¡Necesitamos inmigrantes!

Imagen de moonietunes en Pixabay

Yo pertenezco a la generación conocida como baby boom, que somos los nacidos entre 1960 y 1975 en España, más o menos. A día de hoy, yo me jubilaría en 2032, pero poquito a poco nos llegan noticias, que no salen en portada ni entre otras noticias más importantes, como una aguita que cala poco a poco, con mensajes subliminares, de que no hay dinero para pensiones, que vamos a tener que jubilarnos más tarde, que si las pensiones tendrán que ser mixtas, la mitad pagada por el Estado y la otra mitad por un plan de pensiones privado (si se tiene, claro) etc.

Miren. En primer lugar, nuestras pensiones no deben depender de los impuestos. La hemos estado pagando a lo largo de nuestra vida laboral con nuestras cotizaciones. Si ustedes, señores políticos que nos gestionan, no tienen dinero ahora, búsquenlo. El dinero no desaparece. Sólo cambia de sitio. Pregunten por quien lo tiene y cuando lo sepan, pídanle el dinero. Y si no lo quieren dar, se lo quitan. Que es nuestro: de los pensionistas y de los futuros pensionistas.

Pero vista la experiencia y lo malos que son nuestros políticos gestionando, sí nos conviene recoger impuestos por lo que pueda pasar. Y ahí nos encontramos con el problema. La pirámide poblacional es clara. Desde los años 80, la población no deja de descender y cada vez somos menos jóvenes y más ancianos. Esta es la causa más clara y real de que España necesitará de personas extranjeras si queremos mantener no ya nuestro sistema público de pensiones tal como lo conocemos, sino el resto de servicios públicos como pueden ser la sanidad y la educación.

Sigue leyendo

¿Sabemos lo que hicimos el último domingo?

Fascismo

Fascismo

Las últimas elecciones generales nos tiene asombrados a todo el mundo por los resultados. Es lo que tiene votar con las tripas y no con el cerebro. Votar cansados, hartos, con más ganas de castigar a una clase política, que se merece un buen escarmiento por obligarnos a repetir elecciones como si hubiéramos votado mal, que votar a partidos políticos que nos solucionen los problemas.

La ciudadanía ha tirado la toalla. Ya no votan a los políticos para esa solución de problemas. Es que ven a la política como un problema. Han dado por perdidas sus pensiones, sus derechos laborales. No creen en una ley de dependencia que nunca les llega. Se han acostumbrado a morirse esperando en una lista de espera. ¿Qué les queda ya para ilusionarse?

Sigue leyendo

¿Cómo tiene que ser un pobre según las derechas?

Voluntaria dando de comer a pobres – Foto Pixabay

Hace unos cuantos días leía un mensaje de Cáritas pidiendo con urgencia leche, azúcar, aceite café y colacao. Conociendo la autoridad moral de Cáritas y sus actividades, yo ni me lo cuestiono. Nadie mejor que quién mira al pobre directamente a los ojos para saber lo que necesita. 

Pero ya saben ustedes como son las redes sociales: un fiel reflejo de la sociedad. Mientras la mayoría atendía a ese petición en silencio, como debe ser, sin que su mano derecha sepa lo que hace la izquierda, los de siempre arremetieron contra la petición en lo comentarios, desviando la atención a lo que ellos pretenden siempre: justificar la existencia del pobre y culpabilizarlo de su pobreza. 

El comentarista más furibundo se indignaba porque se pedía café y el café, según él, no era un alimento básico. Comentario aplaudido con muchos ‘me gusta’

Miren, hace tiempo me pasó una situación que me hizo pensar. Un gorrilla me pidió un euro por tener el coche aparcado. Ya saben, ese ‘impuesto revolucionario’ que tanto nos molesta, porque tiene guasa dar dinero después del pagar el O.R.A. Dinero que uno da, no por generosidad, sino pensando en que una venganza del gorrilla te puede arañar el coche.

Era tarde noche cuando le di el euro y me dijo: ‘Qué bien, con esto que me da usted y lo que he cogido hoy, ya me puedo tomar una cerveza y puedo ver el fútbol en el bar’.

Sigue leyendo

La historia de Pepe el gitano de Jerez

Gitanos italianos

Gitanos italianos protestando por el racismo del Gobierno de Italia – Foto RTVE

Pepe el gitano no era gitano. Le decían gitano porque era moreno y era de Jerez. Cantaba bien flamenco, no era una estrella. Pero bueno. Le decían el gitano y a él no le importaba. Porque ser gitano de Jerez, es un orgullo.

Pepe no terminó de estudiar. No porque sus padres no quisieran. No estudió por vago y prefirió irse a trabajar de peón de albañil. Así estuvo toda su vida. Destrozándose las espaldas y las manos, pero ganó dinero. Su felicidad no era plena. Su mujer tuvo un problema de salud y quedó descapacitada. Aunque llevaba bien su casa, porque el trabajo de casa era de ella.

Su único hijo era gay. Aunque Pepe nunca lo quiso ver. Es más, nadie se atrevía a sacar el tema de la soltería de su hijo con 30 años ni que siempre estuviera con amigos en vez de amigas. Salvo el asunto del niño, al que no le gustaba la albañilería y sí estudiar filosofía, Pepe era feliz.

También Pepe, el gitano que no era gitano, era muy religioso. No había leído el Evangelio en su vida. No iba a misa tampoco, salvo a a entierros, bodas y bautizos, pero entonces se quedaba en la puerta fumando.

Pepe también era muy patriota. No tenía ni idea de la Historia de España. No sabía quién era Isabel la Católica ni con quién se casó. Porque él era patriota de la selección. Por el fútbol. Yo zoy ezpañó, ezpañó, ezpañó. Aunque no supiera por qué.

Llegó la crisis y Pepe el gitano que no era gitano tuve que emigrar a Mallorca de camarero. Otra región, otro idioma. Allí veía la tele y se quedaba en las noticias de tele trece viendo como los hijo putas inmigrantes venían a quitarle su trabajo. No le gustaban los negros ni que entraran en España, pensaba mientras el patrón en catalán le gritaba que fregara los platos más rápido.

En las elecciones de 2025 votó, como las tres cuartas partes de Europa a un partido fascista que prometía echar a los inmigrantes de nuestras tierras y recuperar el trabajo que era nuestro.

Ahí empezaron las sorpresas. De pronto, se dió cuenta que el inmigrante era él y fue discriminado, insultado y tuvo que volverse a Jerez de nuevo. Pero no pudo llegar. Porque estalló el conflicto. El conflicto muchos años después sería llamado guerra. Pero en 2025 era el conflicto. Los países con partidos fascistas atacaron a los que no eran. Y se formó una buena.

Uno de los líderes de los partidos fascitas, el holandés, tenía un gran carisma. El holandés era rubio y decidió que los morenos no eramos la raza escogida, no eramos los mejores. Había que buscarles una solución final. Primero cayeron negros y gitanos. Y Pepe, el gitano que no era gitano, huyó como pudo y estuvo escondido en Valencia por un rubio, que éste sí, era misericordioso. Estuvo sin contacto mucho tiempo con su familia hasta que pudo volver a Jerez después del conflicto. Porque con el conflicto y el fascismo, se acabó internet, el teléfono y las señales de humo que había era la de los incendios de las casas de gente no pura.

Buscó a su familia. No la encontró. Su hijo gay había desaparecido en el ‘campo de acogida para homosexuales’ de Cantabria. Había muerto gaseado después de haber sido torturado. Su mujer, discapacitada, también había desaparecido. La mandaron a curarse un hospital de Portugal, le dijeron. La realidad es que fue eliminada en un campo de concentración a las afueras de Lisboa.

En Jerez, quedó menos de la mitad de la población de 2018. La gran mayoría, rubia. Y no sabían ni cantar flamenco. Sólo quedó Pepe, triste, que lloraba por peteneras. Pepe, el único gitano que quedó en Jerez después del segundo fascismo de nuestra Historia. Pepe, el gitano que no era gitano.

NOTA DEL AUTOR. Es un cuento. Pero no es ciencia ficción. Podría pasar. En ti está que no pase.

No me callo porque no me da la gana

tequiero

El otro día (¿todo te pasó el otro día?) en un sitio de Jerez cualquiera. Gente hablando y yo en medio. Tema: la crisis. Que si los precios. Que si el paro. Que si tal. Que si cual. Y a mí se me ocurre quejarme de que me han bajado el sueldo, me han quitado pagas extras y me han convertido en un mil eurista.

Respuesta de una señora: ¡Usted se calla! ¡Parece mentira que no sepan los que tenéis un trabajo lo que es tenerlo! Usted no tiene derecho a hablar. ¡Si supiera lo que es vivir con cuatrocientos euros! Y ya empezó con una retahíla que dejé de escuchar porque no se entendía nada. Y cuando terminó le dije lo que os digo a quienes tenéis la paciencia de leerme.

Pues no. No me callo porque no me da la gana. ¿Por qué me voy a callar? ¿Porque hay gente que está peor que yo? ¡Eso lo he sabido siempre! Siempre ha habido gente peor. ¿O es que no vemos las imágenes de UNICEF, Save the children, Médicos sin fronteras, etc.? ¡Claro que hay gente peor! ¡Y claro que sé que hay gente que vive con cuatrocientos euros al mes! ¡Y claro que sé que hay gente que no cobra absolutamente nada! No hace falta que me lo digan. Lo veo a diario. Porque el paro también ha pasado por mi vida de alguna manera u otra. ¿Quién no tiene un familiar en paro?

¿Y me piden que me calle? ¿Me piden que me conforme? ¿Me piden que porque hay gente peor yo tengo que ser un sumiso? ¡Un NO como una casa! Esta crisis es una estafa, porque además de empobrecerte ha hecho creer a las mentes débiles que la culpa de la crisis es suya. Y no, no entiendan mentes débiles como un insulto. Me refiero a mente débil a la mente que no lee, que no se informa, que no es crítica, que vive aparte de la sociedad y que cree que el mundo sólo puede ser de una manera. La lectura es la gimnasia necesaria para el cerebro; la que hará de ti una persona única y libre.

El capitalismo ha triunfando a lo bestia con esta crisis. Ha creado una legión de afectados zombies que sólo creen que la solución al problema de la necesidad diaria es la caridad y la beneficiencia.

No. No me callo. Mi mente aún está fuerte para denunciar a quien me roba lo que produzco con mi esfuerzo y mi trabajo. No me callaré porque haya gente peor. No me harán sentir culpable de lo que no soy. No me convertirán en un idolente. No seré un doblegado, un hastiado, un cansado, un rendido, un vencido. En resumen, no me callaré porque no me da la gana.

La culpa de la crisis de los refugiados la tiene la #astronomía

CIENCIA
Escribo este post a raíz de ver una viñeta en un diario regional andaluz cuyo nombre no voy a citar ni enlazar para no incurrir en delito con la nueva ley de propiedad intelectual de España, con el sello del Partido Popular de España y más conocida como la tasa Google.  Una viñeta que ponía que un cohete de la ESA iba a buscar vida a Marte, mientras se veía al lado una casa de campaña donde unos refugiados gritaban: aquí hay vida también… Y dicho esto…
Qué cansancio de verdad. Estoy hasta el gorro de explicar lo mismo una y mil veces. Pero la gente no se entera. Con qué facilidad los medios de comunicación del poder llevan nuestras mentes a donde a ellos les interesa.
Cada vez que hay una crisis dentro de la crisis permanente de las miles de facetas de la pobreza en la Tierra, como por ejemplo, ahora con el tema de los refugiados sirios y la postura inhumana de Europa contra ellos, siempre surge como por arte de birlibirloque la gracieta de alguien que dice más o menos que hay que ver, que los negritos se mueren de hambre y los científicos gastándose el dinero para mandar cohetes a Marte.
Un argumento muy peligroso y encima con muy mala idea.
La Astronomía y la ciencia en general NO TIENE LA CULPA de la pobreza en el planeta, es más TIENE LAS SOLUCIONES. Con Ciencia se investigan los cultivos y se lucha contra las enfermedades. Con un viaje a Marte, podemos aprender a como luchar contra el cambio climático que ya tenemos encima y que nos va a crear un problema mundial que los primeros que lo van a padecer son los más pobres, como siempre.  Con la investigación espacial y la ciencia en general, podemos investigar para hacer más cultivos  que produzcan más cosechas que palie el hambre.
Pero no se puede porque los Estados no invierten en Ciencia lo que debieran. A través de los medios de comunicación lanzan mensajes confusos como el que me he referido al principio. Para desviar la atención y echarle la culpa de la miseria humana a quien no la tiene.
Si hay refugiados en Europa, no es por culpa de los astrónomos. Es por culpa de un sistema económico e injusto donde prima la adoración al dinero convirtiendo al ser humano en un mero esclavo.
Así que estimados lectores QUE NOS OS CONFUNDAN, QUE NO OS ENGAÑEN con milongas de que se gasta mucho dinero en la investigación espacial. Eso es ínfimo a lo que se gastan nuestros políticos y nuestros empresarios privados en corruptelas y mafias. Y es nada comparado con todo lo que nos puede aportar para el desarrollo de la Humanidad.
El enemigo no es la Ciencia. El enemigo son los de siempre. No les riáis los chistes.

De como el pepero quiere convecerte de que Grecia tiene que pagar cueste lo que cueste, aunque pase hambre

Parthenon Chris Goldberg via Compfight

Andan los peperos afanándose con un falso papel de docencia, al más puro estilo Tom Martín Benitez, explicando que lo de Grecia es como una comunidad de vecinos, donde Grecia es el vecino moroso que no paga y que hace que el resto de vecinos no pague con esta excusa.

Olvida el pepero explicar que eso pasa en su comunidad, en la que priman los valores capitalistas y donde el dios es el dinero.

En mi comunidad de vecinos no prima este valor, sino el del sentido común y el de la humanidad. Hay vecinos que no pagan porque no quieren, estos van al juzgado, y al final pagan. Hay otros que no pagan porque no tienen. A estos se les espera a que puedan pagar. Y el resto, es responsable porque paga siempre. Grecia no paga porque no quiera, sino porque no puede.

Pero esto el pepero que sólo entiende de dinero no lo puede comprender y lo peor es que quiere manipular con las mentiras haciendo creer que lo malo es bueno. A Grecia, la gente con humanidad esperará a que pueda pagar. Nunca han dicho que no vayan a pagar como el pepero pretende hacer confundir y creer. Quien no quiere esperar a Grecia es quien tiene al dinero por Dios. Así les va. Tengan lo tengan, siempre tendrán la sensación de que les falta. Que infelicidad. La misma que quieren proyectar en los demás.