La mansión y el minibar 

Pues yo el otro día

-Cuéntame que encontraste allí.

Estábamos el Capitán (el otro, el Capitán nuevo) viendo la mansión desde la terraza de madera, rodeados de aquella fantástica piscina panorámica. Los altavoces del minibar ambientaban con música de Jamiroquai. Teníamos por delante toda la tarde y existía la posibilidad de siesta con sol de cara.

Entre la terraza, la biblioteca y el salón de invitados cualquiera se sentía cómodo en aquel loft. Porque llamar sólo al salón “de invitados” era una estupidez: realmente todo aquello estaba pensado por y para invitados.

Suricato Capitán siempe destacó en construcciones pensadas en albergar grandes eventos sociales. Ese era el unico detalle que compartía aquel loft con la mansión abandonada.

-En la mansión encontré un horrocrux. Mejor dicho, se me desveló la existencia de un horrocrux.
El Capitán (el que había creado el horrocrux no, el nuevo, que tenía al lado) escuchaba atentamente sin tener ni…

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