La nueva homofobia en las redes sociales.

Foto Pixabay

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La homofobia de hoy se ha adaptado a las redes sociales. Ya no te pueden decir tan fácilmente maricón por la calle porque te pueden grabar en vídeo o denunciarte. Insultar no está hoy tan tolerado y el homófobo ha cambiado de estrategia.

Veía los comentarios sobre el estudio provincial hecho por Jerelesgay y estos desprendían esa homofobia. Por un lado, los pocos comentarios. El silencio. El silencio también es homofobia. El callarse. El no denunciar. El mirar para otro lado cuando a una persona se la discrimina por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual.

Otro de los recursos del homófobo o la homófoba, que también las hay y muchas, es no comentar nada  de lo que dice el estudio y soltar el mantra de que no está de acuerdo con el ‘lobby’ gay. Realmente, cuando se refiere al ‘lobby gay’ lo que está queriendo decir es que ‘no soporto que gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, visibles, sin complejos, accedan a puestos de poder o reconocido prestigio como jueces, médicos, políticos, etc.’

Otro recurso muy de moda es decir ‘que no estoy de acuerdo con la ideología de género’, que es lo mismo que querer decir ‘no soporto que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, que existan políticas que igualen a las personas y sobre todo, que pongan a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales al mismo rasero que los que somos normales’.

Con esto consiguen, además del acto homofóbico, que la gente no lea el contenido del artículo periodístico y se enfrasquen en lo que quieren los homófobos: el follón y desprestigiar al colectivo LGTBI.

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¿Cristianos que no perdonan?

Papa y Ali Agca

Papa Juan Pablo II y Alí Agca

Qué difícil es ser cristiano, sobre todo, como decía Teófilo Cabestrero, en tiempos difíciles. Tiempos difíciles estos de hoy, y perdonen el lenguaje, de pensiones de mierda, prestaciones de mierda, salarios de mierda,  que hacen imposible una vida digna para una gran mayoría de personas. El ‘de mierda’ que se nos ha convertido en apellido de tantas cosas.

Estamos nerviosos. Para más inri, nos ocurren desgracias como las del pequeño Gabriel que nos saca lo peor que tenemos dentro. Somos humanos y tenemos innatas emociones como el odio, la venganza y el rencor.

Ahí es dónde es difícil ser cristiano. Lo es para mí. Me cuesta. Pero el evangelio me apacigua, me controla. Setenta veces siete. Setenta veces siete, me repito. El perdón, la reconciliación, el entendimiento, el acompañamiento de los presos, aunque sea el más terrible de los asesinos. ¡Qué difícil es, ¿eh?! Pero es que el evangelio de Jesús es así de radical. O lo tomas o lo dejas. A los tibios los vomitaré de mi boca. Toma tu cruz y sígueme. ¡Pero cuánto pesa esta cruz del perdón, que tiene que convertir el odio en amor!

Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, dice Jesús antes de morir el Viernes Santo.

Sin embargo, los cristianos no estamos a la altura, especialmente lo que hacemos oír nuestra voz. Oigo a cristianos pedir condenas eternas, desear el mal sin fin e incluso la muerte a gente que ha cometido delitos de sangre. ¿Qué cristianos son estos? No lo sé ni les entiendo. Quizás sean el fruto de esa religión fabricada de hojalata que nos han convertido en adoradores de imágenes, en simples sacapasos.

Pero hay otros cristianos, que no gritan tanto, que poca gente conoce, que sí son fruto del evangelio y de esa religión liberadora y dignificadora humana que trabaja en las distintas pastorales penitenciarias. Quizás en estos tiempos difíciles de nervios, rabia y deseos de venganza, deberíamos escucharles más, porque ellos si ven el rostro de Jesús todos los días en el de las personas presas. Sí, cuando fue preso y le visitaron.

 

Padres, perdónales porque puede que no sepan lo que hacen.

“Pero los católicos especialmente lo tienen muy difícil para encontrar el silencio y el desierto. Son muy pocos los templos de Jerez donde puedes encontrar ese momento de recogimiento, de encontrarte con el Dios Padre frente a frente en el momento de la Oración. Los templos son invadidos por gentes escandalosas, ruidosas, que no respetan el silencio de este tiempo sagrado.”

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Dios y el Dios Magufo

Dios y el Dios magufo

Dios y el Dios magufo

Leo que un torero dice que Dios desvió el pitón del toro para salvarle la vida. Y cómo creyente no puedo dejar de hacerme la pregunta de que en qué Dios puede creer ese hombre que hace esas cosas. Desviar el pitón del toro y no salvar la vida de tantas víctimas de la guerra, por ejemplo.

En estos tiempos en que los ultracatólicos tienen la piel tan fina que se sienten ofendido hasta por un estornudo, yo, como creyente, sí que me siento ofendidos por ellos por cuestiones como ésta. Porque a mí, no me puede ofender un ateo o un agnóstico, ya que ellos no creen. A mí quién me ofende de verdad, es quien dice creer en lo que yo creo y luego tergiversa las cosas de una manera que parecen hasta demoníacas.

Porque ¿en qué dios creen? y ahora lo pongo en minúsculas. ¿Dónde han dado la catequesis esta gente? ¿Dónde se han formado como cristianos?

Asisto asombrado a emisoras de radio, que se llaman a sí mismas religiosas,  donde personas enfermas y desesperadas piden que pongan bajo el manto de la Virgen (¿Qué manto? ¿qué manto llevaban las judías de hace dos mil años?) a fulanito o fulanita para que se cure o que encuentren trabajo. ¿Pero qué esto? ¿Y si la rogativa no se cumple y muere la persona? ¿y si la petición no sirve y la persona sigue en paro? ¿El que pide tiene que asistir con resignación cristiana a que no se cumplan sus peticiones? ¿ o tiene que perder la fe?.

Lo más seguro es lo segundo, que pierda la fe. Porque estas actuaciones de las iglesias están más cercanas a la superchería, a los programas nocturnos de echadores de cartas, que a lo que debe – o mejor dicho – a lo que siente alguien que se denomina cristiano.

De la superchería pasamos a la adoración de imágenes. ¿Qué es eso de que mi Cristo es más bonito que el tuyo? ¿Qué es eso de entrar en un templo e ir la gente derechita a su Cristo, su Jesús, su Virgen y pasar completamente del Sagrario que es para los católicos el sitio donde verdaderamente está Jesús?

No. La culpa no la tiene la gente. Son víctimas de una mala educación religiosa. Esa educación que debería darse en los templos pero que están empeñados en darlas en las aulas, por ese afán de poder, de estar presente en lo público a la fuerza. Y a la vista están los resultados. El clero está más pendiente de la infancia, de los homosexuales, de la mujer o de Unidos Podemos que estar a lo que tiene que estar.

Todo esto demuestra una carencia total de esfuerzo por parte del clero de hoy día. No educan. No ilusionan. No convencen. Van a lo fácil y no a doblar el lomo. Es mucho más cómodo montar una procesión, hacer una fiesta que coger el Evangelio y decir: venga, vamos a arremangarnos, que el Señor necesita obreros para sembrar la mies.

Qué triste ver en lo que se ha convertido el cristianismo, y especialmente, la Iglesia Católica hoy.

Sólo queda una luz de esperanza llamada Francisco que tiene la casi imposible tarea de desatar todo lo atado por uno de los papados más nefastos, sobre todo por lo largo,  de la Historia: el de Juan Pablo II que diluyó la alegría del Concilio Vaticano II en lo que tenemos hoy: un funcionariado clerical con una asamblea zombi, que anda sin rumbo, como ovejas sin pastor.

Queda poco para el aniversario del asesinato de Oscar Romero, el santo invisible para muchos. Ojalá que su testimonio perdido sea como la semilla de mostaza y Francisco pueda tener fuerzas y tiempo para regarla para que crezca y le dé a la cristiandad la alegría que tanto le hace falta y la limpie de odios, machismos, homofobias, capitalismos y tantos y tantos pecados que la crucifican cada día.

Iglesia Católica, empresa de interés festivo cultural, S.A.

Foto: La Voz del Sur

Foto: La Voz del Sur

Uno de los episodios más polémicos y discutidos en la vida de Jesús de Nazaret es el conocido como expulsión de los mercaderes del Templo por un Jesús aparentemente violento (esa es la discusión, si fue violento o no) que se quejaba de que habían convertido lo que era la casa de oración en una cueva de ladrones.

Vivimos en nuestra ciudad, tan dada a las polémicas y tan olvidadiza con quienes más sufren, de nuevo la polémica entre actos religiosos y negocios turísticos.

La zambomba. Dícese de aquella reunión de vecinos y vecinas en torno a la nochebuena (no un mes antes, porque el adviento el cristiano/a ha de vivirlo) en la que se celebraba el nacimiento de Jesús.

Hoy pretenden, como Halloween y Todos los santos, que la zambomba no sea eso.

Quieren que la zambomba sea un acto hostelero, turístico, que salga de las antiguas casas de vecinos y las plazas para introducirse en bares y demás servicios de hostelería.

Llámenle como quieran. Pero eso no es zambomba. Será otra cosa. Pero zambomba, no. ¿Dónde está Jesús ahí?

Es puro negocio apartando las creencias religiosas al lado. La zambomba se ha convertido en alcohol y ruido. Nada más. En un botellón a lo bestia si es la calle o una fiesta refinada en un bar. ¿Que se cantan villancicos? Sí. ¿Y eso les da el carácter de zambomba? No.

Siempre está quien dice, con un argumentario repetido como un loro, que estas fiestas, junto a los multipasos en cualquier momento del año (recuerden la patética imagen del año pasado de un paso junto a cantos de villancicos), es que dejan mucho dinero.

Pues si los actos religiosos se hacen para hacer dinero, dejan de ser religiosos. Es puro negocio. Y no me vengan otra vez con que una parte va para Cáritas. El evangelio dice muy claro que tu mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha y que está muy feo eso de ir diciendo públicamente que das limosna. Eso es fariseismo. Jesús lo denunció también. Como denunció a esos mercaderes, insisto,  que convirtieron su casa de oración en una cueva de ladrones.

Yo me pregunto en qué hemos convertido la zambomba jerezana. En el evangelio está la respuesta. Quien quiera entender, que entienda.

Cofrades y la Virgen María. Quién insulta a quién?

Que en este país, España, la gente se escandalice porque se hace un chiste de la Virgen del Pilar comparándola con un pilar de obra (juego de palabras, lo pillan?) Y no se escandalicen ante una imagen de María de Nazaret, (aquella que destronaba del trono a los poderosos y a los ricos despedía vacíos) llenita de joyas, solo indica que la religión católica en general, y las hermandades en particular, se han convertido en mera superstición y magia. Que la Virgen perdone a quienes la insultan de esa manera, llenándola de una riqueza que denunció y despreció durante su vida terrena.

Otoño cofrade en Jerez: 17 procesiones 17

Fotografía : Ayuntamiento de Jerez.

Fotografía : Ayuntamiento de Jerez.

Hace unos dos mil años, en el imperio romano, nació un hombre que se llamó a sí mismo (y lo llamaron otros. De hecho, cientos de años antes ya habían profetizado su aparición) el Hijo de Dios. Este hombre (y no es misión de esta columna la discusión sobre su divinidad o no) dio un mensaje de paz y amor que se resumió en amar a un Dios único sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo. De ahí, y por el nombre de este hombre, Jesucristo, nació la religión cristiana, que a lo largo de los tiempos y hasta hoy, tiene muchas vertientes. La más importante, la católica. Claro, antiguamente, se hablaba en latín, y la Iglesia Católica siguió utilizando este idioma a pesar de que en cada región de la Europa de entonces y las colonias después, habían surgido idiomas nuevos con raíz latina.

El pueblo llano no entendía nada de lo que la Iglesia contaba desde sus púlpitos y menos aún, leía, porque no sabían leer. Así que decidieron hacer imágenes – chocando con lo que dice la Biblia – de actos que representaban escenas de la vida de Jesús. Y ya puestos, por determinadas fiestas religiosas, decidieron sacar esas imágenes a la calle para que el pueblo las viera y extender la fe y el conocimiento de la vida de Jesús.

Ese es muy someramente el origen de las procesiones.

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