No todos los funcionarios somos iguales

Funcionarias

Funcionarias

En una de estas polémicas de verano en Jerez, ha salido la figura del ‘funcionario eventual’. Voy a explicar qué es porque la ciudadanía en general no lo sabe y tiende a meter a cualquier persona que ve trabajando en una administración pública en el mismo saco.

Si nos vamos a la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, BOE Nº 261 de 31 de octubre de 2015), vemos como hay distinto tipo de personal dentro de la administración pública: funcionarios de carrera, funcionarios interinos, personal laboral (fijo o temporal) y personal eventual. Aquí en el personal eventual está la madre del cordero. También se le llama a este personal eventual ‘funcionario eventual’.

Veamos escuetamente las diferencias:

Funcionario de carrera, es aquella persona que ha aprobado una oposición y accede al puesto de funcionario con la responsabilidad y autoridad que conlleva.

Funcionario interino, es aquella persona que habiendo aprobado una oposición, por falta de plazas no ha accedido a ella, pero que está igualmente preparada para ejercer las labores de un funcionario en caso de bajas por enfermedad, por maternidad, etc… o sencillamente por urgencia de cubrir la plaza mientras se convoca.

Personal laboral es aquella persona que tienen un contrato con la administración laboral, o sea, una relación, pero basada en la legislación laboral. No todo el personal laboral puede hacer determinados trabajos, que por potestad pública o para salvaguardar los intereses de la administración pública, sólo están permitidos exclusivamente a los funcionarios.

Hay otro tipo de personal, el personal estatutario, que son prácticamente iguales a los funcionarios, pero especializados en otras tareas. Por ejemplo, el personal del Servicio Andaluz de Salud, es personal estatutario.

Pero llegamos al personal eventual, mal llamado a mi entender ‘funcionario eventual’ porque no son funcionarios ni de carrera ni interinos. Son un personal que contrata el político con cargo público a dedo porque es de su confianza. Así, por las buenas. Su nombramiento es público y cesa cuando al político le dé la gana o el político cese en su cargo. El personal eventual, insisto, mal llamado ‘funcionario eventual’ son los conocidos como ‘asesores’, una de las máximas aspiraciones de muchos militantes de segunda o tercera fila en los partidos, porque  no me dirán ustedes que es un chollo poder trabajar en la administración sin tener que pasar por concursos y oposiciones.

Aunque es legal, pienso que es una figura que debe desaparecer. Yo me pregunto: ¿Por qué el político tiene que tener un personal de su confianza? ¿No confía lo suficiente en los funcionarios de carrera? ¿No seŕá que el funcionario de carrera, que conoce al dedillo la ley en su puesto de trabajo, no se doblega a determinadas ordenes políticas por considerarlas ilegales?

Además, estamos en España, el país de la picaresca. ¿No se convierte la figura del asesor, mal llamado funcionario eventual, en una figura sin fuerza, obligada a decir continuamente ‘Sí, wana’ a su jefe político, porque sabe que si se sale de la raya puede ser cesado? Y más aún. ¿No se puede utilizar la figura del asesor para pagar favores políticos a militantes del partido o a otra gente que le pueda ser incómoda al político? El típico caso es el periodista que siempre está dando por saco y que al ser nombrado asesor calla en un silencio absoluto casi monástico.

Como digo, no puedo estar de acuerdo con la figura del funcionario eventual. Curiosamente, todos los partidos políticos lo utilizan. No he escuchado a ninguno que diga que va a prescindir de sus asesores.

Me parece muy bien que el político necesite un asesor. Uno no puede saber de todo. Pero que lo pague el partido. No la ciudadanía. Que también no dejaría de ser curioso saber cuánto gana un funcionario de carrera, que se ha dejado su vida estudiando y pagando preparadores (sí amigos, no solo hay que aprobar una oposición. Por desgracia son varias, y luego, más con la promoción interna, no te regalan nada) y cuánto gana un mal llamado funcionario eventual. También sería curioso saber cuánto nos cuestan estos asesores a la ciudadanía.

Se me olvidaba. En la administración además de funcionarios y laborales, te encuentras a otro personal trabajando. Conocido en el argot funcionarial andaluz como fafitos, agapitos, y demás personal de agencias. La conocida como administración paralela andaluza. Pero eso lo dejo ya para otro día.

Por qué los funcionarios de la Junta de Andalucia no quieren votar PSOE

Sólo para los funcionarios de la Junta de Andalucia y demás empleados públicos de la Junta de Andalucía (y para quién quiera leer, claro):

Hagamos memoria

El PSOE, en contra de todo lo que prometió en su campaña electoral, y que yo me creí

– Nos bajó el sueldo.

– Nos quitó las pagas extras.

– No no has devuelto la proporcional de 2012 como a todos los funcionarios de España.

– Se retrasa en los pagos de las nóminas, como ocurrió con los maestros/as en diciembre y con otras consejerías en Enero. La presidenta debe saber que los bancos nos cobran todos los recibos el día uno y cobrar el cinco, sin avisar y enterándonos por los periódicos eso no es muy socialista ni obrero.

– Ha dejado a los grupos más humildes con sueldos cercanos a los 900 euros.

– A los interinos y laborales temporales les redujo jornada y sueldo.

– Tiene a familias destrozadas con cientos de kilómetros de por medio porque no convoca concurso de traslados de funcionarios.

– Tiene ahogada la economía de los funcionarios que tienen destino sin poder concursar lejos de sus casas, gastando hasta la mitad de su sueldo en alquileres o transporte. ¿Cómo ir a trabajar a cien kms de tu casa, con autopistas de peaje en muchos casos, ganando 900 euros?

– Nos quitó las ayudas sociales, como la de estudios. Muchos funcionarios han tenido que dejar de formarse por no poder pagar la Universidad al ganar menos de mil euros al mes y tener que mantener una familia.

– Nos quitó también las ayudas a las gafas a todo el personal administrativo, siendo las gafas un instrumento esencial para ver y una herramienta de trabajo. Sin ellas, no podemos trabajar. Y unas gafas hoy no valen veinte euros como nos cuentan en las ofertas.

– Nos quitó días de permiso y nos redujo los días de vacaciones.

– No convocan las oposiciones libres de la administración general, teniendo a miles de parados a la expectativa del examen gastando un dinero que no tienen en libros, temarios y academias.

Por eso, y por muchas cosas, el funcionariado de Andalucía debe actuar en consecuencia con su voto.

De las candidaturas que se presentan a las elecciones, prefiero la de Teresa Rodríguez, funcionaria, que cuando le contemos nuestros problemas no le sonará a chino. Que ya estamos un poquito hartos todo el empleo público de políticos que no tienen ni idea de la función pública gestionando cosas que no conocen.

NOTA. Algunas tildes no se han corregido y no se ha utilizado lenguaje no sexista por cuestiones de SEO. Os pido disculpas. Gracias.

Teresa Rodríguez. Fuente: wikipedia