Jesús liberador

Este domingo, si algún cristiano de los costumbres y tradiciones, lee o escucha lo que Jesús dice en el evangelio se va a quedar sorprendido. ¿De qué va este Jesús que en nada se parece al humillado que vemos el Jueves Santo o al muerto que vemos el Viernes Santo o a ese Jesús desfigurado que nos lo muestran como un príncipe con un corazón ensangrentado antes que un humano que dio la vida por los demás?

Jesús anuncia su plan de gobierno. Este plan que es una buena noticia y que tiene unas promesas que asustan al poder establecido: al del estado romano y al de los sacerdotes de la época. También sigue asustando este mensaje hoy. Por eso nunca encontrarás a una figura de Jesús subida en un paso anunciando para qué vino a la tierra.

Porque no vino para ser el protagonista de nacimientos o ser la estrella del folklore. Vino para ¡escuchen! dar la buena noticia a los pobres. para proclamar a los cautivos, la libertad. A los ciegos, la vista, la libertad a los oprimidos.

Es un mensaje totalmente revolucionario. Hoy, piensen, si algún partido proclamara esto en su ideario de nuevo, les aseguro, sería condenado por el estado, el poder sacerdotal y el mismo pueblo si cabe, que siempre da la espalda a quien pretende salvarle. Somos así, que le vamos a hacer.

Esto lo hace Jesús porque tiene una idea de Dios distinta al Dios judío que nos han enseñado. Al Dios vengativo y violento: el mismo Jesús evita referirse a él en esta lectura del párrafo de Isaías que lee en la sinagoga de su pequeño pueblo de Nazaret.

El Dios que nos enseña Jesús está en el prójimo, no en la imaginación ni en las alturas. Por eso, quiere lilberar a ese Dios que sufre dentro del pobre, del explotado, del marginado, del discriminado, del… de los nadies, como decía Eduardo Galeano.

Ese Jesús del domingo que viene será callado, sólo harán notar de él el valor espiritual, que si el espíritu de Dios está sobre Él, que si Dios le ha enviado, que si se cumple el tiempo. Pero te callarán para lo que vino a hacer. Una tarea sumamente peligrosa porque hace tambalear los poderes de la tierra. Esa es la razón por la que nos han secuestrado al Jesús humano y nos lo han convertido en un ser angélical, edulcorado, que sólo sirve para pedirle milagros y no para que cambiemos nuestro modo de vida, ese modo de vida que dejó tan triste al joven rico.

Jesús de Nazaret era feminista

Paolo Veronese 008

Las bodas de Caná, según El Veronés (Wikipedia)

Es curioso como la liturgia católica corre en el tiempo. No hace nada que se celebraba el nacimiento del niño Jesús y este domingo ya lo tenemos haciendo su primer milagro. Mucho más rápido corre este crecimiento para el mundo cofrade andaluz. Del nacimiento pasa directamente a la entrada de Jesús en Jerusalén, obviando todo lo que nos cuentan los evangelios que hizo Jesús antes de que el poder político y religioso de la época decidieran matarle.

Como digo, este domingo se contará en las iglesias católicas la historia de uno de los milagros más conocidos de Jesús, el de las bodas de Caná, donde faltaba vino para los invitados y su madre ,María que estaba allí como invitada se dio cuenta y le pidió a Jesús que ayudara a evitar ese problema y Jesús convirtió agua en vino para que hubiera para todos los invitados.

Esto le da a Jesús un aire de mago, de fantasioso, que ha colado mucho en la fe católica, olvidando que el Evangelio se escribió hace dos mil años y muchas veces es simbólico.

Realmente, el gran milagro de esta historia, ya no es que Jesús convierta el agua en vino, o lo que es lo mismo, lo inerte en algo vivo, sino que cuando su madre le pide ayuda, El no le dice ‘Mamá’ o María, le dice ‘Mujer’. Jesús reconoce en la persona de su madre a la mujer en sí, en una sociedad machista en absoluta. Muchos acusan a Jesús de no elegir mujeres apóstoles, pero claro ¿quién iba a hacer caso a las mujeres en aquella época y tomarlas en serio? Jesús lo sabía, sin embargo tiene gestos grandes, como éste. Mujer. Utilizar la palabra Mujer dándole el valor que tiene. Lo hará más veces, por ejemplo, eligiendo a la mujer como primera portadora de la noticia de la liberación. Y no elige a reinas. Elige a prostitutas, a extranjeras, a mujeres pobres.

Jesús era feminista más que le pese a algunos y aquí lo dice. MUJER. La palabra MUJER y FEMINISMO escuece dentro de las iglesias cristianas, especialmente la católica, donde la mujer sigue siendo un personaje de segundo lugar y llaman al feminismo con desprecio ‘ideología de género’ como si el machismo religioso no fuera eso, una ideología de género que machaca el derecho humano más elemental después del derecho a la vida, el de que todas las personas somos iguales. Las mujeres nunca llegarán a los puestos de responsabilidad de la Iglesia Católica. Nunca serán obispas. Ni curas. Ni diáconas. Están hechas para servir a la Iglesia pero dentro de lo que decidan los hombres.

¿Se imaginan ustedes que una organización, cualquiera, pidiera su legalización y entre sus puntos estatutarios declarara la prohibición de la mujer al acceso a determinados puestos, especialmente a los de más responsabilidad?.

Es increíble que en pleno siglo XXI esté ocurriendo esto y me pregunto cómo la mujer católica tiene tragaderas para aguantarlo, cuando el mismo Jesús les está dando su sitio. MUJER. Reafirmando el sexo y el género.  Así las llama y así tienen que ser consideradas: seres humanos con los mismos derechos que los hombres. Un cristiano machista es algo imposible. Porque si lo es, no es cristiano, no sigue a Cristo. Por mucha oración. Por mucho golpe en el pecho. Por mucha procesión. No es cristiano.

Presos y católicos: la pastoral penitenciaria.

Cárcel

Cárcel

En estos tiempos oscuros por los que pasa la Iglesia Católica, con tanta pederastia, tanto machismo, tanta homofobia, tanta idolatría y tanta corrupción moral que la han alejado del camino del Evangelio propuesto por Jesús de Nazaret, al que ya cuesta mucho reconocer en ella, hay algunas luces dentro de la Iglesia que siguen alumbrado porque van al paso de lo que Jesús pedía.

Una de estas luces son las pastorales penitenciarias. Cristianos comprometidos con una de las grandes indicaciones de Jesús. Estuve preso y me visitasteis. Sí, queridos católicos. Una de las acciones que deberíamos hacer los cristianos es visitar a los presos. También a los enfermos, a los desnudos, a los extranjeros y emigrantes que por la mala política también se convierten en presos.

Jesús de Nazaret no se pregunta por qué la persona está presa. Se queda en la persona y en que está cumpliendo su condena. Jesus es compasivo. Jesús es misericordioso. Incluso a un ladrón, arrepentido, que le pidió perdón, le garantizó que estaría con Él en el cielo. No le preguntó qué hizo.

Si hay arrepentimiento hay perdón. Porque además ¿quién está libre de no ser preso alguna vez? Desde una mala acción o la mala suerte de un accidente de tráfico nos puede llevar a la prisión. Cualquiera puede ser preso.

Lo que está claro es que en nuestro prójimo está Jesús. Si no somos capaces de verlos, no somos cristianos. Aunque adoremos imágenes. Aunque nos arrodillemos. Aunque salgamos en procesiones.  Aunque recemos a un dios invisible. No seríamos cristianos si hacemos esto.

Los presos. Cuánto molestan. Hagan la prueba. Métanse en la redes sociales o en la barra del bar y pida ayuda para los presos. Pida ropa o el poco material que se le puede aportar y que permite la ley. Pida algo para los presos. En la gran mayoría, le darán con la puerta en las narices. Mucha gente, y por desgracia, bautizada, detestan al preso. Los quieren ver como al conde de Montecristo: en un penal con un traje a rayas y una bola de hierro amarrada con  una cadena al pie.

Hace una publicación que yo consideraba ética titulaba una ‘noticia’ sobre las buenas condiciones en las que estaba la asesina confesa del chiquillo de Almería. Las hordas de la caverna contestaron como se les esperaba. No quieren que tenga derecho a tener televisión o una cama cómoda. No entro en la barbaridad tan horrible del delito que cometió. Lo cometió y tiene que pagarlo. Para eso está la Justicia. Pero ¿y la humanidad? Ya, no hablo de la humanidad de quien mata, hablo de la humanidad de los inocentes. ¿Se es humano si estamos sedientos de venganza y no tenemos capacidad de compasión con los que sufren? ¿Dónde queda esa misión de la prisión de reinsertar en la sociedad al que ha cometido un delito?

Reflexionen. Antes de dar dinero para comprar velas o flores piensen en dar dinero o material para los presos. Ahí está Jesús mucho más que en cualquier figura o en cualquier estampa. Es tan fácil como llamar a los voluntarios de la pastoral penitenciaria. Pregunten en su diócesis y le indicarán. Y hable con ellos. Le contaran cosas y usted será más buena persona sólo por escucharles. Se sentirán muy pequeñitos porque lo que hacen es muy grande. No todo el mundo es capaz de hacerlo. Por ejemplo, yo. Yo no me encuentro con fuerzas para meterme en una cárcel y escuchar cerrarse las puertas.  Pero con que sepamos lo que hacen, lo reconozcamos y les ayudemos ya estaremos haciendo algo que es más que nada.

La nueva homofobia en las redes sociales.

Foto Pixabay

Foto Pixabay

La homofobia de hoy se ha adaptado a las redes sociales. Ya no te pueden decir tan fácilmente maricón por la calle porque te pueden grabar en vídeo o denunciarte. Insultar no está hoy tan tolerado y el homófobo ha cambiado de estrategia.

Veía los comentarios sobre el estudio provincial hecho por Jerelesgay y estos desprendían esa homofobia. Por un lado, los pocos comentarios. El silencio. El silencio también es homofobia. El callarse. El no denunciar. El mirar para otro lado cuando a una persona se la discrimina por ser gay, lesbiana, transexual o bisexual.

Otro de los recursos del homófobo o la homófoba, que también las hay y muchas, es no comentar nada  de lo que dice el estudio y soltar el mantra de que no está de acuerdo con el ‘lobby’ gay. Realmente, cuando se refiere al ‘lobby gay’ lo que está queriendo decir es que ‘no soporto que gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, visibles, sin complejos, accedan a puestos de poder o reconocido prestigio como jueces, médicos, políticos, etc.’

Otro recurso muy de moda es decir ‘que no estoy de acuerdo con la ideología de género’, que es lo mismo que querer decir ‘no soporto que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, que existan políticas que igualen a las personas y sobre todo, que pongan a lesbianas, gays, transexuales y bisexuales al mismo rasero que los que somos normales’.

Con esto consiguen, además del acto homofóbico, que la gente no lea el contenido del artículo periodístico y se enfrasquen en lo que quieren los homófobos: el follón y desprestigiar al colectivo LGTBI.

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La difícil medida del sentimiento religioso

 

Religión

Religión

La actualidad se adelanta a lo que tenía pensado escribir desde hace ya un tiempo sobre la falta de respeto que sufro continuamente a mis creencias religiosas. A ver. Soy cristiano y considero un insulto grave a mi fe la utilización que determinadas corrientes de la Iglesia Católica hace de las imágenes de Jesús y María de Nazaret. Me ofende sobremanera que los vistan con joyas y coronas cuando son el ejemplo más claro de la pobreza. Ellos eligieron ser pobres y sin embargo aquí lo visten como ricos. Eso es un grave insulto a mi fe y una utilización negativa sobre mis símbolos sagrados. Las procesiones y romerías que hacen, que se parecen más a cabalgatas o carnavales, también me ofenden.

Pero no hay nadie que me defienda. Ni tampoco tengo dinero para pleitos. Así que me aguanto y sólo me queda el desahogo escribiendo con mi derecho al pataleo.

Medir la ofensa religiosa es muy complicada porque estamos hablando de percepciones íntimas de la persona religiosa que sólo ésta es capaz de medir en su total dimensión.

Ofender a la religiosidad de las personas es polémico porque una persona que no es religiosa no es capaz de entender lo que esa persona siente.

El gran problema surge por la falta de empatía de creyentes y no creyentes. Por un lado, las distintas iglesias cristianas y resto de religiones ofenden continuamente a los no creyentes cuando imponen su fe por narices, por ejemplo, invadiendo los espacios públicos como los colegios.

El otro problema es la reacción de los no creyentes contra estas imposiciones de las distintas iglesias. Los no creyentes reaccionan a esto no contra las iglesias que no son más que organizaciones de hombres (mayoritariamente hombres y gobernada absolutamente por hombres), sino que reaccionan contra las creencias. Y ahí está la madre del cordero: están reaccionando contra la esencia íntima del ser de la persona creyente.

Esta reacción puede ser lógica y respetuosa. Yo no me ofendo para nada porque alguien me diga que creo en un amigo invisible, que Dios no existe y tal. No, no me ofende. Está en su derecho de decirlo y pensarlo.

Lo que sí me ofende es cuando se utiliza el lenguaje vulgar, el chabacano, el grosero, la herramienta que especialmente tiene el lenguaje para ofender, como por ejemplo la expresión ‘me cago en Dios’. Es verdad, que esta frase no significa lo mismo según la zona de España donde se utilice. No es lo mismo en el Norte, que es muy común decirlo, que aquí en el Sur donde suena horrible. Pasa como el ‘me cago en tus muertos’ que aquí en el Sur se lo podemos decir hasta a nuestros propios hijos, pero en el Norte no dan crédito cuando ofendemos a los muertos de esa manera, cuando realmente no hay intención de ofender.

El ‘me cago en Dios’ utilizado en Andalucía sí ofende al creyente. Y ojo, partidos de izquierda, el creyente NO es la Iglesia. Con la Iglesia, los obispos, los curas,  te puedes meter todo lo que quieras. Pero con Dios, con la Virgen, no. Especialmente si te metes con imágenes como la Macarena o el Prendimiento.

Aquí lo que falta es respeto y mucha empatía entre unos y otros. Miren. Lo he dicho antes. No creo en las imágenes de Jesús, la Virgen o los Santos. No me gustan. Me ofenden. Pero me callo y respeto lo que cada cual quiera creer. Qué más me da. Al igual que respeto a musulmanes, judíos, budistas, etc… Mientras no me impongan nada, a mí me da igual. Y si me imponen la fe musulmana por ejemplo, iré contra el imán en su mezquita, pero no contra los creyentes islámicos.

También me ofende que ridiculicen la fe de otros. Miren que yo no soy de procesiones. Miren que no me gusta, pero me ofende esas procesiones del Santísimo Coño insumiso, que están hechas para ofender la fe de los cofrades, ojo, no para ofender a las Iglesias, que se sienten muy cómodas con las polémicas.

Recuerde la izquierda andaluza, que el 80 por ciento de la población de Andalucía es creyente. Ojo. No que pertenezca a ninguna Iglesia, sino que declara creer en Dios.

Un partido que aspira a gobernar debe respetar las ideas religiosas de la gente, gusten o no. Y si no las respeta nunca llegarán al gobierno. Como mucho, a un grupillo de la oposición. No se podrá gobernar nunca sólo con el 20 por ciento que se declaran ateos en España. Y estos ateos, no todos son de izquierda.  Hay que tener en cuenta eso. No es tan difícil. Sólo es cuestión de respeto y tolerancia por parte de unos y de otros y ya está.

Visibilidad homosexual en los cargos oficiales #LGTBI

Gobierno Pedro Sánchez - (c) La Moncloa

Gobierno Pedro Sánchez – (c) La Moncloa

El que una persona sea homosexual, bisexual, transexual, no le da más capacidad o menos para hacer lo que hace todo el mundo. La sexualidad no influye en tus habilidades. Por lo tanto, no es un dato importante a la hora de realizar un trabajo.
Hago esta reflexión al caso de que nos hemos encontrado en el nuevo gobierno socialista con dos ministros abiertamente gays.
¿Y a mí que me importa? Dirá más de uno. Es algo que irrelevante, que no tendrían ni que contar, dirán otros.
Pues bien, es verdad, no debería nadie en su profesión tener quedar explicaciones de su sexualidad, pero en el caso de los ministros, yo pienso que no está mal que lo hagan.
La visibilidad de la homosexualidad es muy importante para todas las personas que son homosexuales y tienen que asumir que lamentablemente y a pesar de todo lo que se ha avanzado en España, son ‘distintos’ al resto de la población y serán víctimas del rechazo y la homofobia por una parte de la población, cada vez más pequeña, pero que hace mucho ruido. Recuerden el autobús naranjito.
Frente a los casos de crítica, el ver que otras personas llegan a puestos tan altos, anima al homosexual a salir del armario ante su familia, compañeros de trabajos, etc…
Un ministro homosexual era impensable en los años 50. Hoy, ya se puede. Es un gran paso y hay que agradecerles su visibilidad porque abren camino.
Pero queda mucho por andar. ¿Para cuándo ministras lesbianas? La mujer lesbiana se enfrenta a una doble discriminación. La que ya lleva implícita por ser mujer y de regalo, la que lleva por ser lesbiana.
El caso de la diputada madrileña Carla Antonelli ha llevado también la dignidad de las personas transexuales muy alto.
Tenemos que agradecer, insisto, esta visibilidad para ayudar al resto, Ser un personaje público tiene esas.
No os podéis imaginar lo mal que se pasa en el armario. Hace poco me encontraba con la ex concejala jerezana Antonia Asencio. Siempre que la veo se lo recuerdo. Cuando yo tenía 20 años (año 1985) estaba en el armario. Una de las consecuencias de estar en el armario es que no conoces a gente como tú. Me ayudó mucho llamar a aquél teléfono de información sexual y que ella me atendiera. Me puso en contacto con asociaciones. Pude conocer gente y pude darme cuenta de que ni era el único ni que era un bicho raro.
Hemos adelantado mucho desde aquellos años hasta hoy. Pero aún queda mucho por avanzar.
Por ejemplo, es labor del nuevo gobierno el ilegalizar – qué iluso soy – o por lo menos, quitar todo tipo de ayudas públicas a las organizaciones que no admiten a personas homosexuales en su seno y en sus áreas de gobierno por el mero hecho de serlo.
La gente LGTBI siempre vamos de la mano de las mujeres, que nos abren el camino con su feminismo. De hecho, el origen de la homofobia a los gays, es que ‘nos parecemos a las mujeres’. También el gobierno debe ir contra las organizaciones que impiden acceder a su entidad a mujeres u otras organizaciones similares, que sí aceptan mujeres pero le impiden llegar a los órganos de gobierno. Eso pasa hoy en España en 2018 y nadie mete mano a este asunto. Si, todos y todas estamos pensando en las mismas organizaciones: las religiosas. Pero no ha habido todavía valentía para que se nos respete la igualdad de derechos para todas las personas. Espero que algún día la haya.

¿Cristianos que no perdonan?

Papa y Ali Agca

Papa Juan Pablo II y Alí Agca

Qué difícil es ser cristiano, sobre todo, como decía Teófilo Cabestrero, en tiempos difíciles. Tiempos difíciles estos de hoy, y perdonen el lenguaje, de pensiones de mierda, prestaciones de mierda, salarios de mierda,  que hacen imposible una vida digna para una gran mayoría de personas. El ‘de mierda’ que se nos ha convertido en apellido de tantas cosas.

Estamos nerviosos. Para más inri, nos ocurren desgracias como las del pequeño Gabriel que nos saca lo peor que tenemos dentro. Somos humanos y tenemos innatas emociones como el odio, la venganza y el rencor.

Ahí es dónde es difícil ser cristiano. Lo es para mí. Me cuesta. Pero el evangelio me apacigua, me controla. Setenta veces siete. Setenta veces siete, me repito. El perdón, la reconciliación, el entendimiento, el acompañamiento de los presos, aunque sea el más terrible de los asesinos. ¡Qué difícil es, ¿eh?! Pero es que el evangelio de Jesús es así de radical. O lo tomas o lo dejas. A los tibios los vomitaré de mi boca. Toma tu cruz y sígueme. ¡Pero cuánto pesa esta cruz del perdón, que tiene que convertir el odio en amor!

Padre, perdónales porque no saben lo que hacen, dice Jesús antes de morir el Viernes Santo.

Sin embargo, los cristianos no estamos a la altura, especialmente lo que hacemos oír nuestra voz. Oigo a cristianos pedir condenas eternas, desear el mal sin fin e incluso la muerte a gente que ha cometido delitos de sangre. ¿Qué cristianos son estos? No lo sé ni les entiendo. Quizás sean el fruto de esa religión fabricada de hojalata que nos han convertido en adoradores de imágenes, en simples sacapasos.

Pero hay otros cristianos, que no gritan tanto, que poca gente conoce, que sí son fruto del evangelio y de esa religión liberadora y dignificadora humana que trabaja en las distintas pastorales penitenciarias. Quizás en estos tiempos difíciles de nervios, rabia y deseos de venganza, deberíamos escucharles más, porque ellos si ven el rostro de Jesús todos los días en el de las personas presas. Sí, cuando fue preso y le visitaron.