La nueva homofobia en las redes sociales.

Foto Pixabay

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La homofobia de hoy se ha adaptado a las redes sociales. Ya no te pueden decir tan fácilmente maricón por la calle porque te pueden grabar en vídeo o denunciarte. Insultar no está hoy tan tolerado y el homófobo ha cambiado de estrategia.

Veía los comentarios sobre el estudio provincial hecho por Jerelesgay y estos desprendían esa homofobia. Por un lado, los pocos comentarios. El silencio. El silencio también es homofobia. El callarse. El no denunciar. El mirar para otro lado cuando a una persona se la discrimina por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual.

Otro de los recursos del homófobo o la homófoba, que también las hay y muchas, es no comentar nada  de lo que dice el estudio y soltar el mantra de que no está de acuerdo con el ‘lobby’ gay. Realmente, cuando se refiere al ‘lobby gay’ lo que está queriendo decir es que ‘no soporto que gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, visibles, sin complejos, accedan a puestos de poder o reconocido prestigio como jueces, médicos, políticos, etc.’

Otro recurso muy de moda es decir ‘que no estoy de acuerdo con la ideología de género’, que es lo mismo que querer decir ‘no soporto que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, que existan políticas que igualen a las personas y sobre todo, que pongan a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales al mismo rasero que los que somos normales’.

Con esto consiguen, además del acto homofóbico, que la gente no lea el contenido del artículo periodístico y se enfrasquen en lo que quieren los homófobos: el follón y desprestigiar al colectivo LGTBI.

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Visibilidad homosexual en los cargos oficiales #LGTBI

Gobierno Pedro Sánchez - (c) La Moncloa

Gobierno Pedro Sánchez – (c) La Moncloa

El que una persona sea homosexual, bisexual, transexual, no le da más capacidad o menos para hacer lo que hace todo el mundo. La sexualidad no influye en tus habilidades. Por lo tanto, no es un dato importante a la hora de realizar un trabajo.
Hago esta reflexión al caso de que nos hemos encontrado en el nuevo gobierno socialista con dos ministros abiertamente gays.
¿Y a mí que me importa? Dirá más de uno. Es algo que irrelevante, que no tendrían ni que contar, dirán otros.
Pues bien, es verdad, no debería nadie en su profesión tener quedar explicaciones de su sexualidad, pero en el caso de los ministros, yo pienso que no está mal que lo hagan.
La visibilidad de la homosexualidad es muy importante para todas las personas que son homosexuales y tienen que asumir que lamentablemente y a pesar de todo lo que se ha avanzado en España, son ‘distintos’ al resto de la población y serán víctimas del rechazo y la homofobia por una parte de la población, cada vez más pequeña, pero que hace mucho ruido. Recuerden el autobús naranjito.
Frente a los casos de crítica, el ver que otras personas llegan a puestos tan altos, anima al homosexual a salir del armario ante su familia, compañeros de trabajos, etc…
Un ministro homosexual era impensable en los años 50. Hoy, ya se puede. Es un gran paso y hay que agradecerles su visibilidad porque abren camino.
Pero queda mucho por andar. ¿Para cuándo ministras lesbianas? La mujer lesbiana se enfrenta a una doble discriminación. La que ya lleva implícita por ser mujer y de regalo, la que lleva por ser lesbiana.
El caso de la diputada madrileña Carla Antonelli ha llevado también la dignidad de las personas transexuales muy alto.
Tenemos que agradecer, insisto, esta visibilidad para ayudar al resto, Ser un personaje público tiene esas.
No os podéis imaginar lo mal que se pasa en el armario. Hace poco me encontraba con la ex concejala jerezana Antonia Asencio. Siempre que la veo se lo recuerdo. Cuando yo tenía 20 años (año 1985) estaba en el armario. Una de las consecuencias de estar en el armario es que no conoces a gente como tú. Me ayudó mucho llamar a aquél teléfono de información sexual y que ella me atendiera. Me puso en contacto con asociaciones. Pude conocer gente y pude darme cuenta de que ni era el único ni que era un bicho raro.
Hemos adelantado mucho desde aquellos años hasta hoy. Pero aún queda mucho por avanzar.
Por ejemplo, es labor del nuevo gobierno el ilegalizar – qué iluso soy – o por lo menos, quitar todo tipo de ayudas públicas a las organizaciones que no admiten a personas homosexuales en su seno y en sus áreas de gobierno por el mero hecho de serlo.
La gente LGTBI siempre vamos de la mano de las mujeres, que nos abren el camino con su feminismo. De hecho, el origen de la homofobia a los gays, es que ‘nos parecemos a las mujeres’. También el gobierno debe ir contra las organizaciones que impiden acceder a su entidad a mujeres u otras organizaciones similares, que sí aceptan mujeres pero le impiden llegar a los órganos de gobierno. Eso pasa hoy en España en 2018 y nadie mete mano a este asunto. Si, todos y todas estamos pensando en las mismas organizaciones: las religiosas. Pero no ha habido todavía valentía para que se nos respete la igualdad de derechos para todas las personas. Espero que algún día la haya.

Los silencios cómplices

Silencios cómplices

Silencios cómplices

Hazte Oír y su autobús le está haciendo un daño inmenso a la nueva imagen de la Iglesia Católica que pretende dar el Papa Francisco.

El Papa Francisco ha dejado la rigidez moralista de Juan Pablo II sobre la transexualidad con una opinión que hizo temblar a muchos ultras dentro de la Iglesia. En el viaje de regreso desde Gergoia y Azerbaiyán a finales de 2016 el Papa dijo:

“El año pasado recibí una carta de un español que me contaba su historia de niño y de joven. Era una niña, una niña que había sufrido mucho, porque él se sentía chico, pero físicamente era una chica. Se lo contó a su mamá -ya de 22 años- le dijo que quería hacer una operación quirúrgica y todas estas cosas. Y la mamá le pidió que no lo hiciera mientras ella estuviera viva. Era anciana, y murió poco después. Se hizo la operación, es empleado en un ministerio de una ciudad de España”.

“Fue a ver al Obispo: el Obispo lo ha acompañado tanto. Un buen Obispo: “perdía” tiempo – perdía entre comillas – para acompañar a este hombre. Y después se casó; cambió su identidad civil, se casó y me escribió una carta que para él habría sido un consuelo venir con su esposa: él, que era ella, pero es él. Y los recibí. Estaban contentos. En la colonia en donde él vivía había un viejo sacerdote, de ochenta años, el viejo párroco, que había dejado la parroquia y ayudaba a las monjas, allí en la parroquia… Y había uno nuevo. Cuando el nuevo párroco lo veía, le gritaba desde la banqueta: “¡Te vas a ir al infierno!”. Cuando se encontraba con el viejo, le decía: “¿Desde hace cuánto no te confiesas? Ven, ven, vamos que te confieso y podrás tomar la Comunión. ¿Has entendido? La vida es la vida, y hay que tomar las cosas como vienen. El pecado es el pecado. Las tendencias o los desequilibrios hormonales dan muchos problemas y debemos estar muy atentos a no decir: “Todo es lo mismo, hagamos fiesta”. No, esto no”.

“Cada caso hay que acogerlo, acompañarlo, estudiarlo, discernir e integrarlo. Esto es lo que haría Jesús hoy. Por favor, no digan: “¡El Papa santificará a los trans!”. Por favor ¿eh? Porque ya estoy viendo las primeras páginas de los diarios. No, no. ¿Hay alguna duda en lo que he dicho? Quiero ser claro. Es un problema moral. Es un problema. Es un problema humano. Y se debe resolver como se puede, siempre con la misericordia de Dios, con la verdad, como hemos hablando en el caso del matrimonio, leyendo toda la [Exhortación apostólica] Amoris Laetitia, pero siempre así, pero siempre con el corazón abierto.

Algo muy lejano como podemos ver de la postura tránsfoba de Hazte Oír, organización que se considera ‘cristiana’.

El arzobispado de Madrid, con Osoro a la cabeza y de la misma cuerda del Papa (y en las antípodas del resto de la Conferencia Episcopal) ha desvinculado muy claramente a la Iglesia del autobús naranja.

En el semanario Alfa y Omega el arzobispado también se pronuncia:

El bus tránsfobo de HazteOir es “una iniciativa de un grupo que no representa a la Iglesia, aunque quiera presentarse como la voz de una parte de los católicos. Y eso es un problema serio”. El semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega, sacude una dura andanada contra los grupos ultracatólicos en su editorial de este jueves.

En el mismo, que lleva por título “Dejemos a los niños en paz”, la revista –que se distribuye todos los jueves con el diario ABC– subraya que “es evidente que en la trinchera hay oportunidades de negocio”, pero advierte que “la comunidad católica debería resistirse a los cantos de sirena de quienes se erigen en paladines de la pureza doctrinal con propuestas que más tienen que ver con la toma del poder al asalto que con convencer al otro con razones y testimonios de vida”.

Para el semanario católico, “campañas como la del autobús solo consiguen fortalecer en sus posiciones a quien piensa de forma distinta y generan división entre los católicos. Por eso resultan contraproducentes, salvo que el objetivo real sea instrumentalizar reivindicaciones nobles como la libertad educativa para aumentar la propia capacidad de influencia social”.

Lleva razón el arzobispado: el autobús divide a los católicos. Entre ultras y progresistas. O lo que es lo mismo. Los partidarios de Francisco y sus contrarios, porque realmente todo esto es un pulso de poder utilizando a las personas transexuales de por medio.

Pero lo que más inquieta son los silencios. Los silencios de los obispos nos lo imaginamos. Valen más que mil palabras. Pero ¿Y el silencio de sacerdotes y diáconos, y especialmente, de hermanos mayores de cofradías en Andalucía?

Esta división entre católicos, esta guerra continua a diaria contra el mundo homosexual por una parte muy escandalosa de la Iglesia, donde hace que cada día te levantes con un titular homófobo por parte de católicos, me consta que está inquietando a mucha gente comprometida por la Iglesia. Son ya varias y cada vez más numerosas las personas que se dirigen a mí e intentan convencerme que la Iglesia Católica, que toda la Iglesia no es así y me ponen de ejemplos y testigos vivos que sí están comprometidos con los derechos de las personas homosexuales. No hace falta que me lo cuenten, yo lo sé. Pero no son ellos quienes tienen que partir la lanza a favor de la Iglesia. No son suficientes. Son los sacerdotes y los diáconos, hermanos mayores y resto de representantes de la Iglesia,  quiénes tienen que dar el paso y decir verdaderamente lo que piensan. ¿Qué tiene el párroco que decirle a las personas transexuales y homosexuales que están en su parroquia? ¿Por qué no hablan? ¿Les puede más el miedo a perder sus privilegios o a enfrentarse a un obispo que el defender la verdad y la justicia? ¿No fue con estos enfrentamientos, y recuerdo ahora a Teresa de Jesús o San Juan Bosco, como la Iglesia avanzó y sobrevivió a lo largo de los siglos? ¿No son capaces de medir que la Iglesia se muere porque no es capaz de engendrar nuevos sacerdotes? ¿no son conscientes que han convertido el campo sembrado de semillas de mostaza en un campo estéril? ¿No tienen estos sacerdotes y diáconos absolutamente nada que decir sobre el dichoso autobús? ¿Con quienes éstán? ¿Están con Jesús, o contra Jesús? ¿O acaso prefieren vivir entre los tibios (Ap 3,15-16)? Sus silencios les hace cómplices.

El respeto a los símbolos religiosos – Fanastimos y estrategias

Alan suicidio

En la fotografía, Alan, adolescente transexual de 17 años que se quitaba la vida en nochebuena de 2015, en Barcelona. ¿Qué estará pensando su madre en estos días al ver el autobús de Hazte Oír? La transfobia, mata. La homofobia, mata. Tú, obispo, cura, católico y católica que me lees, ¿Te atreverías a tirarle la primera piedra a Alan? (Foto: álbum familiar)

A ver, no es difícil de entender lo que últimamente está ocurriendo con mucha gente que se siente herida en sus sentimientos religiosos por otras personas que no las respetan. Esto no es nuevo. Sucede desde que los medios de comunicación mueven masas y está todo planificado, porque consigue sus frutos: adeptos, y sobre todo, votos y poder.

Vayamos por partes y veamos la Iglesia Católica y su particular manera de ser en Andalucía. Por un lado, tenemos al clero. El clero es el clero: por lo general, conservador. Los más conservadores son los que más se escandalizan por todo y son monotemáticos: homosexualidad, su modelo de familia y aborto. De ahí no salen, como si no hubiera otros problemas más importantes que resolver. Del  clero, se salen muy pocos del tiesto: curiosamente, el Papa Francisco parece ser el más flexible. Tomen nota de esto. Muchos de estos escándalos son pulsos del poder contra el mismo Papa.

Por otro lado, tenemos a los laicos comprometidos: no son muchos, pero se mueven. Son esa gente que participa en las parroquias y en los movimientos católicos: desde el Opus Dei a las comunidades neocatecumenales, pasando por todo el amplio catálogo existente.

Luego tenemos la particularidad andaluza: el mundo cofradiero. Es el más numeroso y suele ser un grupo – no todos – que viven sin practicar el catolicismo ni sus liturgias. De hecho, ni van a misa ni les importa. Eso sí: su cofradía es como un equipo de fútbol. Les encanta la semana cofradiera, que como vemos, se va extendiendo a todas las semanas del año. No saben vivir su fe si no es con una procesión en la calle. No saben vivirla en el templo salvo en un besapies / besamanos. Quieren calle.

Y por último, el resto. Mucha gente criada en la costumbre católica pero que no practica nada. Bautizan a sus hijos/as, hacen la comunión, se casan por la Iglesia y hacen un entierro cristiano.

Entre todos estos grupos descritos hay una cosa común: la creencia en Dios, la Virgen y los santos.

Comienza la estrategia:

Paso primero: desde los sectores más radicales – ultracatólicos le llaman ahora – no paran de dar la tabarra a diario a los mismos colectivos: homosexuales y transexuales especialmente. Ni un día sin una declaración que afecte y encienda a dichos colectivos.

Paso dos: Los colectivos se irritan y contestan con toda la razón del mundo. Cuando los ataques son grandes – como ese exceso de frenada del autobús – las respuestas son más grandes.

Paso tres: el mundo que no es religioso y se considera atacado y con razón por esa parte ultra de la Iglesia católica contesta a la religión y comete el error. Un error ya previsto por los ultras: que el no religioso no es capaz de discernir, de separar lo que es la Iglesia (formada por personas, hombres varones sobre todo) de las creencias (Dios, la Virgen, etc.). El error es, por ejemplo como hemos visto en carnaval, parodiar a la Virgen o a Jesús. Como digo, error previsto y al que los ultras le sacarán punta. Esto no es nuevo. Se ha hecho muchas veces.

Cuando alguien que no cree en la Virgen parodia a la Virgen, siente que está haciendo una crítica legítima. Pero cuando alguien que cree en la Virgen ve una parodia de la Virgen la recibe como si fuera una crítica a su misma madre, porque sí: para los católicos la Virgen es la Madre de Dios y por tanto, tu madre también. Si midiéramos las críticas en kilogramos, tendríamos el siguiente ejemplo: Un ultracatólico critica a un transexual con 20 kgrs de peso. El transexual hace un parodia de la Virgen con 20 kgrs de peso (proporcional) pero la recibe el católico que nada tiene que ver con el ultra con una fuerza de 200 kgrs de peso.

Y ya tenemos el lío. Previsto, por supuesto, como ya he dicho. Los ultras tienen la excusa perfecta: el lobby gay ataca a la Virgen María. Eso lo lee un católico normal y lo toma como un ataque a su Madre.

Y en río revuelto, que es lo que se pretende (no olvidemos quién tiró la piedra primero), ganancias de pescadores: aparecen los partidos de derechas, muy piadosos ellos como defensores de la fe. Se les puede ver en las filas de las procesiones del Santo Entierro. Estos partidos tienen políticas totalmente contrarias al Evangelio de Jesús, pero dicen estar de parte de la Iglesia y la Virgen. Cuando hay elecciones, el elector católico, se decanta por quién defiende a algo tan importante como es para él su Fe. Aunque el partido luego le haga la puñeta económicamente. Pero a su Virgen que no la toquen.

Y eso es lo que pasa, no más. Son fáciles de detectar estas estrategias. Sólo tienen que ver a los ultras que ponen el grito en el cielo, se muestran indignadísimos por las parodias de Carnaval, pero que antes los casos de pederastia. Callan. Observenlo: callan.

Además miren ustedes las dimensiones de escándalos que construyen. El caso del concejal de El Puerto. Le están dando mucho más importancia en las estrategias de redes a esto que al seguimiento del caso de la presunta pederastia de Granada. Ve usted en en el muro de algún católico o de alguien de derechas alguna mención a esto? Mutis. Y el caso del concejal de El Puerto también nos da ejemplo de cómo un político novato, sin tener ni idea de con quién está jugando, mete la pata. Podemos no va a perder votos por esto, porque la gente que vota a Podemos tiene las cosas muy claras. Pero Podemos no va a ganar votos tampoco con esto, y eso sí le hace daño, porque si no gana votos, siempre será oposición. Además, este caso ayer era noticia nacional en los medios de derechas. Vende. Por lo tanto, le dan altavoz.

Sólo un mensaje al movimiento LGTBI y a la izquierda en general para terminar. Hay que ser  más listos. Aunque hay libertad de expresión, hay que ser más listos y no caer en la trampa de buscarse enemigos entre el electorado de costumbre católica, porque si no seguirán teniendo el mismo coladero de votos. Os la cuelan por la escuadra. Sin el voto católico en España no se ganan elecciones.

La nueva guerra.

El asesinato del sacerdote franceś es un salto cualitativo del Estado Islámico. Es una provocación a todo el orbe católico.

El asesinato del anciano sacerdote francés es un salto cualitativo del Estado Islámico. Es una provocación a todo el orbe católico. Provocar una guerra entre religiones.

Vivimos en el Presente y todo nos parece extremadamente lento. Sin embargo, cogemos un libro de Historia y vemos que cada hecho, cada cosa que ocurre, está enclavado en algún punto de nuestra manera de contar las cosas que pasan. La Primera Guerra Mundial, el periodo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, el desplome de la Unión Soviética… ¿Dónde estamos ahora? ¿Cómo llamarán los estudiantes de dentro de cien años a esta época que nos ha tocado vivir? ¿Estamos en guerra ahora? Lo parece. Sólo que no es una guerra como las de antes. Pero atención, cuando pregunto si estamos en guerra, me refiero a nosotros, a España, a Europa. En otros sitios, como Oriente Medio o África, la guerra parece ser eterna.

Estamos últimamente sobresaltados con continuos atentados del Estado Islámico, el ISIS o el Daesh. Ponerle tantos nombres al enemigo creo que es un error, nos dispersa. Son atentados bárbaros. Y eso que en España estábamos hechos a las barbaridades de ETA. Pero aquí la tortura sube a niveles extremos. Degollamientos, crucifixiones, ahogamientos, lanzamientos desde las alturas. Salvajismo puro y duro. Y hay víctimas, muchos tipos de víctimas.

Por supuesto, las primeras víctimas son los muertos, los heridos, sus familias y sus seres queridos que son los que sufren en primera persona los ataques.

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Aniversario de las bodas homosexuales.

Créditos: masterdesigner https://goo.gl/DNM276

Dentro de poco , se celebrará el aniversario de la modificación del Código Civil que permitía las bodas (que no bodas gays como suelen nombrar determinados medios de comunicación) entre personas del mismo sexo, que fueron legalizadas el 3 de julio de 2005.
Por aquél tiempo tuve un debate con un señor, casado, católico, muy conservador que estaba en contra del matrimonio homosexual. El decía que la familia estaba en peligro. Después de pasado todo este tiempo, me pregunto qué habrá sido de él. Desde que el PSOE perdiera las elecciones y entrara a gobernar el Partido Popular, este hombre calló de pronto.
¿Habría dejado de interesarle ya el tema de la familia? ¿Dejó ya de hacer ruido puesto que gobernaba ya el partido que él quería y que nunca decía? Uno de sus argumentos era “Yo no soy político ni entiendo de política, sólo defiendo a la familia”. Y un cuerno, pensaba yo en mis adentros. Tú eres más político que un diputado del Congreso y haces política a favor de quienes todos sabemos, lo que pasa que tu estrategia es esa.
Esas preguntas me las hacía y me las hago. ¿Dónde se habrá metido? Creo que estaba casado con una señora y tenía tres hijos. Me gustaría volverlo a ver y preguntarle qué tal le ha ido. ¿Sigue su familia en pie? ¿Fue su familia destruida como por un rayo después de la aprobación de la ley? ¿Se casó algún amigo, pariente o conocido suyo con alguien de su mismo sexo y murió de un infarto? O peor. ¿Tuvo tentaciones gays? ¿Se contagió de lo gay y abandonó a su familia para divorciarse y ser una de las estrellas más grandes de los sitios de ambiente?
¿Qué sería de él? Y generalizo. ¿Qué habrá sido de todas aquellas familias que salían en procesión manifestación en Madrid en defensa de la familia? O mejor dicho de su modelo de familia, porque siendo claros, no hay mayor destructor de la familia nuclear que algunos sacerdotes (muchos iban en manifestación) que abandonan a su familia para servir a la Iglesia quedando sus familiares a cargo de otras personas o de nadie, porque ellos ya no se pueden ocupar por “servir” a Jesús.
¿Se separaron? ¿Fueron destruidas? ¿Descendió la natalidad?
No. No pasó nada. No sé que les pasaría a ellos. Pero al resto, a los normales, a los comunes, a los que amamos sin normas establecidas por dioses, libros mitológicos o imposiciones, no nos ha sucedido nada.
O sí. Sí, en verdad, sí nos sucedió.
Nos ocurrió que somos más libres. Que tenemos más derechos. Pero no crean que más que los demás. Me refiero a que tenemos más derechos que los que teníamos antes y que nos IGUALA con el resto de la población de España. Claro, claro que nos pasó. Nos pasó que nos legalizaron nuestra familia. Porque nosotros, los que nos casamos o nos hacemos pareja de hecho y somos del mismo sexo, ya somos iguales en derechos. Que parece poco pero es mucho. Ya no estamos condenados a por ejemplo, tener que trabajar el día que muere tu pareja porque no te daban permiso en el trabajo para ir a su entierro. (Cruel ¿eh? Pues esa es la España que el Partido Popular quería mantener con su recurso contra el matrimonio homosexual). Ya no estamos condenados a no poder acompañar a nuestra pareja al médico o en el hospital. Ya tenemos derecho a ser viudos o viudas y cobrar una pensión por la que cotizamos como todo el mundo. Tenemos derecho a una luna de miel. Y muchas cosas más como el resto de la gente.
Los años han demostrado que las parejas homosexuales no han acabado con la familia tradicional heterosexual. Ellos siguen con sus divorcios, sus felicidades y sus historias. Nosotros igual, con nuestros divorcios, nuestras historias y nuestra mayor felicidad. Y digo mayor porque la apreciamos más porque un día no la tuvimos. Ojalá que pase el tiempo y llegue una generación en que este tipo de homofobia sólo sea historia. Desde aquí, mi felicitación a todas las parejas homosexuales que disfrutan de su matrimonio y mi recuerdo a todos aquellos que murieron sin poder hacerlo, pensando que todo era un sueño lo que hoy es una realidad, le pese a quien le pese.

Tortilleras.

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En uno de los acontecimientos que se están viviendo en las protestas de determinadas personas con motivo del Plan de Ajuste del Ayuntamiento de Jerez, mujeres sindicalistas han sido insultadas por hombres, utilizando no ya un insulto relacionado con la actividad sindical (que de por sí no es justificable en absoluto) sino por el mero hecho de ser mujer.
No soy yo el que deba entrar en la presunción del delito que pudiera derivar de dichos insultos. Para eso el Estado tiene las Instituciones adecuadas para combatir dichas cuestiones.
Pero si voy a entrar en una cosa que como persona sensible a los derechos de las personas LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) me ha dolido bastante. El que se llame a una mujer para insultarla ‘Tortillera’.
Duele más aún este insulto porque precisamente se da en la semana donde se celebra el Día de la Visibilidad Lésbica.
Que todavía haya personas en nuestra ciudad que consideren que el ser lesbiana es una cuestión que se pueda utilizar como un insulto para denigrar a la mujer, en vez de ser reconocida la cualidad de lesbiana como acto de valentía y compromiso con la visibilidad para ayudar al restos de mujeres lesbianas que viven invisibles, me preocupa. Ya bastante tiene una mujer lesbiana, con sufrir los ataques a sus derechos por el simple hecho de ser mujer, que tiene que sufrirlo doblemente por ser lesbiana.
Pero más me aterra aún que estos insultos pudieran venir de personas que sean empleados públicos. Personas así deben ser despedidas de la función pública de inmediato. No son dignos servidores de la ciudadanía española. De toda la ciudadanía española, lesbianas incluídas.
No sé si en los sistemas de acceso al empleo público en el Ayuntamiento de Jerez, al igual que en otras administraciones se les exige a los candidatos y candidatas en las oposiciones, formación sobre Género, Políticas de Igualdad y Violencia contra la mujer, como es el caso que trata este artículo. La autoridad jerezana debe velar por la formación de sus trabajadores y trabajadoras en estas cuestiones,  y por supuesto, como empleados públicos que son, deben ser ejemplo para la ciudadanía del cumplimiento de la Ley.
Así que no estaría  mal que todo trabajador y trabajadora del Ayuntamiento de Jerez que no haya hecho en sus pruebas de acceso el temario relativo a género, igualdad y violencia contra la mujer, fuera formado en cursos especializados destinados a ello.
Si alguien quiere ir formándose ya por su cuenta en estos temas tan importantes para la convivencia y la tolerancia, la Diputación Provincial de de Cádiz tiene editado para su libre distribución los temas de igualdad que se puede descargar aquí.