El disputado voto del señor Izquierdo

Elecciones Generales

Elecciones Generales 2019

Manolo Izquierdo es un personaje ficticio que podría ser usted, usted, o yo mismo.

Manolo Izquierdo tiene 53 años y siempre ha sido votante de izquierdas. Jamás dejó de votar. La primera vez que lo hizo le dieron bien en la frente porque votó que NO a la OTAN y salió un SÍ como una casa gracias a Felipe González, socialista él. Así comenzó su vida de desencantos electorales.

Manolo, decepcionado con el PSOE, le negó el voto y se lo dio a Izquierda Unida hasta que llegaron los atentados del 11 de Marzo y decidió que tenía que parar a esa derecha que nos llevó a una guerra y a unas consecuencias tan duras para España.

Se tapó la nariz  para no oler la corrupción, las traiciones y las mentiras del PSOE y votó socialismo a un Zapatero que ilusionó. Ilusionó con su ley de dependencia, sus leyes de educación o con sus bodas para todo el mundo. Hasta que vino el chasco. El ‘No nos falles‘, falló, rindiéndose a la banca y a una Unión Europea que nos llevó a la crisis más grande que ha conocido Manolo.

Manolo le negó el voto al PSOE y se lo dio Podemos.

Las crisis internas de Podemos, una Izquierda Unida desaparecida por la coalición, líderes incoherentes que hacen lo que no dicen, de nuevo volvió a Manolo a la desesperación y a lo peor, al aburrimiento. En las últimas andaluzas, votó a Andalucía Adelante, pero sin ilusión.

Manolo Izquierdo, como muchos andaluces, se quedó sin respiración cuando vio los resultados de las elecciones en Andalucía: la ultraderecha estaba aquí de nuevo, y las derechas de PP y Ciudadanos, en vez de rechazarlas, la abrazaban.

Ahora Manolo Izquierdo, y toda España, tiene que votar. Manolo sabe que tiene que parar a esta derecha y sabe que la única manera de conseguirlo es votar PSOE. Pero Manolo Izquierdo, sabe también, porque tiene 53 años, que si el PSOE obtiene una mayoría fuerte que no le haga depender de Podemos o los nacionalistas, pactará con el partido veleta, con Ciudadanos. Y de nuevo traicionará a la izquierda.

Dura disyuntiva la que tiene Manolo Izquierdo a la hora de decidir su voto. Cualquier opción que tome parece mala, pero siempre triunfará por lógica, las apuestas al caballo ganador.

 

Canal Sur

canal sur

Primer logo de Canal Sur

Resulta curioso que una de las primeras medidas que las derechas anuncian que quieren tomar en Andalucía cuando sean gobierno es el cierre de Canal Sur. Mucho antes que solucionar problemas tan graves como el paro o la situación de la sanidad.

¿Por qué? Porque Canal Sur es muy importante. Es el medio de comunicación público por excelencia en Andalucía y ya forma parte de nuestra identidad.

Mucha gente confunde (porque existe el interés de confundir) lo que es Canal Sur. Todo el mundo dice que es malo, pero se están refiriendo a la programación del primer canal de Canal Sur. Es verdad. Su programación tiene mucho que cambiar para cumplir con el objetivo que tiene marcado por nuestro estatuto de autonomía, que por cierto, las derechas no habían leído y no sabían que para cerrar Canal Sur había que modificar estatuto andaluz.

Canal Sur es más que Juan y Medio, María del Monte y los informativos. Canal Sur es Canal Sur 2, una televisión hecha para la comunidad sorda andaluza. ¿De verdad, derechas de Andalucía, queréis discriminar a las personas sordas, que también pagan impuestos, de esta manera?. Canal Sur también es Andalucía TV, una alternativa a Juan y Medio y María del Monte que ofrece una programación cultural excelente. ¿La han visto? A ver si el problema también va a ser que a las derechas no les interesa fomentar la cultura andaluza. Canal Sur es también el canal Andalucía Turismo que ven los extranjeros antes de elegir nuestra comunidad como destino. ¿También derechas de Andalucía vais a atacar nuestra principal industria, el turismo?

Pero Canal Sur también es radio. ¿Escuchan la radio? Necesitamos una radio pública que informe (mucho mejor en su modalidad de Canal Sur Información). Necesitamos una radio pública que también fomente la difusión de los grupos musicales andaluces y una radio pública que difunda otra seña de identidad andaluza: el flamenco.

¿Sabían ustedes que todo eso es Canal Sur? Necesitamos un medio que nos cuente a los andaluces lo que ocurre en nuestra tierra. Que alguien de Ayamonte sepa lo que ocurre en Tabernas. Que alguien de Cabra conozca las costumbres de alguien de Nerja. O que alguien de Osuna conozca las posibilidades del turismo interior en Jaén o Granada.

Que está claro que se puede cambiar. Uno de los grandes errores de Canal Sur, y todas las emisoras públicas, es actuar como si fueran privadas. Ocurre también en las televisiones locales. Y claro, sale mal y caro. Porque la radio y televisión pública debe ser un servicio público mientras que lo privado es un negocio para ganar dinero.

He criticado antes a Juan y Medio y María del Monte. No me gustan. Lo cuál no quiere decir que no sea bueno. Mucha gente mayor lo ve. Lo he comprobado con los mayores que conozco y también en los hospitales. Algo tendrá. La gente no es imbécil si lo elige antes que a la emisora de la Iglesia 13TV o a Telecinco. A lo mejor, el problema de las televisiones públicas está ahí, en la competencia que le hace a lo privado.

Es verdad que no debe costar tanto. Seguro que se puede hacer lo mismo con menos dinero. Seguro que se puede hacer mucho mejor incluso. Pero no nos toquen Canal Sur (y ahí está el estatuto andaluz) porque es la nuestra.

De aquellos mocos, estos votos


Shock

Shock

Estamos todavía bajo el shock del resultado de las elecciones andaluzas y de la entrada de la extrema derecha en el Parlamento de Andalucía. Bueno, realmente ya estaba, porque Vox es una escisión del Partido Popular.

No vi claro ni sigo viéndolo esas manifestaciones que ha habido de protesta por los resultados. La verdadera manifestación es la votación en sí donde cada persona cuenta.

Hubiera visto mejor un proceso de autocrítica en los partidos políticos que han descendido en votos que no veo.

Hay múltiples causas para explicar qué ha podido ocurrir. Yo me atrevo con algunas.

Está claro que la primera causa se llama Susana Díaz y su gestión. El estado de los servicios públicos especialmente los más sensibles como son los servicios sanitarios con sus largas colas de esperas y el colapso de las urgencias ha sido determinante.

La propia gestión de Susana en su partido. Las luchas internas es lo peor que le puede pasar a una organización. La gente lo penaliza mucho.

Lo mismo que a Andalucía Adelante. Las luchas internas y sus problemas de imagen. ¿Cuántos votos escaños nos habrá costado el chalet de Pablo Iglesias? Ya… que sí, que claro, que se lo puede comprar, faltaría más. Como que Alberto Garzón también se puede ir a Nueva Zelanda de vacaciones. Si yo no digo nada por el dinero qué cuesta… yo lo que pregunto es ¿cuántos votos cuesta?

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Políticos y catástrofes

Lisbon 1755 tsunami travel times.jpg
De NOAA’s National Geophysical Data Center (NGDC) – NOAA’s National Geophysical Data Center (NGDC)
http://www.ngdc.noaa.gov/hazard/icons/1755_1101.jpg, Dominio público, Enlace

En la ilustración, el epicentro del terremoto de Lisboa de 1755 y el tiempo que tardó el tsunami en llegar a las distintas costas del mundo.

Una catástrofe natural o provocada nos produce reacciones humanas de solidaridad y compasión con las víctimas. Los españoles tenemos experiencias de las unas y de las otras. Las últimas han sido las inundaciones de Mallorca. Una de las reacciones humanas de los políticos es acudir al lugar de la catástrofe. Hemos visto a los reyes, al presidente del gobierno y otras autoridades acudir a los sitios afectados para visitar a las víctimas en estos momentos difíciles; como digo, es una actitud completamente humana.

Pero creo que las emociones, por parte de las autoridades públicas, deben ser controladas y postergar estas visitas mientras los equipos de rescate estén trabajando. Me consta que una visita de una personalidad lleva su corte de personas y según me contaron personas que han trabajado en estas cuestiones, lo único que hacen es estorbar, a pesar, insisto, de la buena voluntad de la visita.

Creo como he dicho antes, que es más adecuado dejar las visitas para más adelante, cuando la zona de catástrofe esté despejada, que hayan pasado ya unos cuantos meses. La visita se agradecerá igual y además servirá para que las autoridades in situ comprueben que todas las ayudas que se prometen han sido cumplidas y conocer de primera mano la impresión de las víctimas sobre la gestión de la catástrofe.

Porque esa es otra. ¿Estamos preparados en España para catástrofes de gran magnitud? Es verdad que no suelen pasar pero ¿y si pasan? ¿Qué protocolos existen para enseñar a la población a protegerse?

No olvidemos que vivimos en zona sísmica. La falla del Cabo de San Vicente está ahí. De vez en cuando se mueve y forma terremotos como el de Lisboa en 1755 con su correspondiente tsunami que arrasó entre otras las poblaciones costeras de Huelva y en nuestra provincia, concretamente a Conil de la Frontera. En Cádiz capital, la ola alcanzó los 5 metros de altura.

También tenemos que estar pendientes de que por nuestros mares (y no sabemos si por nuestras cabezas) navegan barcos y submarinos con armamento nuclear. No me lo imagino: de vez en cuando nos llega alguno a Gibraltar. ¿Qué tenemos que hacer en caso de una alarma nuclear en la provincia de Cádiz? ¿Usted lo sabe? Yo no . ¿Nuestros políticos lo saben? Preocupante cuestión.

No todos los funcionarios somos iguales

Funcionarias

Funcionarias

En una de estas polémicas de verano en Jerez, ha salido la figura del ‘funcionario eventual’. Voy a explicar qué es porque la ciudadanía en general no lo sabe y tiende a meter a cualquier persona que ve trabajando en una administración pública en el mismo saco.

Si nos vamos a la Ley del Estatuto Básico del Empleado Público (Real Decreto Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, BOE Nº 261 de 31 de octubre de 2015), vemos como hay distinto tipo de personal dentro de la administración pública: funcionarios de carrera, funcionarios interinos, personal laboral (fijo o temporal) y personal eventual. Aquí en el personal eventual está la madre del cordero. También se le llama a este personal eventual ‘funcionario eventual’.

Veamos escuetamente las diferencias:

Funcionario de carrera, es aquella persona que ha aprobado una oposición y accede al puesto de funcionario con la responsabilidad y autoridad que conlleva.

Funcionario interino, es aquella persona que habiendo aprobado una oposición, por falta de plazas no ha accedido a ella, pero que está igualmente preparada para ejercer las labores de un funcionario en caso de bajas por enfermedad, por maternidad, etc… o sencillamente por urgencia de cubrir la plaza mientras se convoca.

Personal laboral es aquella persona que tienen un contrato con la administración laboral, o sea, una relación, pero basada en la legislación laboral. No todo el personal laboral puede hacer determinados trabajos, que por potestad pública o para salvaguardar los intereses de la administración pública, sólo están permitidos exclusivamente a los funcionarios.

Hay otro tipo de personal, el personal estatutario, que son prácticamente iguales a los funcionarios, pero especializados en otras tareas. Por ejemplo, el personal del Servicio Andaluz de Salud, es personal estatutario.

Pero llegamos al personal eventual, mal llamado a mi entender ‘funcionario eventual’ porque no son funcionarios ni de carrera ni interinos. Son un personal que contrata el político con cargo público a dedo porque es de su confianza. Así, por las buenas. Su nombramiento es público y cesa cuando al político le dé la gana o el político cese en su cargo. El personal eventual, insisto, mal llamado ‘funcionario eventual’ son los conocidos como ‘asesores’, una de las máximas aspiraciones de muchos militantes de segunda o tercera fila en los partidos, porque  no me dirán ustedes que es un chollo poder trabajar en la administración sin tener que pasar por concursos y oposiciones.

Aunque es legal, pienso que es una figura que debe desaparecer. Yo me pregunto: ¿Por qué el político tiene que tener un personal de su confianza? ¿No confía lo suficiente en los funcionarios de carrera? ¿No seŕá que el funcionario de carrera, que conoce al dedillo la ley en su puesto de trabajo, no se doblega a determinadas ordenes políticas por considerarlas ilegales?

Además, estamos en España, el país de la picaresca. ¿No se convierte la figura del asesor, mal llamado funcionario eventual, en una figura sin fuerza, obligada a decir continuamente ‘Sí, wana’ a su jefe político, porque sabe que si se sale de la raya puede ser cesado? Y más aún. ¿No se puede utilizar la figura del asesor para pagar favores políticos a militantes del partido o a otra gente que le pueda ser incómoda al político? El típico caso es el periodista que siempre está dando por saco y que al ser nombrado asesor calla en un silencio absoluto casi monástico.

Como digo, no puedo estar de acuerdo con la figura del funcionario eventual. Curiosamente, todos los partidos políticos lo utilizan. No he escuchado a ninguno que diga que va a prescindir de sus asesores.

Me parece muy bien que el político necesite un asesor. Uno no puede saber de todo. Pero que lo pague el partido. No la ciudadanía. Que también no dejaría de ser curioso saber cuánto gana un funcionario de carrera, que se ha dejado su vida estudiando y pagando preparadores (sí amigos, no solo hay que aprobar una oposición. Por desgracia son varias, y luego, más con la promoción interna, no te regalan nada) y cuánto gana un mal llamado funcionario eventual. También sería curioso saber cuánto nos cuestan estos asesores a la ciudadanía.

Se me olvidaba. En la administración además de funcionarios y laborales, te encuentras a otro personal trabajando. Conocido en el argot funcionarial andaluz como fafitos, agapitos, y demás personal de agencias. La conocida como administración paralela andaluza. Pero eso lo dejo ya para otro día.