explicaremos nuestras razones.’ Cuántos sofocos y suspiros se pudieron haber evitado. En fin.

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¿Estamos dando las ayudas públicas a quién se lo merece?

Ciudadano Saborido

Ciudadano Saborido

En cuanto el presidente Zapatero sacó el conocido chequebebé , una amiga de mi tía Puchita, perteneciente a una organización religiosa en contra de todo uso de material anticonceptivo, con cinco hijos y embarazada del sexto, fue una de las primeras en conseguirlo. Su marido, profesional liberal, podía ganar unos cinco mil euros al mes. Y ella, tenía un buen patrimonio por herencia familiar.

Esa señora luego, también se benefició de los libros de texto gratis para sus hijos, que por supuesto estaban en colegios privados, pero concertados.

Tan religiosa es que siempre le ha gustado mucho pasear con su prole por Jerez en navidad. Le gusta particularmente el alumbrado, que paga el ayuntamiento, o sea, todos. Yo nunca entendí eso, de que tengamos que pagar del dinero público algo por lo que se benefician unos pocos. Me dicen que es bueno para la ciudad y para el comercio. Para el comercio del centro, lo tengo claro, le es beneficioso. Pero ¿para la ciudad? Jerez es una ciudad totalmente descentralizada. Yo, de hecho, nunca subo al centro a comprar nada. ¿Para qué, si en mi barrio tengo todo lo que necesito? Sólo subo a pasear, algo que también puedo hacer en mi barrio. Y por cierto, a los comerciantes de mi barrio no hay ayuntamiento que le ponga ni un triste farolillo. Se lo tienen que pagar ellos. Por lo visto, el beneficio del comercio de barrio no es tan interesante para la ciudad como el del centro.

Escucho que hace unos días, unos vecinos son desalojados de un piso porque literalmente se les cae. La amiga de mi tía Puchita dice que si su chalet se cae, se lo tiene que pagar ella. Y lleva razón, como a mí si se me hunde el techo.

Pero resulta que en Jerez, este Jerez descentralizado, hay personas en situación de pobreza tal que no pueden hacer frente ni al derecho constitucional de tener una vivienda.

¡No hay dinero! se les dice.

Pero sí lo hay para ayudas públicas a gente que no se la merece.

Pienso que el dinero público hay que distribuirlo en forma de ayudas de una manera JUSTA. Y la justicia no tiene nada que ver con la igualdad. Porque más que nos pese, no todos somos iguales. Hay gente que está mucho peor. Y a esa gente, vecinos y vecinas nuestras, es a la que tenemos que alumbrar y no con farolillos de Navidad.

Iglesia Católica, empresa de interés festivo cultural, S.A.

Foto: La Voz del Sur

Foto: La Voz del Sur

Uno de los episodios más polémicos y discutidos en la vida de Jesús de Nazaret es el conocido como expulsión de los mercaderes del Templo por un Jesús aparentemente violento (esa es la discusión, si fue violento o no) que se quejaba de que habían convertido lo que era la casa de oración en una cueva de ladrones.

Vivimos en nuestra ciudad, tan dada a las polémicas y tan olvidadiza con quienes más sufren, de nuevo la polémica entre actos religiosos y negocios turísticos.

La zambomba. Dícese de aquella reunión de vecinos y vecinas en torno a la nochebuena (no un mes antes, porque el adviento el cristiano/a ha de vivirlo) en la que se celebraba el nacimiento de Jesús.

Hoy pretenden, como Halloween y Todos los santos, que la zambomba no sea eso.

Quieren que la zambomba sea un acto hostelero, turístico, que salga de las antiguas casas de vecinos y las plazas para introducirse en bares y demás servicios de hostelería.

Llámenle como quieran. Pero eso no es zambomba. Será otra cosa. Pero zambomba, no. ¿Dónde está Jesús ahí?

Es puro negocio apartando las creencias religiosas al lado. La zambomba se ha convertido en alcohol y ruido. Nada más. En un botellón a lo bestia si es la calle o una fiesta refinada en un bar. ¿Que se cantan villancicos? Sí. ¿Y eso les da el carácter de zambomba? No.

Siempre está quien dice, con un argumentario repetido como un loro, que estas fiestas, junto a los multipasos en cualquier momento del año (recuerden la patética imagen del año pasado de un paso junto a cantos de villancicos), es que dejan mucho dinero.

Pues si los actos religiosos se hacen para hacer dinero, dejan de ser religiosos. Es puro negocio. Y no me vengan otra vez con que una parte va para Cáritas. El evangelio dice muy claro que tu mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha y que está muy feo eso de ir diciendo públicamente que das limosna. Eso es fariseismo. Jesús lo denunció también. Como denunció a esos mercaderes, insisto,  que convirtieron su casa de oración en una cueva de ladrones.

Yo me pregunto en qué hemos convertido la zambomba jerezana. En el evangelio está la respuesta. Quien quiera entender, que entienda.

La gente.

La calle - Foto Pixabay

La calle – Foto Pixabay

Una vez fui con un amigo ajeno a la política a la sede local del PSOE de Jerez. Cuando entró me dijo asombrado: ¿Y esto es el partido? Digo: sí, claro. ¡Pues parece una oficina! me comentó.

Fue como el niño de El traje nuevo del Emperador, de H.C. Andersen. Me abrió los ojos. Pues sí, parecía una oficina. De hecho, supongo que debe seguir siéndolo.

¿Y qué te creías tú que era la sede de un partido? le pregunté.

Pues un bar o un sitio donde viene la gente a charlar, yo que sé, me respondió.

Me hizo pensar.

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