Salmo 23 del siglo XXI en la Europa del Sur – adaptación para cristianos de piedra

Dedicado a Open Arms, Médico sin Fronteras, Sea Watch y tantas y tantas ONGs que dan su vida por los demás.

Los barcos de rescate son mis salvadores

nada me falta,

en mares de agua fresca me hace reposar,

me conduce a olas tranquilas

y reparan mis fuerzas.

Me guían por el camino seguro y justo

haciendo honor a su nombre.

Aunque pase por países y aguas tenebrosas

ningún mal temeré

porque ellos están conmigo.

Sus brazos y sus manos me dan seguridad.

Me preparas la comida en frente de mis enemigos,

lavas mi cuerpo y mi cabeza

y mi copa rebosa de agua potable.

Tu amor y tu bondad me acompañan

todos los días de mi vida.

y habitaré en el planeta de todos

por años sin término.

(Es una adaptación del Salmo 23 de David dedicada a los católicos que ven a Dios en estatuas pero no son capaces de verlos en en el prójimo. Que rezar no es repetir como un loro para sentirte bien: es despertar. A ver si abren los ojos.)

Aquellos católicos hipócritas

Fotografía de la página de Facebook de Open Arms

Se parten el pecho diciendo que son españoles y que defienden la herencia de Isabel la Católica, la unidad de España y la catolicidad de esta tierra de María. Son más cristianos que nadie. Comulgan a diario. En misa, se pelean por subir al estrado y leer la lectura que le deja el cura para saciar sus egos. Se persignan para que les vean todo el mundo. Salen de misa y se quedan en la puerta charlando un rato. También para lo mismo, para que les vean. Van a todas las procesiones. Les encantan esas llamadas procesiones extraordinarias (cada vez más ordinarias) en las que salen de chaqueta a cara descubierta. Para que les vean. 

Cuelgan todo en las redes sociales. Lo buenos que son. Lo piadosos que son. 

Son los guardianes de la moral, la integridad española. Ellos y nada más que ellos son España. Dueños de sus valores y su bandera.

Por eso defienden lo suyo y odian lo externo. Los inmigrantes, esos malnacidos que huyen de sus tierras para llegar a la nuestra. A quitarnos nuestras casas, nuestras costumbres, nuestra fe. A destrozar lo construido. Y gritan ¡Hay que echarlos! y te gritan ¡Llévatelos a tu casa! Como si España no fuera nuestra casa, la casa de todos. Pero no. Ellos piensan que España es suya.

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Franco es compatible

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De Xauxa Håkan Svensson – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, Enlace

Ya. Sé que el titular es tendencioso. Pero ¿qué quieren que haga? En este mundo lleno de bulos, pseudoperiódicos digitales, mentiras, trolas, fake news y demás monsergas, que la gente comparte a diestro y siniestro, sin leer y sólo fijándose en el titular, yo tendré que hacerme un sitio también aunque sea a codazos, en esta selva en que se ha convertido internet.

La literatura no vale. Ni lo que cuentes. Es el titular. Pues a eso es lo que voy: a que Franco es compatible.

¿Compatible con qué? Miren, ya hablaba yo hace unos días de que hay franquistas, de estos que están en el armario y dicen que no saben de política, que no entienden y tal, que repiten como un mantra, que lo de Franco no es importante. O que, jo, ya está muerto. Si está muerto qué mas da.

Bueno, pues hay otro mantra que también repiten como loros y es un poquito más elaborado, porque tienen que argumentar. ‘Con todas las cosas que hay que hacer y están con lo de Franco’. ‘Se preocupan de Franco y mientras el paro, las colas en los hospitales, la suciedad en las calles…’ y bla, bla, bla.

A ver, queridos amigos armariados. Franco es compatible con todo. De la labor de sacar el cuerpo del Valle de los Caídos, esa gran pirámide que se construyó a sí mismo como si fuera un faraón con el sudor de los esclavos, sólo se ocupan unos pocos. Pocas personas. Mientras, están todos los ministerios a tope. El de Sanidad, el de Educación, el de Exteriores, el de Hacienda, el de… TODOS. La Administración no se para. Ni por parte del Gobierno, ni por parte del funcionariado que es quién hace realmente funcionar a este país. Sacar el cuerpo de Franco no ocupa tiempo apenas, ni trabajo. España no se va a parar. Podéis estar tranquilos. Sacar a Franco de su pirámide es perfectamente compatible con cualquier labor de Estado.

La historia de Pepe el gitano de Jerez

Gitanos italianos

Gitanos italianos protestando por el racismo del Gobierno de Italia – Foto RTVE

Pepe el gitano no era gitano. Le decían gitano porque era moreno y era de Jerez. Cantaba bien flamenco, no era una estrella. Pero bueno. Le decían el gitano y a él no le importaba. Porque ser gitano de Jerez, es un orgullo.

Pepe no terminó de estudiar. No porque sus padres no quisieran. No estudió por vago y prefirió irse a trabajar de peón de albañil. Así estuvo toda su vida. Destrozándose las espaldas y las manos, pero ganó dinero. Su felicidad no era plena. Su mujer tuvo un problema de salud y quedó descapacitada. Aunque llevaba bien su casa, porque el trabajo de casa era de ella.

Su único hijo era gay. Aunque Pepe nunca lo quiso ver. Es más, nadie se atrevía a sacar el tema de la soltería de su hijo con 30 años ni que siempre estuviera con amigos en vez de amigas. Salvo el asunto del niño, al que no le gustaba la albañilería y sí estudiar filosofía, Pepe era feliz.

También Pepe, el gitano que no era gitano, era muy religioso. No había leído el Evangelio en su vida. No iba a misa tampoco, salvo a a entierros, bodas y bautizos, pero entonces se quedaba en la puerta fumando.

Pepe también era muy patriota. No tenía ni idea de la Historia de España. No sabía quién era Isabel la Católica ni con quién se casó. Porque él era patriota de la selección. Por el fútbol. Yo zoy ezpañó, ezpañó, ezpañó. Aunque no supiera por qué.

Llegó la crisis y Pepe el gitano que no era gitano tuve que emigrar a Mallorca de camarero. Otra región, otro idioma. Allí veía la tele y se quedaba en las noticias de tele trece viendo como los hijo putas inmigrantes venían a quitarle su trabajo. No le gustaban los negros ni que entraran en España, pensaba mientras el patrón en catalán le gritaba que fregara los platos más rápido.

En las elecciones de 2025 votó, como las tres cuartas partes de Europa a un partido fascista que prometía echar a los inmigrantes de nuestras tierras y recuperar el trabajo que era nuestro.

Ahí empezaron las sorpresas. De pronto, se dió cuenta que el inmigrante era él y fue discriminado, insultado y tuvo que volverse a Jerez de nuevo. Pero no pudo llegar. Porque estalló el conflicto. El conflicto muchos años después sería llamado guerra. Pero en 2025 era el conflicto. Los países con partidos fascistas atacaron a los que no eran. Y se formó una buena.

Uno de los líderes de los partidos fascitas, el holandés, tenía un gran carisma. El holandés era rubio y decidió que los morenos no eramos la raza escogida, no eramos los mejores. Había que buscarles una solución final. Primero cayeron negros y gitanos. Y Pepe, el gitano que no era gitano, huyó como pudo y estuvo escondido en Valencia por un rubio, que éste sí, era misericordioso. Estuvo sin contacto mucho tiempo con su familia hasta que pudo volver a Jerez después del conflicto. Porque con el conflicto y el fascismo, se acabó internet, el teléfono y las señales de humo que había era la de los incendios de las casas de gente no pura.

Buscó a su familia. No la encontró. Su hijo gay había desaparecido en el ‘campo de acogida para homosexuales’ de Cantabria. Había muerto gaseado después de haber sido torturado. Su mujer, discapacitada, también había desaparecido. La mandaron a curarse un hospital de Portugal, le dijeron. La realidad es que fue eliminada en un campo de concentración a las afueras de Lisboa.

En Jerez, quedó menos de la mitad de la población de 2018. La gran mayoría, rubia. Y no sabían ni cantar flamenco. Sólo quedó Pepe, triste, que lloraba por peteneras. Pepe, el único gitano que quedó en Jerez después del segundo fascismo de nuestra Historia. Pepe, el gitano que no era gitano.

NOTA DEL AUTOR. Es un cuento. Pero no es ciencia ficción. Podría pasar. En ti está que no pase.

Los refugios de la guerra civil de Almería

Hace unos días visité los refugios de la guerra civil en Almería. Conocía de su existencia pero no había sabía que se pudieran visitar. Cuando llegas te ponen un vídeo sobre la historia de los refugios. Un vídeo más de los que estamos acostumbrados a ver de la Guerra Civil. Habremos unas treinta personas para visitar los refugios. Se escucha la risa baja de un joven ante el acento andaluz de una de las mujeres que cuentan su testimonio: no estaba a lo que estaba y no era consciente de lo que estaba contando.

Lo que cuentan es tremendo. Los bombardeos, las huidas, los gritos, el miedo, los tumultos. Suena la sirena que avisa de un bombardeo. Pero ahora es de verdad porque nos dicen que tenemos que bajar al refugio.

Escalones del refugio de la Guerra Civil en Almería

Escalones del refugio de la Guerra Civil en Almería

Bajas unas escaleras empinadas y te enfrentas a la galería de los refugios. Todos los libros que he leído sobre la Guerra Civil caen sobre mi cabeza como un peso que me ahoga. Mi cerebro es un gazpacho de dolor y llanto. Las lágrimas acuden a mis ojos. Cuánta pena. Cuánto dolor. Cuánto miedo. Todo lo percibo mientras en mi mente golpean las treces rosas que no quieren que sean borradas de la memoria, Antonio Machado muriendo solo en Colliure. El hijo del guardia civil de Fuensanta de Martos de Almudena Grandes. Lorca, siempre Lorca muerto en la fosa de encontrar imposible. Mi tío abuelo Pepín que no podía oír los fuegos artificiales porque les recordaba el frente de Pozoblanco en Córdoba donde estuvo. O mi tío abuelo Salvador que vino tembloroso de la guerra y nunca jamás pudo dejar de temblar hasta que murió. Todo, todo de golpe en mi cabeza. La guerra, la maldita guerra. Ahí delante tuya. No, no era una clase de Historia. Era la guerra, la mala guerra, la atroz golpeándote en las sienes. La misma guerra que hizo que mi abuelo Alfonso Saborido, del que yo conservo mi mismo nombre, muriera sin el suyo, su nombre, en la tumba. Cayeron sobre mí todos los nombres invisibles de españoles muertos en las cunetas. Olvidados. Desaparecidos. Ellos, para los que la guerra no terminó nunca.

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El miedo de los niños refugiados, foto del año de Unicef

Creo que una de las fotos más horribles que he visto en mi vida,  fue la del pequeño sirio Aylan, ahogado en la playa. Pero ya se nos ha olvidado. UNICEF nos remueve nuestra selectiva memoria eligiendo al miedo de los niños refugiados como foto del año. Y Europa, con los brazos cruzados mirando a la Navidad.

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Aquí presente uno de los mayores representantes del buenismo retrógrado. Venga, peperos, ciudadanos, a por Él!

Aquí presente uno de los mayores representantes del buenismo retrógrado. ¡Venga, peperos, ciudadanos, a por Él!

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, descalifica el manifiesto suscrito por alcaldes, activistas y personalidades de la cultura.
Casado ve “buenismo retrógrado” en el manifiesto ‘No en mi nombre’ contra los bombardeos.

Fuente: eldiario.es

Cristo abrazado a la cruz - El Greco (1541-1614)

Cristo abrazado a la cruz – El Greco (1541-1614)