Una estrella que se muere

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Estrella Betelgueuse – Imagen Software libre Stellarium

Después de estos días de lluvia, la tarde del sábado me ha regalado un bonito atardecer. El universo me recuerda que la vida no solo está a nuestros pies, sino que también está sobre nuestras cabezas. ¿Te has preguntado, amable persona que me lees, cuánto tiempo le dedicas en tu vida a contemplar lo que te rodea? Vivimos tan cabreados permanentemente por la vida diaria por el trabajo o la falta de él, por la política, por… tantas cosas que nos distraen, que nos impiden disfrutar de las cosas que tenemos gratis, como es por ejemplo, mirar y contemplar nuestro alrededor.

El atardecer me hizo mirar de nuevo al cielo, tapado por las nubes estos días. Noté más luz, el atardecer más tarde. Claro. El Sol me lo dijo: Alfonso, que ya hace un mes de la navidad. El tiempo pasa implacable. Sabemos que pasa por nuestras arrugas en la piel, pero también por lo que ocurre en el cielo. Las vueltas de la Tierra alrededor del Sol. Las aparentes vueltas del Sol alrededor nuestra. Y las estrellas. El cielo de invierno es precioso, lo malo es que las luces de la ciudad nos impiden ver el firmamento estrellado. Es un precio más a pagar por esto que llamamos civilización.
Pero hubo en tiempos remotos otras civilizaciones más oscuras que nosotros. Más oscuras porque no producían tanta luz nocturna que por las noches se maravillaban mirando las estrellas. Por ejemplo, en Egipto. Justo allí se fijaron en una constelación, en un conjunto de estrellas que marcaban una forma. Tres estrellas seguidas. El conocido como Cinturón de Orión. Usted que me lee seguro que alguna vez las habrá visto. Son fáciles de distinguir, incluso en un cielo sucio como el de Jerez, porque son muy brillantes. Pues más arriba de ellas, y la puede ver en el gráfico, hay una estrella roja muy conocida por los aficionados a ver estas cosas. Tiene de nombre Betelgueuse, aunque aquí cada cual la pronuncia como quiere: Betelgeus o Bitelchús. Es una estrella supergigante roja. Grandísima. Si estuviera en el sitio del Sol, su volumen llegaría hasta Júpiter.  Para que nos entendamos también, es una estrella abuelita. Está en los últimos momento de su vida. Os cuento esto porque desde noviembre pasado, esta estrella tan importante, que estaba entre las diez maś brillantes, de pronto ha perdido la mitad de su luz. Es lo que sucede cuando le están llegando sus últimos momentos. Muchos han pensado que nuestra estrella se muere. Pero una estrella no se muere como nosotros que vamos al tanatorio y ya está. No, una estrella se muere a lo grande, explotando y convirtiéndose en una supernova, que es un astro muy brillante que podríamos ver incluso de día. Suerte tenemos que Betelgueuse está lejos. A 642 años luz de distancia más o menos. Eso significa que la luz tarda esos años en llegar a nosotros. Lo que indica que lo que estamos viendo ahora sucedió hace todos esos años. O sea, que vemos el pasado. Parece magia. Pero así es. El cielo es una máquina del tiempo.

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Aclaraciones sobre el programa de radio sobre astronomía ‘Un Punto Azul’

A raíz de la mención de reconocimiento por la divulgación de la ciencia que en la Semana de la Ciencia, el Grupo de Astronomía Portuense, de El Puerto de Santa María, en Cádiz, hace al programa de radio ‘Un punto azul’, cosa por la que estamos muy agradecidos, utilizo mi blog para aclarar personalmente lo ocurrido con el programa de radio  que comenzó a emitirse en Frontera Radio, emisora comunitaria y cultural de Jerez de la Frontera, en junio de 1999 y finalizando su emisión a mediados de este año 2018.

Como digo, en 1999 decido unir mis dos grandes aficiones: la radio (soy miembro de la emisora Frontera Radio) y la astronomía (era socio fundador de la Agrupación Astronómica Magallanes). De esta inquietud, me nace la idea de hacer un programa de radio para la divulgación de esta ciencia tan bonita que es la astronomía. Tanto por Frontera Radio como por la Agrupación Astronómica, se me acepta dicha idea, y nace ‘Un Punto Azul’, con el nombre tomado para hacer homenaje al más grande divulgador de la astronomía como es Carl Sagan.

El programa se convierte en el primero sobre astronomía de la radiodifusión en España. En aquellos tiempos, internet no estaba tan avanzado, pero cuando la técnica lo permite, comenzamos a colgar nuestros programas en la red, llegando a otro tipo de personas a los que no alcanzaban nuestras ondas de frecuencia modulada.

Hasta casi finales de la emisión, yo me he encargado de la dirección y la realización del programa.

En el último año, la nueva directiva de la Agrupación Astronómica decide que yo no dirija el programa y que ‘enseñe’ a alguien a hacerlo con la excusa de mi sustitución en caso de que yo faltara por cualquier cuestión, que han sido en 20 años muy pocas veces. El programa cae en picado, pierde la calidad técnica exigible para mantener el stándar de calidad de Frontera Radio. Ante la evidencia, me niego a seguir de esa manera y exijo recuperar el control del programa. No se me acepta. La nueva directiva intenta cambiar el programa de día y hora, algo que indica el desconocimiento total de lo que va adjunto a un programa de radio: el ser fiel a la audiencia con un día y una hora. Cambiar el programa de día indicaría mi salida del programa ya que por mis circunstancias personales con el cuidado de mi padre solo puedo dedicar jueves y sábado la radio.

Ante esta actitud, tomo la decisión de dejar el programa que se sigue emitiendo sin mí hasta la interrupción de la emisión de Frontera Radio por un problema técnico. Pasado el verano y el problema solucionado, la Agrupación Astrónomica no vuelve a la radio a hacer el programa y hace un podcast grabado en un bar que no tiene nada que ver ni con Frontera Radio ni con un programa de radio aunque lleven el mismo nombre que el yo ideé.

Ante esta circunstancia, y es mi opinión personal, yo agradezco la mención por la divulgación de la Ciencia que hemos hecho durante estos casi 20 años, pero yo no puedo estar recogiendo ese reconocimiento con un grupo de personas que ni me valoran todo el trabajo de estos años ni el compromiso de Frontera Radio con ellos, y que se han portado, a mi criterio, tan mal conmigo. Es por eso, la razón por la que no asistiré a dicha entrega del diploma.

A pesar de esto, la emisora comunitaria y yo mismo, seguimos con el compromiso  de seguir divulgando la ciencia a todas las personas que no llegan las redes sociales ni internet. Internet no lo es todo. Lo parece para quien lo usa. Pero no es todo. La radio de ondas hertzianas sigue viva. La Historia ha demostrado que no hay nada ni nadie que pueda vencer a la radio: ni televisión, ni vídeos, ni internet. Nada puede vencer al aparato de radio en la cocina, en el trabajo, en el coche o en la cama. La radio llega a todas las personas. A todas. Sin excepción. No discrimina a quien no puede pagar una línea de internet.

Desde haces unas semanas, emitimos un nuevo programa, en otro formato, con otra esencia, pero que sirve para que toda la audiencia pueda saber y conocer cuáles son los últimos avances que la Ciencia hace en Andalucía. Lo pueden escuchar en El Cuaderno Andaluz que es un programa de radio que se cuelga luego en la red como podscat pero que no deja de ser en su origen y en su esencia un programa de radio que forma parte de una programación en una emisora de Frecuencia Modulada como es Frontera Radio.

 

Un Punto Azul

Un Punto Azul

 

¡Nos robaron las estrellas! – #Perseidas2018

Contaminación lumínica

La Península Ibérica de noche. La luz contaminante es patente.

Llega mediados de agosto y como siempre, saltan los teletipos (ya, es obsoleto, pero me gusta) avisando de la lluvia de estrellas conocidas como Lágrimas de San Lorenzo, para los románticos y para los más científicos (que también pueden ser románticos, no está reñido una cosa con la otra), Perseidas.

Realmente no son estrellas lo que caen. Si cayeran, ya estaríamos todos muertos. Son restos de polvo de cometas y asteroides que van quedando en el espacio y se encuentran con la Tierra. Llegan a ser más pequeños que un grano de arena, pero al entrar en nuestra atmósfera y por causa del rozamiento, se calientan, desintegrándose, produciendo un trazo luminoso, que es a lo que llamamos estrella fugaz.

Pero ay, esos trazos son muy débiles. Algunos sí son brillantes. Pero la mayoría no. Cuando hablamos de Perseidas, nos referimos concretamente a un enjambre de polvo que parece provenir de la constelación de Perseo y que realmente es polvo producido por el paso del cometa 109P/Swift-Tuttle.

Su máximo suele ser alrededor del 11-12 de agosto, pero se pueden ver antes y después. Este año tenemos suerte, porque coincide con la Luna Nueva, y no estará nuestro satélite estorbando con su luz.

Se podrían ver unas cien por hora. Pero esto va a ser muy difícil por la contaminación lumínica que sufrimos en la Península Ibérica.

Desde la ciudad no veremos nada. De hecho, apenas vemos más de diez estrellas con tanta farola alumbrando al cielo en vez de a las aceras (piensen en la Avenida del Colesterol de Jerez y sus farolas globo) y tanto cartel luminoso.

Luego hay una obsesión, será por el verano, de irse a la playa para verlas. Error. Nuestras playas están superiluminadas y si nos quedamos por la Bahía de Cádiz será imposible.

Vale, Alfonso, no jodas. Nos vamos al campo. ¿Al campo? ¿Qué campo? También los cielos de nuestros campos y la Sierra de Cádiz están llenos de contaminación lumínica. Cada ciudad nuestra, cada pueblo es como una enorme farola que borra nuestros cielos.

¿Entonces a dónde vamos para no desilusionarnos y decir al otro día que vaya desengaño? Habría que irse a sitios muy apartados. En Cádiz sólo se me ocurren los parques naturales, pero ojo, aquí hay que pedir autorización, porque además estamos en alerta en verano por incendios.

Si conseguimos por fin un sitio oscuro, lo ideal es que cuanto menos gente mejor. Con más gente, aumenta la probabilidad de que haya  fumadores. ¿Y eso que tiene que ver? Aparte del riesgo de incendio, a la pupila humana le cuesta adaptarse. A partir de una media hora, ya podemos  ver mejor de noche. Algo que se puede ir al garete si un fumador enciende un mechero. A tomar por saco todo. Y a empezar la adaptación de nuevo con el consiguiente mosqueo. Digo menos gente también porque siempre aparece el que llega tarde, con su coche, normalmente con la luz larga. Todos ciegos. Más mosqueo. A empezar de nuevo. Y las leyes de Murphy dicen que la estrella fugaz más grande pasa cuando tú estás cegato perdido por un deslumbramiento.

Y suponiendo que ya nos hemos librado de estos indeseables, entonces podemos mirar al cielo, a partir de la medianoche. Vendrán por todos lados, especialmente desde el Noroeste, que es por donde estará la constelación de Perseo. Hay aplicaciones móviles como SkyMap de Google que ayudarán a encontrar Perseo. Pero ojo, el móvil también alumbra. Hazlo antes, prepara la visión nocturna de tu móvil (se pone rojo y no molesta) o de nuevo te quedarás sin ver nada durante media hora.

Si todo va bien, disfruten, pidan deseos, jueguen con la mitología de las constelaciones, busquen planetas, satélites artificiales, adivinen las rutas de los aviones. Y si ven algún OVNI, no griten, pregunten antes. Será cualquiera cosa menos un OVNI. En 52 años no he visto ninguno, y mira que miro. Pero nada.

¡Buenos cielos y buen avistamiento de Perseidas!

(Aquí tenéis la normativa andaluza sobre contaminación lumínica)

#Perseidas2018

 

TRAPPIST-1

exoplaneta

Recreación de TRAPPIST-1 – Crédito ESO/NASA

Cuando en 2006 Plutón fue noticia porque dejó de ser un planeta, un medio jerezano se hizo eco de ello por unas declaraciones que hicimos desde la y nos tituló el artículo como ‘En Jerez ya lo sabían.

Pues ha vuelto a suceder. Quien me haya seguido en twitter o en algún comentario en facebook sabe que ya predije algo sobre la noticia de la NASA: el descubrimiento de un sistema solar alrededor de la estrella TRAPPIST-1 en la constelación de Acuario. No. No es que yo tenga superpoderes o el don de la adivinación. Es que era algo tan obvio que todo el mundo de la astronomía sabía que más o menos la noticia. Vamos. Que es noticia, pero que es noticia casi todos los días desde ya hace unos años.

Para mí la noticia ya no es el conocimiento de que existen planetas en otras estrellas. Van cientos ya encontrados. La noticia es la manera de dar la noticia que tiene la NASA: anuncia que va a dar una rueda de prensa un día antes y tiene a todo el mundo con el alma en vilo – menos a los que somos aficionados/as al mundo de la astronomía – pensando que van a contar.

Es una técnica de comunicación. Os voy a contar un secreto, y como tal secreto, no debéis decírselo a nadie. Yo una vez hice algo parecido a lo que ha hecho la NASA. Llamar la atención de la prensa generalista, no la de la prensa especializada. Lancé por fax – qué tiempos y que de tiempo para mandar una nota de prensa – diciendo que la Estación Espacial Internacional sobrevolaría Jerez dentro de x días. Os podéis imaginar, estimados/as lectores: A la media hora ya tenía un montón de llamadas para entrevistarme por dicho evento. Evento verdadero sobre el cuál yo no mentí. Pero si omití una cuestión: que la Estación Espacial Internacional pasa casi todos los días por encima de Jerez y de casi todas las partes del mundo. No en vano tarda una hora y media en dar una vuelta a la Tierra.

Pues la NASA con TRAPPIST-1 ha hecho lo mismo. Llamar la atención. No es la primera vez que lo hace dando noticias totalmente previsibles. ¿Qué objetivo tiene? Hacerse notar y que el Congreso norteamericano y su Presidente – ¿Qué sabrá Trump de astronomía? – no le recorten los presupuestos. No es otra cuestión. Ese es el objetivo según mi opinión, claro.

Lo único que me preocupa es que a Trump le guste esto de la astronáutica y le dé por hacer un nuevo plan de misiles como aquél que intentó hacer Ronald Reagan llamado guerra de las galaxias.

Mientras esta incertidumbre sigue creciendo en mí, los astrónomos aficionados y especialmente los que nos dedicamos a la divulgación de la madre de todas las ciencias – la astronomía – tendremos que volver a explicar que es un exoplaneta. Explicar también que el gasto en ciencia y en astronomía no tiene nada que ver con el hambre en el mundo – ya saben: se gastan una millonada en ir a Marte y en la Tierra los negritos se mueren de hambre. Mantra que cuela muy bien entre los ignorantes del tema – y explicar que todos los avances en astronomía tienen su reflejo en la vida cotidiana: desde el uso de un medicamento, pasando por la telefonía móvil o freír un huevo en una sartén sin que se pegue.

No nos importa explicar astronomía. Al revés, nos encanta. Pero tampoco queremos que la NASA cree falsas ilusiones con noticias maquilladas. La estrella TRAPPIST-1 está a 40 años luz. Si le mandamos un ‘Hola’, tardará cuarenta años en llegar. Y si nos entienden y nos contestan en el acto, tardará otros cuarenta años en responder. Yo no escucharé la respuesta. Somos así de insignificantes en un universo que nos queda muy grande a la especie humana. De todas formas, no dejen de soñar cuando por las noches de otoño, que es cuando mejor se ve, miren la constelación de Acuario y piensen: puede que ellos, si están, si han nacido, sino se han autodestruido también nos estén mirando (habló la voz de Carl Sagan en mi interior)

Miguel Hernández Zarandieta y el cometa Halley.

Cometa Halley (NASA)

Cometa Halley (Fotografía NASA)

Me entero del fallecimiento de Miguel Hernández Zarandieta. Uno no siempre está en contacto con los amigos permanentemente, salvo con los muy muy muy amigos, que más que amigos son familia. Pero cuando vas creciendo, a tus amigos de todas tus épocas los vas colocando en estanterías. Como si fueran libros. No están olvidados. Están ahí. Con sus lomos a la vista, indicando quiénes son, de qué hablan, qué te enseñan. Vas creciendo y si tienes suerte, vas llenando esa estantería y al llegar a los cincuenta como yo, te das cuenta que tienes una biblioteca de amigos.

No les llamas, no les ves, pero les tienes presente. Sin embargo, alguna vez que otra, los necesitas y lo buscas. Están ahí. No fallan. En tu estantería de amigos. U ocurre al revés. Te llaman a ti, porque si te lo has merecido en la vida, tú también estás colocado en las estanterías de las bibliotecas de tus amigos.

Pasa el tiempo y de pronto, te enteras que uno de tus amigos ha muerto. Te entra la pena, el vacío, el desconsuelo, pero miras a la estantería y ahí está. Ahí sigue, a pesar de estar muerto: su libro con su lomo, mirándote, diciendo ‘Aquí está la vida de tu amigo y todo lo que aprendiste de él’.

Uno de los autores de los libros de amigos de mi vida fue Miguel Hernández Zarandieta, profesor de Física del Instituto Padre Luis Coloma. Hubo una época en la que la casualidad me cruzó con él. Aprendí de sus risas, de su charla fácil, de su manera de hablar riéndose como diciéndote ‘Pero macho no lo entiendes con lo fácil que es’. Tuve la suerte de aprender más Física con él charlando que en el Instituto donde estuve. Nunca fui su alumno. No tuve esa suerte. Pero si la dicha de aprender de él.

Y otra suerte más aún: coincidir en el tiempo y en el espacio con Miguel cuando el cometa Halley pasó por la Tierra en una de sus vueltas. Tenía yo 21 años en 1986. Ya sabía de mucha astronomía teórica, había leído mucho. Pero Miguel me enseñó a apuntar al cielo con los prismáticos, con el telescopio, a hacer astronomía de la buena, aunque ahora yo sea más de astronomía de salón.

Recuerdo que no quería nada entonces con los ordenadores. ‘Para eso estás tú’, me decía. No eran tiempos de internet ni de Google Skymap. Ni dibujitos ni fotos. Era astronomía pura y dura, con tablas, números y más tablas y más números. ‘Alfonso, hazme las efemérides astronómicas para tal sitio y tal fecha‘ y ahí que venías y las recogías.

El tiempo pasó. Cada cuál cogió por su lado. Lo que me aportó es largo y no cabría aquí. Es más, hay cosas que me ayudó en lo personal que a nadie le importa.

Miguel se ha ido, pero su libro no. El libro de su vida, no. Sigue ahí, en mi estantería. Sé – ya sabía y lo dijimos en 1986 – que no volveríamos a ver más el Halley juntos.

La vida es así. Ayer terminé un libro sobre cosmología, astronomía y sobre la vida y la muerte: El castillo de los Pirineos, de Jostein Gaarder, el mismo de El mundo de Sofía. El final del libro me dejó rayado. La muerte de Miguel también me dejó rayado.

Pero me he quedado como dije antes con el libro de su vida, ahí, como nuevo, flamante, para cuando lo necesite.

Gracias Miguel Hernández Zarandieta. Fabricante de amigos y constructor de astrónomos. Abrazos a tu Montse y tu familia.

La culpa de la crisis de los refugiados la tiene la #astronomía

CIENCIA
Escribo este post a raíz de ver una viñeta en un diario regional andaluz cuyo nombre no voy a citar ni enlazar para no incurrir en delito con la nueva ley de propiedad intelectual de España, con el sello del Partido Popular de España y más conocida como la tasa Google.  Una viñeta que ponía que un cohete de la ESA iba a buscar vida a Marte, mientras se veía al lado una casa de campaña donde unos refugiados gritaban: aquí hay vida también… Y dicho esto…
Qué cansancio de verdad. Estoy hasta el gorro de explicar lo mismo una y mil veces. Pero la gente no se entera. Con qué facilidad los medios de comunicación del poder llevan nuestras mentes a donde a ellos les interesa.
Cada vez que hay una crisis dentro de la crisis permanente de las miles de facetas de la pobreza en la Tierra, como por ejemplo, ahora con el tema de los refugiados sirios y la postura inhumana de Europa contra ellos, siempre surge como por arte de birlibirloque la gracieta de alguien que dice más o menos que hay que ver, que los negritos se mueren de hambre y los científicos gastándose el dinero para mandar cohetes a Marte.
Un argumento muy peligroso y encima con muy mala idea.
La Astronomía y la ciencia en general NO TIENE LA CULPA de la pobreza en el planeta, es más TIENE LAS SOLUCIONES. Con Ciencia se investigan los cultivos y se lucha contra las enfermedades. Con un viaje a Marte, podemos aprender a como luchar contra el cambio climático que ya tenemos encima y que nos va a crear un problema mundial que los primeros que lo van a padecer son los más pobres, como siempre.  Con la investigación espacial y la ciencia en general, podemos investigar para hacer más cultivos  que produzcan más cosechas que palie el hambre.
Pero no se puede porque los Estados no invierten en Ciencia lo que debieran. A través de los medios de comunicación lanzan mensajes confusos como el que me he referido al principio. Para desviar la atención y echarle la culpa de la miseria humana a quien no la tiene.
Si hay refugiados en Europa, no es por culpa de los astrónomos. Es por culpa de un sistema económico e injusto donde prima la adoración al dinero convirtiendo al ser humano en un mero esclavo.
Así que estimados lectores QUE NOS OS CONFUNDAN, QUE NO OS ENGAÑEN con milongas de que se gasta mucho dinero en la investigación espacial. Eso es ínfimo a lo que se gastan nuestros políticos y nuestros empresarios privados en corruptelas y mafias. Y es nada comparado con todo lo que nos puede aportar para el desarrollo de la Humanidad.
El enemigo no es la Ciencia. El enemigo son los de siempre. No les riáis los chistes.

Presentación en #Jerez de ‘Fuga a Titán’ del miembro de la AAMagallanes y @unpuntoazulES Avelino Sáez.

Fuga a Titán

Por fin llegó el día, 28 de enero de 2016, en el que se presentó en público en Jerez, en la Fundación Caballero Bonald, y presentado por Josefa Parra  el libro del compañero de la Agrupación Astronómica Jerezana Magallanes y colaborador del programa de radio Un Punto Azul que hacemos en Frontera Radio sobre astronomía, astronáutica y ciencias del espacio, Avelino Sáez.

Ya me leí hace unos días el libro. ¿Leí o me devoré? Más bien lo segundo. Tenía en cuenta que ya llevaba prejuicios en torno al libro: conocía perfectamente a su autor. Lo cual luego no me sirvió para nada porque me sumergí en la historia de la novela y el protagonista Julius ya lo llenó todo y me olvidé de Avelino.

Sorprendente es la portada. Color naranja llamativo y los dibujos de la portada de Miguel Ángel Sáez, hermano de Avelino, nos lleva a aquellos antiguos libros que leíamos en nuestra juventud los que como yo hoy tenemos 50 años.

Fuga a Titán es un libro de aventuras. Es un libro de ciencia ficción. Es un libro de Geografía. Y es un libro que son muchos libros. Mientras leía me han llegado recuerdos de Julio Verne: De la Tierra a la Luna. Miguel Strogoff. Héctor Servadac. Paisajes extraterrestres sin marcianos. Guerras. Peleas. Y ciencia ficción en su máximo significado: ciencia inventada, que muy bien podría ser verdad.

Es una novela de nivel. Quiero decir: no es una novela simple. Está elaborada y muchas veces te tienes que parar a ver de qué personaje histórico o mitólogico se está hablando. No de todo se acuerda uno. Y otras cosas no las sabes.

Con Fuga a Titán está claro que te va a refrescar la memoria de la filosofía y muchas más cuestiones y por otro lado va a hacer que aprendas. Que eso es como un bonus en los juegos.  Lo pasas bien leyendo la aventura y de camino, aprendes.

Los dibujos del interior del libro son geniales, tanto como verlos nacer en un papel en blanco el día de la presentación del libro. Mientras el autor hablaba, detrás suya en la pantalla, como pueden ver en el vídeo, Miguel Ángel Sáez les daba vida. En esta obra, no ha hecho falta imaginar a los protagonistas: los ves dibujados y eso, me llevó también a mis tiempos de las historias mitad novelas, mitad comics de la Editorial Bruguera que me aficionaron a la lectura.

Los dibujos como antaño, llevan una frase de la novela. Me vi buscando, como si tuviera doce años entre las páginas donde quedaba la frase para ponerle la imagen que me daba el dibujo.

Fuga a Titán, insisto, es una novela de aventuras. Pero sobre todo es un homenaje a las novelas de aventuras. Con una trama entretenida y una estructura peculiar, es de las novelas que terminas. Y dices: me he gastado el dinero, pero ¡la he disfrutado! Y en eso consiste leer una novela, en disfrutar ¿no creen?. Hagánme caso. Léanla.

En Jerez lo puedes comprar en las librerías La Luna Nueva o Librería Agrícola. O a través de la Editoria Mayi en ediciones@edicionesmayi.com

Vídeo de la presentación: