La nueva homofobia en las redes sociales.

Foto Pixabay

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La homofobia de hoy se ha adaptado a las redes sociales. Ya no te pueden decir tan fácilmente maricón por la calle porque te pueden grabar en vídeo o denunciarte. Insultar no está hoy tan tolerado y el homófobo ha cambiado de estrategia.

Veía los comentarios sobre el estudio provincial hecho por Jerelesgay y estos desprendían esa homofobia. Por un lado, los pocos comentarios. El silencio. El silencio también es homofobia. El callarse. El no denunciar. El mirar para otro lado cuando a una persona se la discrimina por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual.

Otro de los recursos del homófobo o la homófoba, que también las hay y muchas, es no comentar nada  de lo que dice el estudio y soltar el mantra de que no está de acuerdo con el ‘lobby’ gay. Realmente, cuando se refiere al ‘lobby gay’ lo que está queriendo decir es que ‘no soporto que gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, visibles, sin complejos, accedan a puestos de poder o reconocido prestigio como jueces, médicos, políticos, etc.’

Otro recurso muy de moda es decir ‘que no estoy de acuerdo con la ideología de género’, que es lo mismo que querer decir ‘no soporto que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, que existan políticas que igualen a las personas y sobre todo, que pongan a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales al mismo rasero que los que somos normales’.

Con esto consiguen, además del acto homofóbico, que la gente no lea el contenido del artículo periodístico y se enfrasquen en lo que quieren los homófobos: el follón y desprestigiar al colectivo LGTBI.

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La historia de Pepe el gitano de Jerez

Gitanos italianos

Gitanos italianos protestando por el racismo del Gobierno de Italia – Foto RTVE

Pepe el gitano no era gitano. Le decían gitano porque era moreno y era de Jerez. Cantaba bien flamenco, no era una estrella. Pero bueno. Le decían el gitano y a él no le importaba. Porque ser gitano de Jerez, es un orgullo.

Pepe no terminó de estudiar. No porque sus padres no quisieran. No estudió por vago y prefirió irse a trabajar de peón de albañil. Así estuvo toda su vida. Destrozándose las espaldas y las manos, pero ganó dinero. Su felicidad no era plena. Su mujer tuvo un problema de salud y quedó descapacitada. Aunque llevaba bien su casa, porque el trabajo de casa era de ella.

Su único hijo era gay. Aunque Pepe nunca lo quiso ver. Es más, nadie se atrevía a sacar el tema de la soltería de su hijo con 30 años ni que siempre estuviera con amigos en vez de amigas. Salvo el asunto del niño, al que no le gustaba la albañilería y sí estudiar filosofía, Pepe era feliz.

También Pepe, el gitano que no era gitano, era muy religioso. No había leído el Evangelio en su vida. No iba a misa tampoco, salvo a a entierros, bodas y bautizos, pero entonces se quedaba en la puerta fumando.

Pepe también era muy patriota. No tenía ni idea de la Historia de España. No sabía quién era Isabel la Católica ni con quién se casó. Porque él era patriota de la selección. Por el fútbol. Yo zoy ezpañó, ezpañó, ezpañó. Aunque no supiera por qué.

Llegó la crisis y Pepe el gitano que no era gitano tuve que emigrar a Mallorca de camarero. Otra región, otro idioma. Allí veía la tele y se quedaba en las noticias de tele trece viendo como los hijo putas inmigrantes venían a quitarle su trabajo. No le gustaban los negros ni que entraran en España, pensaba mientras el patrón en catalán le gritaba que fregara los platos más rápido.

En las elecciones de 2025 votó, como las tres cuartas partes de Europa a un partido fascista que prometía echar a los inmigrantes de nuestras tierras y recuperar el trabajo que era nuestro.

Ahí empezaron las sorpresas. De pronto, se dió cuenta que el inmigrante era él y fue discriminado, insultado y tuvo que volverse a Jerez de nuevo. Pero no pudo llegar. Porque estalló el conflicto. El conflicto muchos años después sería llamado guerra. Pero en 2025 era el conflicto. Los países con partidos fascistas atacaron a los que no eran. Y se formó una buena.

Uno de los líderes de los partidos fascitas, el holandés, tenía un gran carisma. El holandés era rubio y decidió que los morenos no eramos la raza escogida, no eramos los mejores. Había que buscarles una solución final. Primero cayeron negros y gitanos. Y Pepe, el gitano que no era gitano, huyó como pudo y estuvo escondido en Valencia por un rubio, que éste sí, era misericordioso. Estuvo sin contacto mucho tiempo con su familia hasta que pudo volver a Jerez después del conflicto. Porque con el conflicto y el fascismo, se acabó internet, el teléfono y las señales de humo que había era la de los incendios de las casas de gente no pura.

Buscó a su familia. No la encontró. Su hijo gay había desaparecido en el ‘campo de acogida para homosexuales’ de Cantabria. Había muerto gaseado después de haber sido torturado. Su mujer, discapacitada, también había desaparecido. La mandaron a curarse un hospital de Portugal, le dijeron. La realidad es que fue eliminada en un campo de concentración a las afueras de Lisboa.

En Jerez, quedó menos de la mitad de la población de 2018. La gran mayoría, rubia. Y no sabían ni cantar flamenco. Sólo quedó Pepe, triste, que lloraba por peteneras. Pepe, el único gitano que quedó en Jerez después del segundo fascismo de nuestra Historia. Pepe, el gitano que no era gitano.

NOTA DEL AUTOR. Es un cuento. Pero no es ciencia ficción. Podría pasar. En ti está que no pase.

Visibilidad homosexual en los cargos oficiales #LGTBI

Gobierno Pedro Sánchez - (c) La Moncloa

Gobierno Pedro Sánchez – (c) La Moncloa

El que una persona sea homosexual, bisexual, transexual, no le da más capacidad o menos para hacer lo que hace todo el mundo. La sexualidad no influye en tus habilidades. Por lo tanto, no es un dato importante a la hora de realizar un trabajo.
Hago esta reflexión al caso de que nos hemos encontrado en el nuevo gobierno socialista con dos ministros abiertamente gays.
¿Y a mí que me importa? Dirá más de uno. Es algo que irrelevante, que no tendrían ni que contar, dirán otros.
Pues bien, es verdad, no debería nadie en su profesión tener quedar explicaciones de su sexualidad, pero en el caso de los ministros, yo pienso que no está mal que lo hagan.
La visibilidad de la homosexualidad es muy importante para todas las personas que son homosexuales y tienen que asumir que lamentablemente y a pesar de todo lo que se ha avanzado en España, son ‘distintos’ al resto de la población y serán víctimas del rechazo y la homofobia por una parte de la población, cada vez más pequeña, pero que hace mucho ruido. Recuerden el autobús naranjito.
Frente a los casos de crítica, el ver que otras personas llegan a puestos tan altos, anima al homosexual a salir del armario ante su familia, compañeros de trabajos, etc…
Un ministro homosexual era impensable en los años 50. Hoy, ya se puede. Es un gran paso y hay que agradecerles su visibilidad porque abren camino.
Pero queda mucho por andar. ¿Para cuándo ministras lesbianas? La mujer lesbiana se enfrenta a una doble discriminación. La que ya lleva implícita por ser mujer y de regalo, la que lleva por ser lesbiana.
El caso de la diputada madrileña Carla Antonelli ha llevado también la dignidad de las personas transexuales muy alto.
Tenemos que agradecer, insisto, esta visibilidad para ayudar al resto, Ser un personaje público tiene esas.
No os podéis imaginar lo mal que se pasa en el armario. Hace poco me encontraba con la ex concejala jerezana Antonia Asencio. Siempre que la veo se lo recuerdo. Cuando yo tenía 20 años (año 1985) estaba en el armario. Una de las consecuencias de estar en el armario es que no conoces a gente como tú. Me ayudó mucho llamar a aquél teléfono de información sexual y que ella me atendiera. Me puso en contacto con asociaciones. Pude conocer gente y pude darme cuenta de que ni era el único ni que era un bicho raro.
Hemos adelantado mucho desde aquellos años hasta hoy. Pero aún queda mucho por avanzar.
Por ejemplo, es labor del nuevo gobierno el ilegalizar – qué iluso soy – o por lo menos, quitar todo tipo de ayudas públicas a las organizaciones que no admiten a personas homosexuales en su seno y en sus áreas de gobierno por el mero hecho de serlo.
La gente LGTBI siempre vamos de la mano de las mujeres, que nos abren el camino con su feminismo. De hecho, el origen de la homofobia a los gays, es que ‘nos parecemos a las mujeres’. También el gobierno debe ir contra las organizaciones que impiden acceder a su entidad a mujeres u otras organizaciones similares, que sí aceptan mujeres pero le impiden llegar a los órganos de gobierno. Eso pasa hoy en España en 2018 y nadie mete mano a este asunto. Si, todos y todas estamos pensando en las mismas organizaciones: las religiosas. Pero no ha habido todavía valentía para que se nos respete la igualdad de derechos para todas las personas. Espero que algún día la haya.

El respeto a los símbolos religiosos – Fanastimos y estrategias

Alan suicidio

En la fotografía, Alan, adolescente transexual de 17 años que se quitaba la vida en nochebuena de 2015, en Barcelona. ¿Qué estará pensando su madre en estos días al ver el autobús de Hazte Oír? La transfobia, mata. La homofobia, mata. Tú, obispo, cura, católico y católica que me lees, ¿Te atreverías a tirarle la primera piedra a Alan? (Foto: álbum familiar)

A ver, no es difícil de entender lo que últimamente está ocurriendo con mucha gente que se siente herida en sus sentimientos religiosos por otras personas que no las respetan. Esto no es nuevo. Sucede desde que los medios de comunicación mueven masas y está todo planificado, porque consigue sus frutos: adeptos, y sobre todo, votos y poder.

Vayamos por partes y veamos la Iglesia Católica y su particular manera de ser en Andalucía. Por un lado, tenemos al clero. El clero es el clero: por lo general, conservador. Los más conservadores son los que más se escandalizan por todo y son monotemáticos: homosexualidad, su modelo de familia y aborto. De ahí no salen, como si no hubiera otros problemas más importantes que resolver. Del  clero, se salen muy pocos del tiesto: curiosamente, el Papa Francisco parece ser el más flexible. Tomen nota de esto. Muchos de estos escándalos son pulsos del poder contra el mismo Papa.

Por otro lado, tenemos a los laicos comprometidos: no son muchos, pero se mueven. Son esa gente que participa en las parroquias y en los movimientos católicos: desde el Opus Dei a las comunidades neocatecumenales, pasando por todo el amplio catálogo existente.

Luego tenemos la particularidad andaluza: el mundo cofradiero. Es el más numeroso y suele ser un grupo – no todos – que viven sin practicar el catolicismo ni sus liturgias. De hecho, ni van a misa ni les importa. Eso sí: su cofradía es como un equipo de fútbol. Les encanta la semana cofradiera, que como vemos, se va extendiendo a todas las semanas del año. No saben vivir su fe si no es con una procesión en la calle. No saben vivirla en el templo salvo en un besapies / besamanos. Quieren calle.

Y por último, el resto. Mucha gente criada en la costumbre católica pero que no practica nada. Bautizan a sus hijos/as, hacen la comunión, se casan por la Iglesia y hacen un entierro cristiano.

Entre todos estos grupos descritos hay una cosa común: la creencia en Dios, la Virgen y los santos.

Comienza la estrategia:

Paso primero: desde los sectores más radicales – ultracatólicos le llaman ahora – no paran de dar la tabarra a diario a los mismos colectivos: homosexuales y transexuales especialmente. Ni un día sin una declaración que afecte y encienda a dichos colectivos.

Paso dos: Los colectivos se irritan y contestan con toda la razón del mundo. Cuando los ataques son grandes – como ese exceso de frenada del autobús – las respuestas son más grandes.

Paso tres: el mundo que no es religioso y se considera atacado y con razón por esa parte ultra de la Iglesia católica contesta a la religión y comete el error. Un error ya previsto por los ultras: que el no religioso no es capaz de discernir, de separar lo que es la Iglesia (formada por personas, hombres varones sobre todo) de las creencias (Dios, la Virgen, etc.). El error es, por ejemplo como hemos visto en carnaval, parodiar a la Virgen o a Jesús. Como digo, error previsto y al que los ultras le sacarán punta. Esto no es nuevo. Se ha hecho muchas veces.

Cuando alguien que no cree en la Virgen parodia a la Virgen, siente que está haciendo una crítica legítima. Pero cuando alguien que cree en la Virgen ve una parodia de la Virgen la recibe como si fuera una crítica a su misma madre, porque sí: para los católicos la Virgen es la Madre de Dios y por tanto, tu madre también. Si midiéramos las críticas en kilogramos, tendríamos el siguiente ejemplo: Un ultracatólico critica a un transexual con 20 kgrs de peso. El transexual hace un parodia de la Virgen con 20 kgrs de peso (proporcional) pero la recibe el católico que nada tiene que ver con el ultra con una fuerza de 200 kgrs de peso.

Y ya tenemos el lío. Previsto, por supuesto, como ya he dicho. Los ultras tienen la excusa perfecta: el lobby gay ataca a la Virgen María. Eso lo lee un católico normal y lo toma como un ataque a su Madre.

Y en río revuelto, que es lo que se pretende (no olvidemos quién tiró la piedra primero), ganancias de pescadores: aparecen los partidos de derechas, muy piadosos ellos como defensores de la fe. Se les puede ver en las filas de las procesiones del Santo Entierro. Estos partidos tienen políticas totalmente contrarias al Evangelio de Jesús, pero dicen estar de parte de la Iglesia y la Virgen. Cuando hay elecciones, el elector católico, se decanta por quién defiende a algo tan importante como es para él su Fe. Aunque el partido luego le haga la puñeta económicamente. Pero a su Virgen que no la toquen.

Y eso es lo que pasa, no más. Son fáciles de detectar estas estrategias. Sólo tienen que ver a los ultras que ponen el grito en el cielo, se muestran indignadísimos por las parodias de Carnaval, pero que antes los casos de pederastia. Callan. Observenlo: callan.

Además miren ustedes las dimensiones de escándalos que construyen. El caso del concejal de El Puerto. Le están dando mucho más importancia en las estrategias de redes a esto que al seguimiento del caso de la presunta pederastia de Granada. Ve usted en en el muro de algún católico o de alguien de derechas alguna mención a esto? Mutis. Y el caso del concejal de El Puerto también nos da ejemplo de cómo un político novato, sin tener ni idea de con quién está jugando, mete la pata. Podemos no va a perder votos por esto, porque la gente que vota a Podemos tiene las cosas muy claras. Pero Podemos no va a ganar votos tampoco con esto, y eso sí le hace daño, porque si no gana votos, siempre será oposición. Además, este caso ayer era noticia nacional en los medios de derechas. Vende. Por lo tanto, le dan altavoz.

Sólo un mensaje al movimiento LGTBI y a la izquierda en general para terminar. Hay que ser  más listos. Aunque hay libertad de expresión, hay que ser más listos y no caer en la trampa de buscarse enemigos entre el electorado de costumbre católica, porque si no seguirán teniendo el mismo coladero de votos. Os la cuelan por la escuadra. Sin el voto católico en España no se ganan elecciones.

Cuando la Iglesia Católica te da una patada en el trasero.

Foto: Pixabay

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La entrevista que ha publicado la Voz del Sur a quien fue sacerdote y nunca obispo de la ciudad de Jerez es una entrevista penosa. No, no por quién la ha realizado, que me parece excelente, sino por el contenido.

Sólo le doy la razón en lo de sacar los santos a ventilar. Lleva razón. Lo de las procesiones en Jerez es un puro pitorreo. Pero lo es porque ellos, el clero, así lo dejan y así lo ha querido.

Nadie niega tampoco la labor histórica que este hombre ha hecho por nuestra ciudad y es digna de reconocerse, pero como cristiano, lo que dice, lo que desprende, deja mucho de desear.

Cito:

Pregunta: El pasado mes de abril, Francisco, a través del documento Amoris laetitiaLa alegría del amor, en latín- hacía una llamada a los sacerdotes de todo el mundo para que acepten y reciban a divorciados, familias monoparentales, homosexuales y parejas heterosexuales que viven juntas, pero no están casadas.

Respuesta: Pero aceptar no significa darle la comunión a un homosexual o a un heterosexual si por la noche ha estado con su pareja. O a un divorciado que se junte con otra mujer, porque viven en público pecado mortal.… Eso no lo ha dicho el Papa ni lo va a decir.

Se le olvidó al  periodista preguntar si los curas gays o los curas heterosexuales podían dar de comulgar también si por la noche habían estado con su pareja. Y lo digo porque lo sé. Y ya no me refiero a parejas con amor (que por cierto, donde hay amor está Dios y el amor es lo más importante de todo. Ya lo decía San Pablo en su carta a los corintios: Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor. (Corintios, 13); me refiero a esas parejas sin amor – ojo, que nos la crítico – a ese polvo nocturno de algunos curas en clubs de hombres  o a esos otros curas que tienen su amiguita para cuando les hace falta. Esos curas que me dieron por saco bastante tiempo en mi blog y luego te enteras que se salen porque se han casado. ¡Y ahora siguen dando lecciones de moral! U otros curas, gays, que por ser yo como soy, cristiano, me acosaban por teléfono para hablar u otras cosas conmigo y nunca consiguieron nada de mí, salvo mi compasión. 

No por ello desprecio a toda la Iglesia Católica. Hay muchas personas buenas que hacen una labor encomiable. Y muchos curas gays buenos que son todo un ejemplo de ser cristianos.

Pero miren. Yo estoy harto de que cada día la Iglesia Católica te despierte con un insulto, un desprecio, un ataque. Mientras tú estás con los laudes, ellos, los de siempre, amanecen insultándote. Son sus buenos días. Como a Jesús en la Cruz. Ellos se reían de Él porque no reconocían al Dios hecho hombre. Ahora se ríen de las personas homosexuales o divorciadas porque no reconocen al Dios que está en el prójimo, sea homosexual o sea una persona divorciada.

Yo estoy harto. Me siento humillado, insultado, vilipendiado, discriminado. Siento que me tratan como un apestado. Me siento expulsado cada día de la Iglesia Católica. Expulsado a patadas. Golpeándote donde más te duele. Comparando a tu pareja – a la que quieres, a la que amas, a la que Dios está presente en ella en forma de amor – como si fuera una unión entre dos perros. Y se conoce que tampoco saben apreciar el amor que es capaz de dar un animal.

No, yo no puedo más. Yo tiro la toalla, lo siento. No volveré a pisar mi parroquia, la que me toca por mi barrio, porque es donde este señor da misa. Lo siento. Yo no voy a donde se me echa. No puedo ir a dónde tengo que romper con mi pareja que es lo que más quiero y tengo en este mundo, para estar en comunión con su Dios. Y digo su Dios, porque ese Dios que discrimina a las personas por ser como son o porque el matrimonio les falló, no puede castigar con el desprecio de esa manera. Parece que siguen creyendo en el Dios del Antiguo Testamento, y no en el mensaje que trajo Jesús de Nazaret, con ese Dios nuevo, misericordioso y hecho persona.

No, no puedo más. Les digo adiós y que se queden ahí: solos, con sus rezos que nadie escucha, con sus misas repletas de niños y niñas de primera comunión que  nunca harán la segunda; con sus figuras por las calles que son más espectáculo que acto de fe y con sus puertas cerradas, porque así están casi todos los templos de Jerez salvo en horario de misa: cerrados.

Y a pesar de los insultos, de los desprecios, de sentir cada día que te llaman enfermo, de que gasten sus energías en querer curarte de los que ellos llaman enfermedad, a pesar de todo, a pesar de todo ello, no van a poder con mi fe.

Me levantaré cada día dando gracias a Dios por estar vivo. Y a las doce aunque el trabajo no me permita pararme siempre tendré un momento para María de Nazaret, la que estaba a favor de los oprimidos y derribaba del trono a los poderosos. La que es mi Madre y no me rechaza. Intentaré ser buena persona, a pesar de todos mis errores y fallos que tendré, porque soy humano y estoy hecho de barro.

No, no podrán con mi fe, aunque ya no vaya a la casa que de la que me han echado. Jesús está en todos sitios: en cada persona que sufre, en cada campo, en cada mar, en cada estrella. Y hasta en los malos, también está en los malos. Que son dignos también de perdón y les perdono, aunque como Jesús, no puedo ni debo callarme.

No, no podrán con mi fe. Cada noche me acostaré diciendo lo mismo: Dios mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme. En paz me acuesto y en seguida me duermo, porque tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.

Francisco, el papa de la Nada.

Fuente: Wikipedia

Fuente: Wikipedia

Hay mucha gente que se ha sentido decepcionada por la exhortación del Papa Francisco, Amoris laetitia, con un nombre tan bonito en latín y un significado aún más precioso: la alegría del amor.
Pero claro, sólo se decepciona quien espera algo. Pero quien no espera absolutamente nada, como es mi caso, no se decepciona.
En el caso del papa Francisco muchas personas, con toda la ilusión del mundo, ha intentado ver un resquicio de esperanza para la eliminación del ancestral odio de la Iglesia Católica de Roma contra la población homosexual. ¿Quién soy yo para juzgar a nadie?  contestaba con una pregunta el papa a unos periodistas en referencia a la homofobia vaticana.
Sin embargo, es una respuesta tendenciosa e hipócrita, ya que yo puedo no juzgar con mis palabras a nadie, pero sí juzgarlas con mi actitud. Si a mí en la radio me dicen que ponga tal canción que a mí no me gusta, yo no voy a juzgarla en público diciendo ‘que no me gusta por tal o cual motivo’, sin embargo, mi actitud de no ponerla nunca, se está convirtiendo en un verdadero juicio.
O si no, no me digan que manera de enjuiciar es vetar al embajador francés en el Vaticano , claro ejemplo de la ‘misericordia’ de Francisco. (Analizar la actitud sumisa de Francia merece otra reflexión).

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