Cuando Jesús de Nazaret salió del armario #EvangelioGay

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Comienzo una serie de comentarios sobre los evangelios leídos en las misas católicas los domingos. Todo ello desde una perspectiva homosexual. Jesús habla a cada persona y cada persona escucha desde su experiencia de vida. Con el hastag o la etiqueta #evangeliogay podrán encontrar estos comentarios sin olvidar a toda la comunidad #lgtb
Domingo Tercero del Tiempo Ordinario Ciclo C – 24 de enero de 2016
Lc 1,1-4;4,14-21 En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la
fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca.
Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret,
donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre
los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron
el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje
donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque
él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los
pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la
vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de
gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le
ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él
se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de
oír.»
Esto sí que es una salida del armario en toda regla. Jesús, ante la comunidad y las miradas atónicas y estupefactas de quienes les estaban escuchando leer la lectura de Isaías, proclama nada más y nada menos, que Él es el Mesías que estaban esperando.
Esto se lo tomaron como una afrenta y un acto de egolatría mayúsculo, porque en cierto modo, sucede igual cuando una persona homosexual dice en público ‘Soy gay’, o lesbiana, transexual, bisexual.
Decirlo es un acto de valentía y cada cuál tiene su momento porque cada cuál tiene su circunstancia familiar, personal, laboral, etc.
El momento de Jesús fue ese, en la sinagoga.
¿Cuándo tenemos que hacerlo los homosexuales? ¿Debemos elegir decirlo en público? ¿a poca gente?
La salida del armario tiene que ser meditada. Tienes que saber las consecuencias que eso van a tener. Medirlas.
Jesús se arriesgó y las consecuencias todos sabemos cuáles fueron. Pero Jesús era Dios. Nosotros sólo somos simples humanos.
Salgamos del armario cuando cada cuál lo quiera.
Salvo dos excepciones. Las personas que tienen una posición pública, son conocidas por mucha gente, si deberían salir del armario con más razónes que el que a nadie le conoce.  Porque pueden ser ejemplo y ayudar a los demás a dar el paso.
Y otra excepción. Yo no soy partidario del outing, es decir, sacar del armario a la gente a la fuerza. Pero en casos de homofobia, donde el homófobo resulta ser homosexual y dedica su vida a condenar una homosexualidad que no asume desde su atril de ministerio consagrado o desde donde sea que tenga voz pública, sí estoy de acuerdo. A estos pienso que hay que sacarlos del armario a empujones. Por lo menos para que callen y no hagan más daño y se hagan más daño.
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