El fin de los sindicatos de clase en la administración pública.

Soy de los que pensaba que el mundo era uno, que no importaban las razas, los colores, las fronteras. Soy de los que pensaba, y aún lo pienso, que el mundo era uno solo.

Pensaba, y me ilusionaba con veinte años, que el mundo cambiaría, que iba a cambiar de base, y que los que hace treinta años eran nada, ahora cuando tengo cincuenta, todo lo iban a ser.

Eran tiempos en que con veinte años soñaba, y aún sueño, con la utopía.

Entonces creía que todo el mundo junto, mujeres y hombres, estudiantes y clase trabajadora, llegaríamos a la lucha final. Y por ese idealismo de un mundo sin muros, (entonces había uno en Berlín, ahora hay uno en Palestina y creo que están intentando mañana hacer otro en México), pensaba que esta lucha era internacional.

Continúa leyendo El fin de los sindicatos de clase en la administración pública.

A los hombres también los matan

En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.
En caso de violencia machista, llama al 016. No deja huella en la factura telefónica.

No puedo escribir en estado de shock. Tampoco debo escribir triste, así que he dejado pasar unos días. Pero todo sigue igual. No se me cae de la cabeza lo ocurrido el viernes pasado en Jerez con el intento de asesinato de dos mujeres por el mero hecho de ser eso: mujeres.

Hace unas semanas en estas mismas páginas hablaba yo de la desazón, del dolor tan distinto que te producen las muertes dependiendo de las distancias. Hay gente que no lo entiende, pero a mí me pasa.

En eso estaba mi mente cuando venía desde El Puerto a Jerez unas horas después del hecho y veía a lo lejos el campanario de San Miguel: ‘Ahí al lado ha sido’.

No voy a escribir ahora de por qué, del dolor, del intentar entender cómo suceden estas cosas.

Lo que quiero decir en esta columna es que estoy cansado. Me pasa en la radio. Me pasa cuando escribo: siempre que saco el tema de los asesinatos machistas de mujeres, siempre, siempre, tienen que aparecer hombres sobre todo, y alguna mujer – la mayoría de veces, suegras y madres de hombres separados – que me ‘recuerdan’ que también hay hombres que sufren, que si denuncias falsas, que si bla bla bla..

Pero ¿vamos a ver? ¿Estoy yo hablando de eso acaso? ¡Estoy hablando de que matan a mujeres porque son mujeres! Otro día sí quieren hablamos de las denuncias falsas, de los hombres que también son maltratados o de la violencia en las parejas homosexuales que también las hay! Pero HOY hablo de MUJERES ASESINADAS PORQUE SON ESO: MUJERES. ¿Por qué me queréis cambiar el tema? ¿por qué me mezclan churras con merinas? ¿por qué me intentan justificar los asesinatos machistas con razones como ‘ella se echó otra pareja y él lo veía y no lo pudo soportar’? ¿por qué se atreven a compararme a las mujeres asesinadas con el número de hombres maltratados? ¿Nos ponemos a contar ataúdes?… Les digo siempre.

Pero noy hay manera. Cada vez que hablo de una mujer asesinada, que no muerta (¡el lenguaje es tan importante!) termino hablando de que los hombres también sufren.  O de que hay que ver como soy que catalogo los asesinatos por categorías cuando todas las muertes son iguales. NO. Todas las muertes no son iguales. Serán iguales en el dolor que causan. Pero no son iguales por los motivos por los que se mata: No es lo mismo una muerte por terrorismo que por homofobia que por un robo que por una enfermedad o por machismo. Hay que saber y conocer la raíz para atajar la causa.

Y estoy cansado. Estoy harto. Verdaderamente harto de que con sangre delante nuestra, con muerte y con violencia haya gente que pretendan invisibilizar o suavizar algo que es una tragedia y es horrible.

Es como decía un amigo el otro día: te ocurre como si hablaras de las víctimas de ETA y alguien te dijera que hay víctimas que se aprovechan de las subvenciones.

Miren ustedes: lo peor del machismo es que uno lo lleva dentro y no se da cuenta. Especialmente de los micromachismos, que yo los llevo también, porque nos los han inoculado desde pequeños a través de la educación, la familia,  la religión y la política.

Y no se pueden ustedes ni imaginar lo que es para un gay tener machismo dentro, así que sé muy bien de lo que hablo.

Micromachismos que como un virus, un día se hace grande y mata.

Pero hasta aquí llegué: estoy cansado de hablar de mujeres asesinadas y que alguien me desvíe la atención para taparme la boca y que diga lo que sus machismos internos les impiden querer oír. Hasta aquí llegué: esto no va a ser el día de la marmota. Quién intente despistarme será anulado de mis conversaciones. Aislado. Es lo que se merecen los machistas. El aislamiento. Sean machistas que maten o no, porque yo no les veo diferencia: sólo el tiempo en el que atacan a la mujer. Unos los hacen, otros lo intentan, otros simplemente, lo desean o lo piensan. Y otros no llegan a la violencia nunca: pero tienen un nexo de unión dentro: el machismo. El machismo que mata.

La nueva guerra.

El asesinato del sacerdote franceś es un salto cualitativo del Estado Islámico. Es una provocación a todo el orbe católico.
El asesinato del anciano sacerdote francés es un salto cualitativo del Estado Islámico. Es una provocación a todo el orbe católico. Provocar una guerra entre religiones.

Vivimos en el Presente y todo nos parece extremadamente lento. Sin embargo, cogemos un libro de Historia y vemos que cada hecho, cada cosa que ocurre, está enclavado en algún punto de nuestra manera de contar las cosas que pasan. La Primera Guerra Mundial, el periodo de entreguerras, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, el desplome de la Unión Soviética… ¿Dónde estamos ahora? ¿Cómo llamarán los estudiantes de dentro de cien años a esta época que nos ha tocado vivir? ¿Estamos en guerra ahora? Lo parece. Sólo que no es una guerra como las de antes. Pero atención, cuando pregunto si estamos en guerra, me refiero a nosotros, a España, a Europa. En otros sitios, como Oriente Medio o África, la guerra parece ser eterna.

Estamos últimamente sobresaltados con continuos atentados del Estado Islámico, el ISIS o el Daesh. Ponerle tantos nombres al enemigo creo que es un error, nos dispersa. Son atentados bárbaros. Y eso que en España estábamos hechos a las barbaridades de ETA. Pero aquí la tortura sube a niveles extremos. Degollamientos, crucifixiones, ahogamientos, lanzamientos desde las alturas. Salvajismo puro y duro. Y hay víctimas, muchos tipos de víctimas.

Por supuesto, las primeras víctimas son los muertos, los heridos, sus familias y sus seres queridos que son los que sufren en primera persona los ataques.

Continúa leyendo La nueva guerra.

¿Me permiten no ser de ustedes?

surreal_by_alexzandrakd3e4ewf_large

Este mensaje va dirigido a esos censores de la moral política, religiosa y espiritual que continuamente en cualquier red social se permiten el lujo de decirte cómo tienes que ser, según ellos. Algo muy distinto a opinar sobre lo que tú escribas. Una diferencia tal como la que va de la dictadura a la democracia.

Para ellos, para los moralistas y nuevos inquisidores sociales, si no eres una cosa, eres otra. Tú tienes que tener a la fuerza un casillero en su particular catálogo de individuos. Catálogo muy simple que se divide en el bando de los buenos, o sea, ellos: los que saben, los que te mandan a leer libros – los suyos, claro, que por cierto, suelen ser muy pocos -, los que se toman el poder incluso de pensar por ti y enjuiciarte. Son tan chulos que se arrogan con  la capacidad de valorar la intensidad de tus emociones más íntimas: que si eres ateo, que si estás lleno de odio, que si eres un vengativo. Incluso valoran tu sexualidad. Son sucedáneos de sociólogos.

Y por otro lado está, el bando de los malos, donde está cualquiera que no sea como ellos. Y ahí, pues estás siempre tú.

No entienden de pluralidad. O eres azul o eres rojo. O eres blanco o eres negro. No conocen matices, ni colores, ni tonalidades.

Para entendernos, unos ejemplos. En estas semanas pasadas un torero muere en una plaza de toros. Pues bien, ya tú, por ser animalista, defensor del derecho de los animales a un vida digna sin torturas, te encuentras metido – porque te han metido sin tú ni siquiera saberlo –  en una bolsa con individuos que se alegran por la muerte del torero. Los inquisidores no pueden ni quieren entender que tú sufras tanto la muerte del torero como la del toro. Al final, te ponen la etiqueta que a ellos les interesa para discriminarte. Algo en lo que son especialistas.

Continúa leyendo ¿Me permiten no ser de ustedes?

En la Iglesia de Santiago, campanas tocan a…

Fotografía  Juan Carlos Toro – La voz del Sur @carletetoro

Ya en su día me quejé de la inversión de dinero público en la Iglesia de Santiago. No me hicieron caso, como era normal y natural. Sigo pensando, como cristiano, que es más importante el templo que está en el prójimo – la persona – que cualquier otro templo que construyamos de piedra.

Pero bueno, ya que está terminada la restauración de Santiago no puedo más que alegrarme, porque hay que reconocerlo: es una obra de arte que hay que preservar. Yo no critico a la restauración en sí. Dios me libre. No se puede dejar caer una obra así. Lo que no me gusta son los métodos y las maneras.

La apertura de Santiago tiene dos vertientes para estar felices: una, la propiamente religiosa. El barrio tendrá de nuevo su lugar de culto. Veremos la iglesia de Santiago todas las tardes llena en la misa diaria y sobre todo los fines de semana y no digamos ya en cuaresma o semana santa. Eso es vida para el barrio y para el centro de Jerez.

Por otro lado, la manifestación propia de los sacramentos convertidas en bodas, bautizos y comuniones, les dará mucho visitante al barrio que unido al turismo, será fuente de riqueza.

Pero no hay que olvidar una cosa y es la transparencia. Este ciudadano y Jerez entera, tenemos que saber cuántos euros de dinero público se ha invertido en la reapertura del templo. ¿Por qué? Porque es de justicia y sobre todo por la peculiaridad de la Iglesia Católica, que en una de sus muchas facetas, se dedica a discriminar o criticar a determinados colectivos: dígase impedir a la mujer acceder a los mismos puestos que los varones, condenar el divorcio, el uso de anticonceptivos, pedir la castidad a las personas homosexuales, etc, etc… Pueden haber ciudadanos y ciudadanas, que con razón, se sientan ofendidos en que parte de sus impuestos vayan a parar a una organización por la que sienten que no les tratan bien. O sencillamente, puede haber personas que no crean en Dios ni mucho menos en las distintas religiones y no quieran que sus impuestos vayan a tal cuestión.

También deberíamos saber el porcentaje del dinero invertido por el Estado – o sea, todos nosotros y nosotras – para que en caso de que el templo produjera riqueza a través de bodas, eventos culturales, etc… supongo yo que alguna parte de los beneficios nos corresponderá ¿no? El Estado también están en posición de exigir horarios abiertos para visitas y demás cuestiones que crea conveniente. Porque si hay dinero público en el templo, ya éste no es sólo de la Iglesia. Es de la Iglesia y también de la ciudad de Jerez. Sólo hay que ver a cuánta parte tocan.

Por otro lado, la Iglesia Diocesana debería plantearse mejor su economía. Cualquier asociación cuando quiere comprar algo o tiene que pagar algo, el gasto lo reparte entre los socios que puedan pagar. La Diócesis debería hacer también lo mismo. Coger la lista de bautizados mayores de 18 años de la diócesis de Jerez, y sugerirles pagar una cantidad de dinero para el sostenimiento de la misma, de acorde a su patrimonio y sus circunstancias. Estoy seguro que con el gran número de católicos y católicas que hay en la diócesis, se puede conseguir muchas cosas y que estos lo comprenderán. Sólo es cuestión de conciencia y concienciar que la Iglesia Católica y cualquier organización religiosa debe ser autosuficiente.

Interinos, Interinas. Qué bien viven los maestros y las maestras.

Mapa-de-Andalucia

Interino,na.  Según la Real Academia de la Lengua Española, dicho de una persona, es quien ejerce un cargo o empleo por ausencia o falta de otro.

¡Qué bien viven los maestros/as! Es un dicho muy conocido, debido a que el profesorado suele tener más vacaciones que el resto de los mortales. Y en verdad es así, si comparamos con el resto del funcionariado andaluz, al que le corresponden 22 días al año, un maestro o maestra tiene muchos más.

Pero ahora, en este tiempo de vacaciones escolares, hay muchos maestros y maestras que se están jugando su destino, su vida familiar y su salud mental en el relleno de las solicitudes para cubrir plazas el curso siguiente. Son los famosos interinos (as).

No se crean ustedes que conseguir una plaza de funcionario docente en la Administración andaluza es fácil, no. Primero, tienes que sacar la carrera y luego ponerte a hacer oposiciones. Oposiciones que si te las preparas por tu cuenta, jamás las vas a aprobar. Necesitas de una buena cantidad de dinero al mes para gastarlo en un preparador o una academia que te ayude a presentarte. Luego, tienes que aprobar. Pero no aprobar con un cinco, que eso es como suspender. Tienes que sacar la mejor nota posible con respecto a la gente presentada. Pues bien, ni con esas, vas a conseguir plaza. Porque resulta que como es un concurso oposición, cuenta la experiencia. Y ¡ay! Si eres nuevo o nueva, de eso no tienes y no puedes competir. Con lo cuál a lo máximo que aspirar es a tener una nota muy alta para conseguir entrar en la bolsa de los interinos. Eso es muy raro que lo consigas hoy a la primera. Más raro aún que lo consigas en tu provincia. Tienes que sacar una nota muy alta, un diez, un nueve, un ocho… menos, no te llamarán nunca. Porque con nota alta te llaman, pero jamás conseguirás plaza, porque un interino que lleve más tiempo que tú, con menos nota, pero con más tiempo de trabajo, te adelanta. Así que tienes que sumar experiencia, o lo que es lo mismo, años a tu vida.

Y Andalucía es ancha, digan lo que digan de Castilla. En un mismo año, con suerte si te llaman, te pueden mandar de Almería a Sevilla y de Sevilla a Granada. Y vas con tu casa a cuestas. Si eres novato o novato, no tienes dinero y no tienes coche. Para que se hagan una idea, en esta Andalucía imparable, de Jerez a Almería, si sales a las cuatro en tren, llegas a las doce de la noche a Almería. Luego, busca alquiler, un techo para dormir.

Ya con el paso de los cursos, a lo mejor consigues una vacante y te quedas un año en el mismo sitio, lo cuál es un alivio. Alivio porque no te mueves, pero puedes estar en Santiago de la Espada, y si eres de Jerez, sólo verás a tu familia en vacaciones.  Y ya, cuando pases los cuarenta años a lo mejor con suerte, salvo excepciones, consigues tu plaza fija. A saber dónde. Y luego, concursas hasta llegar a algún sitio cercano a casa. Pero mientras, tienes tu casa, tu familia, manga por hombro; pareces al gran José Antonio Labordeta con tu país, el andaluz, en la mochila.

Pero hay una cuestión añadida. Que seas interina. Que seas mujer. Porque el tiempo pasa por ti y no perdona. Te has casado y quieres tener hijos. ¿A qué esperas? ¿A tener destino fijo? ¿A parir con cuarenta años? A muchas mujeres las oposiciones se les junta con los embarazos. No soy mujer, pero sé lo que es estudiar y opositar. Debe ser horrible estudiar embarazada. Estudiar pariendo. Estudiar amamantando a un bebé. Y que el bebé te salga sano, porque como tenga problemas, a ver de dónde sacas el cuidado para cuestiones especiales. Porque el papá puede estar en la otra punta del mapa. Y tú, sola. O con tu madre, que te la llevas si tienes suerte. O dejas a tu hijo con ella y lo crías en diferido.

Mientras, nuestros queridos políticos no se ponen de acuerdo en hacer una Ley de Educación con el consenso de todos. La legislación va cambiando. Y lo que que estudiaste ayer, no vale hoy. Porque mañana, habrá otra ley. Así que mejor, pues te las estudias todas porque al final, no sabes por dónde te puede salir el tribunal de oposiciones.

Ya ven. Qué bien viven los maestros y las maestras ¿verdad? ¿Creen ustedes que eso está pagado como lo pagan? Pues eso. He hablado sólo de los maestros y las maestras de la educación pública. Porque los sistemas de selección de personal de la educación en centros concertados privados es otra cuestión. Y no me tiren de la lengua para que escriba sobre los maestros y maestras de religión.